El roquense liberado asegura que fue «engañado»

Anochecía ayer en Roca cuando Gustavo Arnaldo salió caminando del predio de la Colonia Penal Federal.

Por Redacción

MANZANAS BLANCAS II

Una bolsa con unas pocas pertenencias era su única carga. En la vereda lo esperaban varios familiares que agitaron los brazos cuando lo divisaron acercándose en la penumbra. Él apretó la mano de los guardias que lo escoltaban y salió a la calle por primera vez desde el 4 de junio pasado, cuando fue detenido por los efectivos de Gendarmería. Sus parientes lo abrazaron, lo besaron y hasta lo filmaron. Su padre, un hombre de 80 años, se mostró muy ofuscado por la presencia de este medio pero el resto de la familia y el propio Arnaldo lo contuvieron.

«Fui engañado», dijo el productor frutícola que recuperó ayer la libertad pese a que sigue procesado como presunto coautor del intento de contrabando de 287 kilos de cocaína.

«No tengo ninguna relación, yo siempre fui una persona de trabajo (…) soy nacido acá, de una familia honesta, trabajadora, y siempre con la chacra», dijo a «Río Negro».

«Lamentablemente por mi buena voluntad y buena bondad fui engañado, lamentablemente yo no sabía qué era lo que estaba pasando. Yo no vivía en ese lugar y eso aparentemente, si se hizo, se debe haber hecho en un horario nocturno», dijo sobre la droga que salió de su frigorífico de Cervantes.

«¡Qué te parece!», respondió cuando este medio le preguntó si se sentía «víctima» de una operación por la que permanece prófugo su socio español Miguel Ángel Salor Hoyas, con quien Arnaldo aseguró haber tenido exclusivamente una relación derivada del negocio frutícola. Sostuvo que él era sólo un «empleado» del español, puesto que después de formar la empresa exportadora Newen «yo le cedí mis cuotas partes y eso la justicia lo sabe, está documentado». «Llegado el momento espero que se aclare, para liberar y limpiar mi buen nombre familiar y social, porque yo no soy de es estilo», dijo el empresario.

Por último recalcó que fue tratado «excelentemente bien» por parte de los internos de la cárcel federal de Roca y por el personal del servicio penitenciario y agradeció, con la voz quebrada, «a mi familia y a la gente que aportó el dinero para que yo pueda salir en libertad». (Redacción Central)


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