El trueque renace en las redes: los grupos de compra y venta crecen cada vez más

Si bien los grupos de compra y venta en Facebook ya eran tendencia prepandemia, el contexto económico reinante multiplicó su uso de forma exponencial. Repasamos el fenómeno sin intermediarios.

Lo que comenzó tiempo atrás como una alternativa a los comercios se convirtió, durante la pandemia, en una de las opciones principales a la hora de comprar y vender productos de todo tipo. Estamos hablando, claro está, de los grupos de Facebook donde los usuarios realizan negocios sin intermediarios.


La forma de operar de estos grupos trae cierta reminiscencia de los famosos trueques de principios de los 2000, cuando la gente armaba sus pequeños negocios y la interacción era directa entre compradores y vendedores, con roles que se intercambiaban de manera constante.

Por estos días, es común entrar a grupos de distintas ciudades con miles de usuarios, que venden desde ropa hasta alimento, pasando por rubros electrónicos y hasta vehiculares. En el medio de todo abunda también la demanda: es común leer a usuarios preguntando “quién vende algo rico para la merienda” a medida que se acerca la tarde.

Todo este tema es, como mínimo, complejo de abarcar. Por un lado, es una alternativa más para la gente que necesista subsistir en una economía cercada por una pandemia que afectó a todo el mundo; y por otro, también hay cuestiones que están por fuera de la regulación y pueden generar problemas a los demás, tanto a comerciantes como a los usuarios mismos.

La realidad indica que muchos de los usuarios aprovechan estos espacios para ofrecer productos que ya no usan, de forma de poder generar un ingreso extra (o el único en muchos casos), y para muchos otros clientes que tampoco atraviesan un buen pasar económico es una posibilidad de adquirir estos bienes de manera más accesible.

Llega la hora de almorzar, merendar o cenar y los grupos se llenan de pedidos. Hay que prestar atención a lo que compramos. (Foto: Gonzalo Maldonado)


De hecho, una virtud de estos grupos es que no solo se venden productos materiales: mucha gente aprovecha a ofrecer sus servicios profesionales, y se generan también oportunidades de trabajo, algo que en un contexto tan complicado es importante.

Entonces, viendo todas las situaciones positivas que se generan alrededor de estos grupos, ¿a qué nos referíamos con los posibles inconvenientes?

“Esta es una oferta que ya venía creciendo antes de la pandemia y que probablemente no se le prestaba demasiada atención. La afectación es distinta en cada rubro, pero hoy en pandemia es más importante, porque (quienes venden en los grupos) no tienen la obligación de respetar horarios, tanto en la oferta de comida como bebida. En este contexto afecta fuertemente a la actividad en general”, cuenta Mario López, comerciante de la zona.

Aún así, Mario también hace un balance respecto al contexto que estamos viviendo: “Hay un punto que es el sustento familiar y es necesario. Es un hilo muy delgado el de denunciar esto, porque hay mucha oferta que tiene que ver con la necesidad de generar, con gente que realmente quedó fuera del sistema y lo necesita. Es muy difícil determinar quién está bajo esta situación y quién está haciendo un negocio más grande. Al seguir las ofertas más o menos te vas dando cuenta, pero es un tema muy delicado de tocar”.

La forma de operar de los grupos recuerda a los históricos trueques, aunque de forma virtual.


Claro, los potenciales problemas no solo tienen que ver con la competencia en relación a los negocios más tradicionales. Uno de los puntos que más interacción y ventas generan en estos grupos es la comida, más precisamente durante la hora de almuerzos, meriendas y cenas.

Es común que en esas franjas horarias, varios usuarios consulten por opciones, desde panificados hasta postres, y que mucha gente que realiza platos caseros ofrezca sus servicios.

Aquí surgen varios problemas: desde la regulación económica (al no verse afectados por impuestos, muchas de las ofertas son relativamente más accesibles que en comercios) hasta lo bromatológico.

La realidad es que, incluso con sus fallas (¿quién no las tiene?), estos grupos siguen creciendo y asoman como una alternativa más en un contexto económico que está lejos de su mejor momento.


Con el espíritu del trueque, pero adaptados a los tiempos que corren, donde lo digital manda y el aislamiento es una cuestión de salud, los grupos de compra-venta de Facebook llegaron para instalarse. Y por el éxito que tienen, tanto para comerciantes como para clientes, no parece ser que vayan a alejarse después de la pandemia.


Los riesgos de la comida “desconocida”



La comida ocupa un lugar central en estos grupos de compra y venta, con muchos usuarios que buscan platos a precios más accesibles que en otros negocios y muchos vendedores que aprovechan a mostrar sus platos.

Sin embargo, comprar comida de esta forma implica un cierto riesgo, por la ausencia de controles bromatológicos.

“Siempre recomendamos no comprar alimentos por redes sociales, excepto que la publicación provenga de un comercio habilitado”, alertó Florencia López Raffo, Directora del área de Seguridad Alimentaria del Municipio de Roca.

Al mismo tiempo, la funcionaria municipal explicó que “este tipo de venta no posee los controles sanitarios correspondientes, lo cual implica un riesgo para el consumidor”.

De todas formas, López Raffo aconsejó que ante cualquier tipo de dudas respecto a la compra de alimentos por estas vías, los clientes pueden averigüar si la venta está habilitada comunicándose al teléfono 0298 4422776 o escribiendo al correo seguridadalimentaria@generalroca.gov.ar.


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