El último intento por negar todo

Por Redacción

Por la mañana fue el momento de las últimas palabras de los imputados. El más duro fue Temes Coto, quien dijo que la causa se parece a un “circo romano a la Argentina”. “No hice ni supe nada. Todas las acusaciones son fantasiosas”, agregó, y atacó al fiscal Eduardo Funes: “¿Cómo se puede ser tan vil y rastrero?”. Entonces fue interrumpido por el juez Imas, quien le advirtió que no toleraría agravios. Coto pidió disculpas, aunque respondió que “la misma actitud tuvo conmigo el fiscal”. También sostuvo que fue “víctima de una traición de quien era el encargado de logística de Frutol, Oscar Fresno”. Este último estuvo en el primer listado de imputados pero luego fue desvinculado y quedó como testigo. Por su parte, Hinricksen insistió con que no tuvo “nada que ver” con el contrabando. Vestido con una camisa celeste y blanca y un jean, el allense dijo que su familia no lo acompañaba en el juicio por falta de recursos económicos. “En sus manos está hacer justicia, pido justicia al menos para mí… el que sabe todo lo que pasó es el Señor”, concluyó, con la voz quebrada, dirigiéndose a los magistrados. Finalmente Maidana dijo que nunca pensó estar en el banquillo de los acusados y refirió que jamás le contó a su hijo de 11 años que está preso. “Confío en ustedes, en que se den cuenta de que no tuve nada que ver con esto”, concluyó. El veredicto que se conoció pocas horas después de estas declaraciones dejó en claro que las versiones de los imputados no tuvieron eco en los jueces.