“El Zapalino”

Por Redacción

Cartas

En oportunidad del centenario de Zapala, algunos distinguidos vecinos expresaban su añoranza por la ausencia del tren que, desde principios del siglo anterior, fue un fuerte impulsor del progreso de la región. Podemos recordar que en la última década de ese siglo, un compañero y su grupo depredador dispusieron la privatización del FF. CC. cuyas vías tienen 1400km de extensión. Cabe preguntarse si la caída del estupendo medio de locomoción no es otra cosa que la anodina acción o inacción de los que habitamos la región, incluyendo a políticos y empresarios. El hacer de los constructores fue impecable: obras de arte, material rodante, infraestructura, etc., pudiendo usufructuarse por muchos años sin mayores inconvenientes y con poco mantenimiento. El tráfico de cargas y de pasajeros fue intenso durante lo que fue su vida útil. Poco o nada se hizo por su mantenimiento y renovación. El deterioro fue paulatino con “alto costo” para mantenerlo activo en los últimos tiempos. Ese fue el falaz argumento utilizado para proceder a su nefasta privatización. Fue la acción más simple, más vil, para sacarlo en vez de modernizarlo. Esto induce a pensar que la inacción se debe a que estaba el tren y lo usábamos mientras funcionaba. Era un bien que habíamos heredado supuestamente sin costo, entonces era de todos y de nadie y no había responsables que pudieran prever su deterioro. Cumplió su ciclo y a otra cosa. Da la sensación de flojera de la comunidad acostumbrada a recibir sin dar, cual hijo mimoso, que se desorienta porque no supo planificar su continuidad y, más aún, si debe mejorarlo. No lo hemos asumido como problema nuestro. Lo utilizábamos, pero obviamente la solución lo debía dar otro. Ese otro generalmente es el gobierno (central, provincial, municipal) y así, como buenos representantes nuestros, diluyen el problema en el tiempo; mientras que en el mundo moderno el uso del tren es de alta estima y es mejorado continuamente. Hubo proyectos para su reactivación, en diferentes oportunidades y tramos, pero los intentos cayeron en saca rota ante la indiferencia de muchos vecinos, de organizaciones y de la clase dirigente, que prefirió permanecer ajena al problema, porque afrontarlo hubiera exigido compromisos y esfuerzos de los que no estamos acostumbrados asumir. La demagogia reemplazó a los pioneros de antaño y lo malo es que nos acostumbramos a esa modalidad de vida. El FF. CC. ya no es nuestro, pero es más oneroso e imaginamos que vendrá un hada madrina para reemplazarlo por uno tan veloz como el ofrecido para Buenos Aires-Rosario-Córdoba. ¿Se acuerdan? Es memoria reciente, localmente hemos “invertido” alrededor de 48 millones de dólares para construir una vía que prometía alcanzar el Pacífico, pero que no llegó a Las Lajas. Sumamos casi 50 km de vías a las existentes entre Constitución y Zapala. Quizás hubiera alcanzado para poner en funcionamiento un coche motor en el tramo Regina-Senillosa-Zapala. Hay otros ejemplos que pintan cabalmente nuestra idiosincrasia de poco apego al esfuerzo. Omar A. González DNI 5.749.340 Neuquén

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