En esta historia de Roca, los goles los hizo Montoto

Cacho Montoto brilló en los 70 en Tiro Federal, en Roca, donde jugó con el legendario Loco Corbatta. Aquí recuerda aquellos tiempos de gloria y cuenta el origen del dicho con su apellido.



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Penales. “Fuerte, abajo, a la derecha del arquero. Así los pateaba”.

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Lo que quedó de la cancha: una parte del muro. “Era como La Bombonera”.

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Una pila de recortes cuenta fragmentos de su historia: aquellas copas que ganó con Tiro Federal, los clásicos de pierna fuerte con Italia Unida, goles decisivos con la derecha, con la izquierda, de cabeza. El tiempo se llevó la cancha del club donde brilló a metros del Canal Grande a fines de los 60 y comienzos de los 70, pero no pudo con sus recuerdos. Aquí están, sobre la mesa. Como las fotos. Una con el legendario Loco Corbatta, aquel crack de selección que vino a gastar sus últimos cartuchos en el Valle. Otra con Jorge Miranda, el DT que trajo la revolución del pizarrón y los imanes en las charlas técnicas. La que posa con Ramos Delgado y el Nene Sanfilippo, aquella vez que vino a jugar Banfield con dos estrellas de Buenos Aires. La del equipo, con su compinche Carosanti y tantos otros. Difícil que alguno de ellos le hiciera una broma con su apellido, si la mayoría lo conocía desde chico. Eso quedaba para los de otros, para los de afuera. “Como somos una familia conocida, acá en Roca no llamaba mucho la atención entre los más cercanos. Pero a los otros sí, por ahí te decían lo de ‘andá a preguntarle a Montoto’ o algo por el estilo. ¿Sabés de donde viene la historia? Parece que hace mucho tiempo, en la zona rural de Pringles, en Buenos Aires, había un médico que cubría una zona grande. Y cuando alguien se enfermaba le decían ‘andá que te cure Montoto’. Así lo contaban en las charlas familiares”. Hay quienes le atribuyen la fama del apellido a un inflexible gerente de banco, también de Buenos Aires, que no aprobaba nada si intuía algo extraño. Y de ahí el “andá que te lo pague Montoto”. Héctor conoce del tema: fue tesorero de cuatro bancos hasta que se jubiló. “¿Si podría estar inspirada en mi esa frase? Podría ser, podría ser. Hay que pagar lo que corresponde nomás”, responde con una sonrisa franca y contagiosa. La luz de esta soleada mañana de primavera se filtra por la ventana e ilumina el álbum. Alicia, su compañera de toda la vida, prepara milanesas.

Montoto fue bancario porque nunca cobró por jugar: es de los tiempos del amor por la camiseta. Hoy, a los 73 años, le da una mano en cuestiones administrativas a su yerno en el negocio en Cipolletti, la ciudad donde sus nietos Valentino y Romano dan sus primeros pasos sobre las canchas del club San Isidro. Lo cuenta con orgullo mientras repara en los recortes y las fotos sueltas. “Algún día voy a ordenar todo esto”, afirma y se detiene en un artículo de 1969 y su tanto de la victoria. “El festejo de Montoto”, dice debajo de la imagen.

En tu cabeza hay un gol

Era su obsesión. Podía tirar una pared, meter una asistencia, un buen centro, pero lo que lo hacía feliz era reventar las redes. Por eso no entiende la insistencia de la Selección en entrar al área con tanto toquecito, si se puede meter un bombazo desde afuera. “No hace falta, hay que sacudirle”, sentencia y mira la foto con Corbatta. En Tiro Federal se dio el gusto de compartir equipo con aquel wing derecho genial y descarriado, acaso el mejor que alumbró el fútbol argentino. Como al Loco le gustaba la noche, Montoto y sus compañeros lo sacaban los sábados a tomar un café tras la cena y más tarde lo acompañaban a la pensión para asegurarse de que se fuera a dormir. “Después nos enterábamos que se rajaba igual. Eso sí: el domingo jugaba bien. Era muy bueno, te abrazaba, te daba un beso, siempre de buen humor. Aunque vino a los 37, se le notaba la clase, lo bien que le entraba a la pelota. Los penales los tiraba a media altura al palo izquierdo. Raro que fallara. Me acuerdo cómo la pelota se iba abriendo y se alejaba de las manos del arquero, como inflaba la red. Estuvo un lindo año con nosotros”.

También paso por Tiro otra leyenda, el Mumo Orsi, crack surgido en Independiente y nacionalizado italiano. Tras brillar en la Juventus, salió campeón mundial con la Azurra en 1934. En los 70 llegó a Roca a dirigir a Tiro. Y deleitaba a los jugadores con sus anécdotas. “Por ejemplo, contaba que un día iba corriendo y de repente la pelota le dijo: ‘¿cuándo voy a dejar de ser tu esclava?’”. Montoto vuelve a reír con ganas al recordarla.

Primero como wing, luego con la 9 y más tarde enganche, brilló en una hermosa cancha que ya no existe: fue demolida y hoy es zona de comercios, oficinas y chalets.

“Era nuestra Bombonera, la gente muy cerquita”, dice ahora, parado frente a lo único que quedó: un tramo del muro en la esquina de Roca y Moreno. “Se escuchaba todo, los alientos y los insultos. ¿En qué arco me gustaba más festejar los goles? Y, de este lado, porque el de la Sarmiento era el único sin tribuna”. Cuando la pregunta es si ahí fue feliz, los ojos se le nublan. “Sí . Totalmente”, responde. Unos pibes caminan rumbo al secundario y le hacen morisquetas a la cámara. No saben que pasan al lado de un hombre que recuerda emocionado sus mejores jugadas frente a un paredón, ni que cuando tenía la edad de ellos aquí empezó a escribir su historia de gambetas y golazos.

“A Corbatta lo acompañábamos los sábados a la pensión para que se fuera a dormir y después se rajaba igual. Pero el domingo jugaba bien...”

Una de las anécdotas sobre el famoso Loco.

“Cuentan que el dicho surgió por un médico rural. Si alguien caía enfermo le decían ‘Andá a que te cure Montoto’”.

Sobre el origen de las frases con su apellido.

En 1974, Tiro Federal, Italia Unida y Río Negro se fusionaron y así nació Deportivo Roca. El estadio de Tiro fue demolido y hoy es zona de viviendas y negocios.

De copas. Héctor Cacho Montoto con una de las que ganó con Tiro Federal. A los 16 ya jugaba en Primera.

Un loco genial. Con el inolvidable Corbatta, cuando se sumó al equipo en 1971. Jugó un año en el club.

Hay equipo. Uno de los planteles que integró con Carosanti, Travesino, Manso y tantos otros.

La chancha. Así le decían al colectivo en el que iban a Chile. “Éramos amateurs: nos premiaban con esos viajes y trayendo equipos de Buenos Aires para jugar amistosos. Les hacíamos partido, eh...”.

fotos: emiliana cantera

Datos

“A Corbatta lo acompañábamos los sábados a la pensión para que se fuera a dormir y después se rajaba igual. Pero el domingo jugaba bien...”
“Cuentan que el dicho surgió por un médico rural. Si alguien caía enfermo le decían ‘Andá a que te cure Montoto’”.
En 1974, Tiro Federal, Italia Unida y Río Negro se fusionaron y así nació Deportivo Roca. El estadio de Tiro fue demolido y hoy es zona de viviendas y negocios.

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En esta historia de Roca, los goles los hizo Montoto