“En la disputa salarial no debe perderse de vista el derecho de los niños”

Máximo Diez analiza la situación educativa en Neuquén.

Redacción

Por Redacción

“Sin clases en la Escuela Nº 136 del barrio Confluencia. ‘Todos los años pasa lo mismo, tengo dos hijos que deberían comenzar pero siempre hay problemas, y estoy cansada’. Marta, mamá de dos alumnos de 4º y 5º grados”. “Nueva escuela tiene 60 alumnos pero ningún profesor. Es la EPET 22 de Centenario. No hay fecha de inicio de clases”. “ATEN definió un paro de tres días y acudió al obispo y continuará el reclamo de aumento salarial con un paro de 72 horas” (hace varios años también hizo lo mismo el gremio con el obispo De Nevares). Estos son algunos de los clásicos ejemplos de los impedimentos que se presentan en el inicio de las clases en la provincia de Neuquén y que permiten suponer que a los gobiernos provinciales, encabezados por miembros del partido que desde hace más de 50 años permanece en el poder, nada le importan los perjuicios que producen las permanentes suspensiones de tareas de los maestros nucleados en el gremio ATEN, que a no dudarlo afectan gravemente la enseñanza brindada en las escuelas públicas. Resulta inaceptable luego de tantos años –en que parece que nada se ha aprendido– que se mantenga la desatención en una obligación central del Estado, debiéndose cuestionar tanto a gobernantes como a educadores, responsables estos últimos de emplear inaceptables metodologías, violando así los derechos de los menores, condenados a un futuro de mediocridad. En el nivel de enseñanza en la provincia se reflejan lamentablemente los negativos resultados en el elevado porcentaje de deserción por el deterioro que se manifiesta por la baja cantidad de horas, los atrasos en los programas escolares que no se recuperan y que hacen a la calidad educativa, todo lo cual presenta un desalentador panorama para nuestros niños, ante la impotencia, además, de los padres que sienten el vacío en las escuelas, llamadas segundo hogar de sus hijos. No se justifica que los habitantes de una provincia que dispone y goza de un abultado presupuesto para su funcionamiento, y que durante años ha sido y es envidia de otras provincias de similares características, tengamos que soportar y padecer permanentes y fastidiosos paros dispuestos por quienes en rigor son servidores públicos de primer orden, en tanto les confiamos a nuestros hijos, y que como tales deben ser debidamente remunerados pero que también deben tener conciencia de su deber legal. Por último, cabe recordar que ante toda disputa, la salarial en este caso, no debe perderse de vista lo más importante, que es el derecho de los niños a la educación. Máximo Diez DNI 5.450.466 Neuquén

Máximo Diez DNI 5.450.466 Neuquén

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“Sin clases en la Escuela Nº 136 del barrio Confluencia. ‘Todos los años pasa lo mismo, tengo dos hijos que deberían comenzar pero siempre hay problemas, y estoy cansada’. Marta, mamá de dos alumnos de 4º y 5º grados”. “Nueva escuela tiene 60 alumnos pero ningún profesor. Es la EPET 22 de Centenario. No hay fecha de inicio de clases”. “ATEN definió un paro de tres días y acudió al obispo y continuará el reclamo de aumento salarial con un paro de 72 horas” (hace varios años también hizo lo mismo el gremio con el obispo De Nevares). Estos son algunos de los clásicos ejemplos de los impedimentos que se presentan en el inicio de las clases en la provincia de Neuquén y que permiten suponer que a los gobiernos provinciales, encabezados por miembros del partido que desde hace más de 50 años permanece en el poder, nada le importan los perjuicios que producen las permanentes suspensiones de tareas de los maestros nucleados en el gremio ATEN, que a no dudarlo afectan gravemente la enseñanza brindada en las escuelas públicas. Resulta inaceptable luego de tantos años –en que parece que nada se ha aprendido– que se mantenga la desatención en una obligación central del Estado, debiéndose cuestionar tanto a gobernantes como a educadores, responsables estos últimos de emplear inaceptables metodologías, violando así los derechos de los menores, condenados a un futuro de mediocridad. En el nivel de enseñanza en la provincia se reflejan lamentablemente los negativos resultados en el elevado porcentaje de deserción por el deterioro que se manifiesta por la baja cantidad de horas, los atrasos en los programas escolares que no se recuperan y que hacen a la calidad educativa, todo lo cual presenta un desalentador panorama para nuestros niños, ante la impotencia, además, de los padres que sienten el vacío en las escuelas, llamadas segundo hogar de sus hijos. No se justifica que los habitantes de una provincia que dispone y goza de un abultado presupuesto para su funcionamiento, y que durante años ha sido y es envidia de otras provincias de similares características, tengamos que soportar y padecer permanentes y fastidiosos paros dispuestos por quienes en rigor son servidores públicos de primer orden, en tanto les confiamos a nuestros hijos, y que como tales deben ser debidamente remunerados pero que también deben tener conciencia de su deber legal. Por último, cabe recordar que ante toda disputa, la salarial en este caso, no debe perderse de vista lo más importante, que es el derecho de los niños a la educación. Máximo Diez DNI 5.450.466 Neuquén

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