En un momento difícil, la solidaridad crece cada vez más en Regina

Vecinos que preparan viandas, grupos de jóvenes en situación de riesgo de barrios vulnerables y familias que ponen en marcha merenderos son algunos de los ejemplos que florecen en la pandemia.




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La pandemia desnudó y expuso claramente la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran muchas familias, pero al mismo tiempo hizo que se visualizara el lado solidario de muchas otras personas. La elaboración de viandas con alimentos, la distribución de leña, el funcionamiento de merenderos y la entrega de ropas, son parte de una acción que se despliega en diferentes barrios de la ciudad.


La tarea complementa el trabajo que desde el área de Desarrollo Social del municipio con la puesta en marcha de programas de entrega de módulos alimentarios, garrafas y leña.

Las actividades solidarias, arrancaron casi en forma inmediata al inicio del aislamiento social, preventivo y obligatorio, que dejó a muchas personas sin posibilidades de trabajar y generar ingresos.

Y desde un principio son muchas las personas y familias que reciben asistencia “y seguramente va a continuar esta actividad por mucho tiempo más. Es lo que palpamos a diario en el contacto con la gente”, comentó Gustavo Lastra quien preside la Junta Vecinal del barrio Melipal sobre el extremo oeste y se encarga de elaboración de viandas que se entregan a 70 familias de esa barriada y alrededores.

Al principio, lo suyo fue una iniciativa individual, a la que rápidamente se fueron sumando vecinos del barrio e incluso también se involucraron familias que reciben las viandas que se preparan.

Muchas manos hacen mucho por los demás. Preparando viandas entre todos.


“Al ver la necesidad de la gente, no podía quedarme cruzado de brazos”, contó Lastra que utiliza la cocina de su casa, y muchas veces pone dinero de su bolsillo para comprar los alimentos. “Hay personas que aportan alimentos. Hace unos pocos días un grupo de corredores se acercó para hacer una donación, tenemos una carnicería que todos los viernes nos da carne”, agregó.

La elaboración de comidas y la preparación de las viandas se realiza los lunes, miércoles y viernes

“Desde temprano comenzamos a elaborar la comida, y para el mediodía la gente viene con sus recipientes y se les da las porciones de acuerdo a la cantidad de integrantes del grupo familiar. Siempre con un pan casero y algunas veces con frutas”.

Incluso la semana pasada, un panadero les enseñó las técnicas para elaborar un pan más industrializado, para que mejorar el producto que distribuyen.


“A partir de la puesta en marcha de los programas de asistencia de Nación y del municipio, bajó la cantidad de viandas que se están elaborando, pero en un principio eran más de 200. Hoy estamos en unas 130”, contó por su parte el sacerdote salesiano Angel Tissot, que trabaja con grupos de jóvenes en riesgo en uno de los barrios más postergados de Villa Regina, el barrio El Sauce.

El salesiano remarcó que “con el correr de los días vemos cómo se está armando un tejido de personas e instituciones que está colaborando de diferentes maneras. Una idea es poder organizarnos entre todos. Lamentablemente aún no se pudo concretar la idea en función de la situación que estamos viviendo”.

El trabajo se desarrolla con un grupo con el que se trabaja con jóvenes en situación de riesgo “y es muy bueno porque son ‘los chicos malos del barrio’, como se los consideraba hasta hace poco, los que están trabajando y asistiendo a sus mismo vecinos”.

Esta misma situación provocó además que de manera voluntaria muchas personas se involucraran en la tarea de asistencia solidaria.

Las familias se acercan a buscar sus raciones.


“Muchos vienen algunos días para trabajar en la preparación de alimentos, otros han colaborado en la distribución de leña. Además, estamos con una huerta en una chacra donde se están creciendo distintas verduras de invierno que se usarán para preparar las viandas.

El trabajo solidario es en la asistencia con alimentos. También, durante los últimos días, con el reciclado y aprovechamiento de materiales en desuso, levantaron una vivienda para una joven trans que se encontraba en situación de calle.


Merenderos para los más chicos



Una de las mayores preocupaciones en torno a la pandemia es la asistencia a lo chicos que se encuentran en situación de vulnerabilidad. Así, en distintos barrios, la idea se fue multiplicando y sumando a los que desde hace tiempo ya vienen trabajando con esta tarea de asistencia.

En el barrio La Graava, sobre el faldeo de la barda norte, por iniciativa de una familia, se puso en marcha un merendero que a pocos días sufrió la pérdida de estructura y elementos por un incendio. La solidaridad nuevamente se hizo presente para reconstruir y dotar de elementos y alimentos para que puedan continuar con su trabajo.

Propuestas similares se repiten en otros barrios, como en Villa Alberdi, donde se brinda una copa de leche a un importante número de chicos, o en lo barrios situados sobre la zona sudeste de la planta urbana. En algunos casos cuentan con asistencia del municipio con el aporte de elementos, pero en su gran mayoría funcionan por la solidaridad de la comunidad que con donaciones y aportes ayuda a sostener la asistencia a quienes más lo necesitan.


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