Energía, gas, petróleo y Vaca Muerta

Por Redacción

COLUMNISTAS

Los números que encabezan el presente artículo refieren a los importes en dólares que la Argentina giró al exterior para comprar energía (gas-petróleo). El total importado en estos cinco años supera las actuales reservas de nuestro Banco Central.

De continuar así, la Argentina no tendrá grandes posibilidades de revertir su balanza comercial y mucho menos lograr metas de desarrollo.

El bien común, ese conjunto de condiciones que el Estado debe brindar para que cada individuo se desarrolle conforme a su decoro, requiere de una economía sostenible.

Una alternativa para revertir el faltante de gas y petróleo es aplicar recursos y las mejores tecnologías disponibles para la extracción de hidrocarburos “no convencionales”, shale oil y shale gas.

Estados Unidos es hoy en el mundo el jugador más desarrollado en explotación de shale y el segundo país en términos de recursos técnicamente recuperables.

Los recursos están distribuidos en 48 de los cincuenta estados que integran la Unión. Texas es uno de los más significativos, con tres áreas principales: Barnet, Eagle Ford y Haynesville. Existe una cuarta área, Woodford, que comparte con la vecina Oklahoma.

En Estados Unidos las reservas identificadas ascienden a unos 58 billones de barriles de shale oil. Bakken en Nord Dakota representa un 31% de ese total y Eagle Ford sobre la costa del golfo de México, Texas, otro 30%.

Los recursos estadounidenses de shale gas llegan a 665 trillones de pies cúbicos (Tcf). Marcellus, en el noroeste, es el área más grande, con un 32% de los recursos totales. Haynesville, en Texas, representa el 14%.

En el 2012 la producción de shale gas en Estados Unidos llegó a 10,4 Tcf, un 30% más que el año anterior, y representó más del 40% del gas total extraído en el país. El área de Texas aportó 3,4 Tcf, o sea un 35% del shale y más del 15% de la producción total americana. Se espera que para el 2021 la producción de shale gas represente el 61% de la producción total, con un aporte de 17 Tcf.

La producción de shale oil en Estados Unidos alcanzó los 1,1 billones de barriles en el 2012, con un aumento del 40% respecto del año anterior, lo que significa el 33% de la producción total de petróleo americano. El área Eagle Ford Texas aportó el 29% del total y Barnet otro 1%. Se espera que en el 2021 el shale oil represente el 51% de la producción, con 1,6 billones de barriles.

La situación en Argentina

Nuestro país tiene el mayor desarrollo de shale a nivel comercial fuera de Estados Unidos

Tiene recursos identificados por 27 billones de barriles de shale oil, casi la mitad de la existencia americana. La Cuenca Neuquina representa el 74% del total (60% es Vaca Muerta) y la Cuenca Austral tiene el 24%.

Asimismo, Argentina cuenta con 802 Tcf de recursos de shale gas, mucho más que Estados Unidos. En la Cuenca Neuquina se encuentra el 73% del total de reservas a nivel nacional, donde Vaca Muerta contribuye con un 38%. La Cuenca Austral representa un 16%.

Los costos de explotación son un tema a resolver para mejorar los niveles de producción y rentabilidad del sector.

La inversión para realizar un pozo en Argentina promedio es de u$s 7,6 millones, mientras en Estados Unidos varía entre u$s 2,8 y u$s 3,5 millones.

El tiempo de perforación de un pozo promedio en Argentina es de 25 días y, si bien se redujo (en el 2011 era de 43 días), sigue siendo mucho mayor al americano que es de 16 días.

Los insumos en general resultan más caros y complicados. En Argentina el agua se tiene que transportar en camión y la arena que se utiliza se importa de China o Brasil con costos cuatro veces mayores a los que se pagan en Estados Unidos.

Como reflejo de todo esto, en Estados Unidos se perforan más de 2.000 pozos por año mientras que en Argentina, si se cumplen las proyecciones, habrá unos 350 pozos activos a finales de este año.

En nuestro país la producción de shale oil llegó a 15.000 barriles diarios, donde más del 90% correspondió a YPF. El aumento respecto al año anterior fue del 130%.

Para lograr esto, Argentina invirtió unos u$s 3.000 a 4.000 millones. Sin embargo, las inversiones de capital en Estados Unidos superan los 100.000 millones anuales.

El presupuesto estimado para el desarrollo de un área de 300 km² en Vaca Muerta (Loma Campana), o sea 1% del total de la Cuenca, es de u$s 11.500 millones. De contar Argentina con mejores condiciones de crédito externo o flujo de inversores, se podría ampliar rápida y significativamente la producción de hidrocarburos.

Éste es el otro punto crucial para revertir el estado actual y migrar a un esquema de autoabastecimiento: la inversión.

Varias asignaturas se tienen que resolver para lograr el desarrollo del sector. En primer lugar reglas claras, soluciones concretas en materia de inflación y libre disponibilidad de las ganancias obtenidas producto de la inversión.

En este sentido, el último impuesto adicional del 10% sobre los dividendos agrega una carga que desalienta a los accionistas a invertir.

Conclusión

En el continente americano hay distintos modelos que nos muestran experiencias diferentes en el desarrollo del sector energético.

Por un lado está Estados Unidos, con fuerte participación de la inversión privada, que logró un gran desarrollo de los recursos convencionales en el pasado y ahora un boom en la explotación no convencional.

La contracara es México, que siempre mantuvo el sector casi excluyentemente en manos del Estado y ahora, frente a la necesidad de cuantiosas inversiones para revitalizarlo, discute novedosas leyes para posibilitar e incentivar la participación de nuevos operadores.

Esta tendencia de abrirse a los mercados de capitales y a la participación privada debería representar un tema para pensar y un camino a seguir.

GUSTAVO JAVIER DI MAGGIO

Abogado. Neuquén

GUSTAVO JAVIER DI MAGGIO


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