Argentina y Vaca Muerta son protagonistas del potencial energético de Latinoamérica, según reveló un informe
El reporte "Oportunidades para el desarrollo del gas en Latinoamérica y el Caribe", presentado durante la Conferencia Arpel 2026, dio un amplio panorama sobre el potencial y los desafíos en los próximos años, con el país cumpliendo un papel clave para la integración regional.
La brecha entre el gran potencial geológico y los niveles actuales de producción es uno de los desafíos que atraviesa Latinoamérica y el Caribe. Foto: archivo
Un informe reciente destacó el papel que cumple Vaca Muerta dentro del avance de la industria hidrocarburífera en Argentina, que junto a otras reservas clave podrían iniciar una nueva fase de expansión energética en Sudamérica. En ese sentido, señaló que Latinoamérica y el Caribe cuentan con abundantes recursos de gas natural que, si se desarrollan y monetizan de manera efectiva, pueden brindar múltiples beneficios a la región.
El documento «Oportunidades para el desarrollo del gas en Latinoamérica y el Caribe» fue armado por tres organismos: la Unión Internacional del Gas (IGU), la Asociación de Empresas de Petróleo, Gas y Energía Renovable de América Latina y el Caribe (ARPEL) y la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE).
El trabajo incluyó consultas con empresas líderes del sector, asociaciones nacionales de gas natural y expertos regionales, con el objetivo de brindar una perspectiva amplia respecto a las oportunidades y desafíos que enfrenta el sector del gas en la región.
El primero de estos desafíos es la «brecha significativa» que existe entre el gran potencial geológico y los niveles actuales de producción: en 2024, Latinoamérica y el Caribe apenas representaron el 5% de la producción de gas a nivel mundial. Entre las causas se mencionan la incertidumbre regulatoria, la limitada integración de los mercados regionales y las dificultades para movilizar inversiones a largo plazo.
Como resultado, la región ha tenido problemas para monetizar su base de recursos, ampliar la producción interna y fortalecer el comercio de gas entre los países de la región, así como las exportaciones internacionales. Para abordar estas barreras, se requerirá una mayor cooperación regional, políticas energéticas más previsibles y mecanismos de financiamiento innovadores que puedan movilizar tanto capital público como privado, indicó el informe.
Reducir esta brecha y avanzar en la integración energética regional demandará inversiones mayores a los 10.000 millones de dólares, destinados a la construcción y ampliación de la infraestructura para el transporte del gas. Pero con el dinero no es suficiente: también se advirtió la necesidad de marcos jurídicos reglas que trasciendan los cambios de gobierno, si se quiere monetizar las reservas, movilizar capital público y privado y contar con mecanismos de financiación mixta y el apoyo de bancos multilaterales de desarrollo.
El dato
- US$ 10.000 millones
- En inversiones demandaría aproximadamente avanzar en la integración energética regional.
Vaca Muerta, una de las reservas más prósperas de Latinoamérica
Entre los recursos más prósperos, el informe destacó las grandes reservas que posee Vaca Muerta en Argentina, además de mencionar un potencial para la producción offshore en las costas del país. Junto con los yacimientos presalinos de Brasil, podrían iniciar una nueva fase de expansión energética en la región. A estos se les suma la producción consolidada de países como Venezuela, Bolivia, Perú y Trinidad y Tobago, así como nuevos frentes exploratorios en Guyana y Surinam.
En la misma línea, el desarrollo de la formación no convencional en el país puede reducir las importaciones de gas natural licuado (GNL) y aumentar sus exportaciones, dándole el potencial de convertirse en un actor de peso en el mercado mundial de GNL. Los beneficios también se pueden trasladar al resto del continente: el gas argentino impulsaría la reindustrialización de Brasil con precios competitivos; le daría a Bolivia mayor seguridad en el suministro interno ante la disminución de su propia producción gasífera; y ofrecería a Chile y Uruguay una alternativa más económica que el GNL importado desde el exterior.
Basándose en un estudio del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG), el informe realizado señaló que Vaca Muerta podría abastecer el consumo actual de la región durante 45 a 124 años. Con el desarrollo de estos recursos, se espera que la escasez de gas deje de ser un factor limitante para la integración regional, y Argentina recupere un rol preponderante en el mercado de gas natural del Cono Sur.

En cuanto al avance de la infraestructura nacional, se destacó que en los últimos años la red de gasoductos de Argentina pasó por varios proyectos de expansión, incluyendo la construcción del Gasoducto Perito Moreno y del Gasoducto Mercedes–Cardales. Otros desarrollos incluyen la construcción en curso de tres estaciones compresoras y la ampliación de una existente por TGS, junto con otras mejoras en el sistema de transporte. El sistema también se ha reforzado con la reversión del Gasoducto Norte, incluyendo la construcción del Gasoducto La Carlota–Tío Pujio y la inversión de cuatro estaciones compresoras.
«Estas expansiones han permitido reemplazar el suministro boliviano de manera firme y asegurar la cobertura de la demanda interna, pero todavía son insuficientes para garantizar exportaciones continuas de gas desde la región norte sin comprometer la seguridad del suministro doméstico», se informó en el reporte.
Los abundantes recursos posicionan al continente no solo como un consumidor importante, sino también como un posible productor y exportador de gas natural por tubería y gas natural licuado (GNL). En consecuencia, el gas natural puede proporcionar múltiples beneficios tanto del lado de la oferta como de la demanda para América Latina y el Caribe.
Las exportaciones de gas natural -a través de gasoductos y en forma de GNL- representan una oportunidad para generar ingresos en divisas extranjeras, mientras se contribuye a la diversificación del suministro energético mundial. Argentina apunta a ser uno de los países con mayor potencial para monetizar sus reservas de gas natural a través del GNL, mediante proyectos como Argentina LNG y el del consorcio Southern Energy.
El papel del gas en la descarbonización
Desde una perspectiva ambiental, el reporte sostuvo que el gas permite reducir rápidamente las emisiones al sustituir a los combustibles que cuentan con una mayor intensidad de carbono en la generación térmica. Según el IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático), el uso del gas permite reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en aproximadamente un 24%, un 28% y un 42% por unidad de energía primaria al reemplazar al diésel, el fuel oil y el carbón en la generación de electricidad, respectivamente.
También se destacó su rol como respaldo para las energías renovables como la eólica y la solar, ofreciendo flexibilidad y fiabilidad al sistema. A modo de ejemplo, se recordó las crisis hídricas ocurridas en Brasil en 2021, donde la generación de gas tuvo que duplicarse para evitar cortes de suministro.
Esto es relevante para varios países del continente, donde los sistemas eléctricos todavía dependen en gran medida de los productos derivados del petróleo, representando en algunos casos más del 50% de su producción eléctrica. Este es el caso de Granada, Haití, Barbados, Cuba, Nicaragua, Belice, Guyana y Surinam, por ejemplo. En este sentido, se señaló que el cambio al gas natural puede ofrecer beneficios ambientales y económicos «inmediatos» en estos sistemas, sin necesidad de realizar grandes cambios estructurales en la operación de sus sistemas eléctricos
Más allá del sector eléctrico, también se indicó el papel que cumple el gas en la reducción de emisiones en otros ámbitos difíciles de descarbonizar. En el caso del transporte pesado, el cambio hacia el gas natural comprimido (GNC) y GNL ofrece una reducción de emisiones del 20%. Si bien se reconoció que combustibles bajos en carbono como el metanol, el amoníaco y el hidrógeno representan un potencial, tanto las tecnologías como la infraestructura necesaria para su desarrollo enfrentan por el momento desafíos de madurez y escalabilidad.
Se consideró «clave» contar con señales políticas claras sobre el papel del gas natural en la evolución energética para orientar la planificación de infraestructura y reducir la incertidumbre de los inversionistas. También se indicó la importancia de permitir la integración gradual de gases de baja emisión -incluidos el biometano y el hidrógeno- en la infraestructura existente para apoyar la descarbonización a largo plazo con menores costos adicionales
Un informe reciente destacó el papel que cumple Vaca Muerta dentro del avance de la industria hidrocarburífera en Argentina, que junto a otras reservas clave podrían iniciar una nueva fase de expansión energética en Sudamérica. En ese sentido, señaló que Latinoamérica y el Caribe cuentan con abundantes recursos de gas natural que, si se desarrollan y monetizan de manera efectiva, pueden brindar múltiples beneficios a la región.
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