Científicos del CONICET relevan antiguas costas de Carmen de Patagones para la detección de tierras raras
Según el organismo, el objetivo del proyecto es generar mapas interactivos que sirvan a las autoridades para determinar las pautas sobre cómo debe ser una futura explotación, garantizando el cuidado del ambiente.
Un equipo de investigación del CONICET avanza en el relevamiento de «paleocostas» en Carmen de Patagones (provincia de Buenos Aires) para estudiar la presencia de tierras raras. A partir de la información disponible se desarrollarán mapas interactivos que sirvan como insumo para futuros proyectos de prospección.
Se trata del grupo de Sedimentología para Exploración y Desarrollo del Centro de Investigaciones Geológicas (CIG), un instituto científico de doble dependencia entre el CONICET y la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).
La iniciativa tiene el objetivo de relevar ambientes sedimentarios en Argentina en los que pueden estar presentes estos minerales. Además de generar mapas interactivos, también se busca diseñar instrumentos que ayuden a las autoridades de control en la determinación de las pautas sobre cómo debe ser una futura explotación garantizando el cuidado del ambiente.
Según indica el CONICET en su sitio web, las tierras raras forman parte de los denominados minerales críticos, debido a que mientras su demanda global va en aumento, su refinamiento y producción está en manos de pocos países.
Su importancia radica en la transición energética de cara a las próximas décadas, ya que son fundamentales para la fabricación de productos clave, como los aerogeneradores o motores de vehículos eléctricos, por ejemplo. Por este motivo, a nivel global se busca saber dónde se encuentran esas tierras raras.
El desafío, sin embargo, consiste en hallarlas en concentraciones suficientemente altas que permitan una extracción que sea viable a nivel comercial. «Entonces, ahí entra la geología para entender dónde están y, eventualmente, cómo poder explotarlas de manera sostenible y con el menor impacto ambiental posible», explicó Ernesto Schwarz, investigador del CONICET y director del CIG.
Paleocostas: ¿Qué son y porqué se las eligió para la investigación’
«Nuestro país es un actor principal en lo que refiere a la producción de litio. Sin embargo, cuenta con muy escasa información sobre la presencia de minerales portadores de tierras raras en su territorio. Argentina tiene la necesidad de pensar en otras fuentes potenciales de energía y asegurarse su producción, porque es una manera de defender la soberanía«, añadió.
Los minerales portadores de tierras raras son mucho más pesados que otros minerales comunes –como el cuarzo–, por lo que cuando las corrientes marinas los transportan, se van acumulando en determinados ambientes sedimentarios. Esto hace que las costas actuales sean importantes reservas potenciales de tierras raras.
Sin embargo el mayor problema que conlleva la extracción en estos espacios son los posibles daños ambientales, al afectar las dinámicas costeras y cuestiones de la vida humana. Por este motivo, una alternativa es ir a buscar estos minerales en las llamadas paleocostas.

Las paleocostas son ambientes asociados cercanos a esas playas en las que hubo costas en el pasado geológico –entre 8 mil y 100 mil años atrás– pero que hoy se encuentran enterradas. Para Schwarz, comprender esas «paleocondiciones» pueden ser la clave para interpretar cómo fue la distribución de los minerales pesados en esos sistemas.
Además, al ser bastante oscuros, tienen la ventaja de que su acumulación forma playas de arenas negras, lo que funciona como un primer indicador a simple vista de la presencia de tierras raras en un determinado ambiente.
«Hay registros de playas de arenas negras en la costa de Carmen de Patagones, al sur de la provincia de Buenos Aires. Nuestro objetivo es tener el menor impacto ambiental posible y preservar las playas y dunas actuales, por eso el foco del proyecto está puesto sobre las paleocostas asociadas», señaló el investigador.
«Nuestro objetivo es tener el menor impacto ambiental posible»
En esa línea, adelantó que a partir de los datos recolectados buscan elaborar mapas interactivos, con el detalle de la concentración en cada paleocosta o edad geológica, que sirvan al municipio o la provincia para generar políticas de buenas prácticas en potenciales prospecciones o actividades de explotación, y de esa manera establecer reglas claras a posibles empresas privadas interesadas en buscar este tipo de elementos.
«En definitiva, (se trata de) diseñar estrategias para que ese tipo de estudios afecten de la menor manera posible el ambiente«, afirmó.
El proyecto contó con el acompañamiento de la municipalidad de Patagones, que generó el vínculo con las comunidades locales para allanar el camino para las primeras excavaciones y estudios de campo, ya que muchas de las paleocostas apuntadas se encuentran enterradas en lotes privados destinados a la producción ganadera.
Las muestras colectadas en las primeras extracciones ya se están siendo analizadas en el CIG y con instrumental de otros espacios de investigación del CONICET a nivel regional que cuentan con equipos especializados. Los estudios son de carácter químico, geoquímico y mineralógico.
Para el investigador, la experiencia puede servir como puesta a punto de la metodología de estudio, la cual podría eventualmente expandirse a otros puntos de Argentina.
«Comenzamos por nuestra provincia, porque se dispone de este financiamiento que ofrece el Estado bonaerense. Las costas y paleocostas de Buenos Aires se extienden a lo largo de 800 kilómetros, desde San Clemente del Tuyú hasta la desembocadura del Río Negro, así que tenemos todavía una gran extensión para explorar esta posibilidad a nivel provincial», concluyó.
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