Cómo es el plan para reactivar la PIAP con el gas de Vaca Muerta y generar 200 puestos de trabajo
El complejo de Arroyito, Neuquén, sumó una nueva propuesta de modernización con el anuncio de las empresas Saesa y Spark. La inversión superaría los 120 millones de dólares y apunta a poner en marcha una de las líneas de producción en menos de tres años. El Gobierno nacional, que recibió la iniciativa, podría llamar a una licitación.
LaLa Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) de Arroyito despertó el interés de dos empresas del mundo de la energía y la ingeniería, Saesa y Spark, que presentaron el mes pasado una iniciativa privada al Estado nacional para modernizar y reactivar el complejo, sin producción desde hace casi una década.
El proyecto fue anunciado el 19 de mayo ante el ministerio de Economía, que desde entonces inició un proceso de análisis en conjunto con la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), el organismo que tiene la propiedad de las instalaciones ubicadas a la vera de la Ruta 237, en Neuquén.
Juan Bosch, el CEO de Saesa, explicó en contacto con Diario RÍO NEGRO que el agua pesada es un insumo con un número importante de mercados, no solo en materia de energía nuclear, sino también en otras actividades como la industria farmacéutica y la medicina.
La iniciativa contempla la inversión de 120 millones de dólares y un plan de obras de al menos 36 meses para poner en condiciones el complejo, que salió de producción en 2017, en la presidencia de Mauricio Macri.
El peso de Vaca Muerta en la propuesta de inversión para la PIAP
«Aspiramos a que al menos una de las líneas de producción que tiene la planta pueda estar antes», dijo el ejecutivo, quien destacó la asociación con Spark, una firma con experiencia en plantas industriales y procesos de reactivación.
Dijo que la propuesta podría apoyarse en el desarrollo que hoy está experimentando Vaca Muerta, a partir de la utilización del gas que se extrae de la formación no convencional para abastecer la planta.
Reveló que en este momento se están llevando adelante conversaciones con operadoras de la cuenca y que incluso ya se firmaron preacuerdos con algunas de ellas.
Bosch había difundido públicamente el proyecto durante una entrevista con Econojournal esta semana, donde destacó que la propuesta, de avanzar, podría generar alrededor de 200 empleos directos.
La PIAP, luego de su paralización,fue motivo de varios anuncios de reactivación, aunque ninguno generó avances concretos después de haberse difundido.
El paso del tiempo incluso impulsó propuestas para reconvertir el complejo para que, por ejemplo, produzca fertilizantes.
A mediados del año pasado el Gobierno neuquino abrió una nueva ronda de consulta con potenciales compradores internacionales. El objetivo fue posicionar a la planta y reactivar el interés privado para ponerla en funcionamiento.
El titular de Saesa dijo que la idea de la empresa es producir agua pesada y aseguró que ya hubo buena recepción en mercados internacionales como el europeo, donde la firma trabaja con una oficina comercial.
La reactivación de la PIAP: cuáles son los plazos
Después de la presentación en el ministerio de Economía, indicó que ahora vendrá una etapa de análisis en la que eventualmente el Gobierno podría declarar de interés público el proyecto y llamar a una licitación para concesionar el lugar.
Precisó que la propuesta que impulsan Saesa y Spark, a pesar de ser la precursora, no tendrá preferencia y que será una compulsa pública la que defina el futuro operador de la planta, conservada en los últimos años por ENSI, la empresa que integran Neuquén y Nación.
Respecto a los plazos, comentó que Nación, luego de haber modificado la normativa, no tiene un tiempo que pueda considerarse como «límite», por lo que el ritmo que adquiera el proceso dependerá del aval que se obtenga del Gobierno y la demanda que se detecte en el mercado.
«Nuestro planteo es que pertenezca al Estado, pero con una concesión para que se pueda modernizar y luego aprovechar en términos de producción«, sumó el ejecutivo.
Recordó que la empresa ya tuvo oportunidad de recorrer la PIAP y que hasta se la proveyó de gas años atrás, justo antes de que dejara de producir.
Si la inversión avanza, adelantó que lo primero que se haría sería un estudio técnico de base para determinar el estado actual en el que se encuentra la planta, a la que solo se le hicieron trabajos de mantenimiento durante los últimos nueve años, aunque con un presupuesto acotado.
Inaugurada en el gobierno de Carlos Menem, en 1993, la planta alcanzó su récord de producción en 1998 y desde entonces inició un proceso de declino que derivó, dos décadas después, en su paralización.
Bosch insistió en la oportunidad que representaría su reactivación para Vaca Muerta, ya que le brindaría «un mercado adicional» a la producción de gas que hoy se obtiene de la formación que capitaliza Neuquén.
Dijo que la planta sería capaz de procesar hasta 600.000 metros cúbicos de gas por día, convirtiendo el recurso energético que sale de los yacimientos en un «producto de exportación de alto valor agregado», capaz incluso de integrar al país con las principales cadenas productivas globales de energía nuclear, salud, biotecnología y farmacéutica.
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