La inspiradora historia de la mujer que pasó de arriar chivos en el Norte Neuquino a fabricar tráilers para Vaca Muerta
Desde joven, Marisol Ibacache se dedicó a la venta de animales, pero en 2019 decidió darle un giro a su vida y fundó MI Rental, una pyme ubicada en Centenario dedicada a la construcción de tráilers para las compañías petroleras. El amor por su familia, la vida rural y el deseo de ayudar están siempre presentes en ella.
Marisol es gerenta de MI Rental, pyme dedicada a la fabricación de trailers. Foto: Florencia Salto.
Amante de la vida rural, trabajadora, madre orgullosa y profundamente creyente. Marisol Ibacache vino de Chile cuando tenía dos años, donde su familia se ganaba la vida vendiendo animales. Dejaron la actividad al mudarse a Argentina, pero a sus 18 años ella decidió tomar la posta y seguir con el rubro familiar. Hace apenas seis años le dio un giro a su vida y fundó MI Rental, una pyme ubicada en Centenario dedicada a la venta de tráilers, principalmente para la actividad petrolera, pero las costumbres y valores del campo nunca la abandonaron.
Ella cruzó la frontera con sus padres y hermanos en la década de los 70’. Se casó joven, a los 18, y de ahí se fue a vivir al norte neuquino, entre las localidades de El Huecú y El Cholar. «Me venía en una camioneta F100 modelo 77 y callejeaba por todos lados. En Neuquén Capital y en Centenario», relató.
El amor por la vida rural le fue heredado por su padre, a quien recuerda con cariño. «Mi papá tenía sus raíces. Él me enseñó a carnear, me enseñó que la vida del campo era lo mejor. Yo empecé a escucharlo y saber que él había sido muy feliz criado entre los animales. Porque el campo tiene sus desventajas también: andar con el frío, la lluvia… tenés mucho, pero el solo hecho que a la noche o a la tarde llegabas y te comías un buen asado era como el reflejo de la alegría del momento», aseguró.
Marisol tiene tres hijos, Daniel, Vanessa y Lautaro. Cuando ellos comenzaron a estudiar en el colegio secundario se mudó a Neuquén Capital, aunque mantuvo su actividad: «Yo seguí con mi vida acá, iba y venía al campo. Me quedaba por una semana y volvía. Así andaba, campo por campo».

Durante un tiempo, su amigo Daniel Temi le sugirió la posibilidad de empezar un emprendimiento vinculado a la construcción de tráilers. Sin embargo, ella consideró la idea más allá de la industria petrolera, cuando pensó en los altos precios de los inmuebles en la región. «Esta idea surgió cuando iba a hacer un departamento, y pensé que lo que gastas en uno es mucho dinero«.
Así fue que fundó MI Rental. Comenzó de cero, sin materiales y sin experiencia, pero con el dinero ahorrado de su trabajo como vendedora de chivos logró financiar los materiales que necesitaba para empezar. También contó con la mano de amigos para la construcción y contacto para la venta de sus primeros tráilers. Comenzó trabajando con empresas relacionadas a la actividad petrolera, y lo que vino después fue cuestión de ir creciendo tramo a tramo.
La importancia de su familia
«Después ya arranqué sola. Yo soy la única dueña, con mis hijos» señaló Marisol, que se sinceró: «Es difícil para una mujer estar al frente de todo esto, si bien mi hijo más chico, Lautaro, es el que está más al frente de todo conmigo. Los más grandes tienen su trabajo, así que colaboran con lo que pueden«.
Cuando se le preguntó el motivo de esa afirmación, respondió: «Entrar en el rubro de esto no es fácil, porque tenés que ir aprendiendo cositas básicas, que si bien a veces yo me desenvolvía bien, es difícil. A veces más que nada con los hombres. No sé si es un prejuicio, pero por ahí te ven más débil«.
«Pero esto es un aprendizaje de todos los días. Yo siempre le doy gracias a toda la gente que me ayuda y que a veces te dice cómo hacerlo o si hay algo mal» destacó. Señaló orgullosa que nunca tuvo inconvenientes con sus tráilers, y que es muy detallista. Ella está en la limpieza, compra de materiales, y cualquier cuidado que corresponda.

En un lugar de su casa, Marisol conserva un almohadón que le regalaron sus hijos, que resguarda la frase «sos nuestro orgullo«. Se emociona al hablar de ellos, quienes la apoyaron desde el momento uno. «Ellos no me ponen obstáculos, porque para ellos siempre me fue bien en lo que hago, y me apoyan y me felicitan», afirmó.
En la empresa trabajan cinco personas. De su familia están Lautaro y su exmarido Edgardo, con quién se mantienen en contacto gracias al apoyo común a sus hijos. Por otra parte, tres miembros más se encargan de la construcción de los tráilers. Destaca que siempre está dispuesta a dar trabajo a quien lo pueda necesitar: «Soy muy creyente en Dios. Yo creo que si uno es simpático con la gente, Él te bendice el triple«.
«Siempre digo que la gente tiene que confiar en Dios por empezar, que es el único que nos lleva. Y segundo, que todas las puertas se abren. A vos te pueden cerrar una puerta, pero si golpeas dos más se van a volver a abrir», exclamó.
El deseo de ayudar a la gente
Más allá de la actividad petrolera, coincidió con colegas del rubro en el deseo de que su trabajo también beneficie a la gente que más lo necesita. «Mi prioridad es que la gente tenga casa. Yo siempre les inculqué a mis hijos que antes de un auto tienen que tener su propio techo. Entonces eso siempre me quedó marcado».
Así surgió un proyecto en el se encuentra trabajando actualmente. «A raíz de mucha gente que conozco por esto de los animales, me encuentro con mucha gente que ansía tener una casa. Que son dos a veces los que trabajan y no pueden llegar a su casa digna», añadió.
«Entonces, cuando hablé con Daniel Britos (amigo de ella) que me vino a ver, yo le dije que yo apostaba a esto, a que las casas tuvieran un precio moderado, que la gente la pudiera pagar, que pudiéramos hacer algo con el banco o a través de nosotros de financiarle la casa a la gente».
«Yo veo todos los días la necesidad de la gente que no puede llegar a fin de mes, que a veces pagar un alquiler es mucha plata, y que realmente con ese alquiler podían comer o llevarle a sus hijos otro bienestar. Así que bueno, ahí arrancamos con estos módulos», explicó.

No olvidar el campo
Aunque hace seis años empezó a trabajar con Mi Rental, nunca se olvidó del campo, ni físicamente ni desde sus hábitos. Ella se hizo conocida desde joven caminando por las calles, tocando puerta para vender sus animales: «Yo decía que mis chivos eran los más gordos, a riñón tapado, y quedó esa la historia: Marisol vende los chivos a riñón tapado». Aún hoy, ella sigue golpeando puertas mientras lleva su carpeta, mostrando lo que hace, buscando crecer -cuando es posible- mediante el boca en boca.
Nunca dejó de trabajar en la venta de animales, a pesar de que no le pueda dedicar el mismo tiempo que antes. Los fines de semana los suele aprovechar para ir al campo, no solo para dialogar con su clientela, que sigue vigente, sino también recobrar su tradicional forma de vivir.
«Creo que lo llevo tan adentro en las raíces, que no lo dejo. Yo voy a la casa de mi familia y salgo a andar a caballo, por ahí mi primo no puede carnear y carneo yo, y mi otra prima se pone a hacer el fuego para hacer el asado», contó.

El legado de sus padres
«Me siento muy orgullosa de mi papá», mencionó, relatando la enseñanza que les dejó sus hijos, seis mujeres contando a ella y un varón. «Paso de haber logrado muchas cosas, de venir del campo a trabajar en una petrolera, y después pasar a tener su taller mecánico».
«El no pudo ver esto en vida» lamentó mientras señalaba los tráilers que fabricó. Hace más de una década que fallecieron sus padres, antes de que naciera su emprendimiento. Sin embargo, se aseguró que el apellido de su padre -Ibacache- siga presente en las siglas del nombre de su empresa: MI Rental.
Marisol desea que el legado familiar siga cuando ella ya no esté presente. «Es algo que vas cultivando y que querés que siga con ellos. Yo siempre digo a mis hijos que el día de mañana tienen que seguir con esto, porque es lo que ellos sienten, orgullo de tener una mamá que de haberse pasado toda la vida vendiendo animales, llegó a tener esto«, afirmó.
Amante de la vida rural, trabajadora, madre orgullosa y profundamente creyente. Marisol Ibacache vino de Chile cuando tenía dos años, donde su familia se ganaba la vida vendiendo animales. Dejaron la actividad al mudarse a Argentina, pero a sus 18 años ella decidió tomar la posta y seguir con el rubro familiar. Hace apenas seis años le dio un giro a su vida y fundó MI Rental, una pyme ubicada en Centenario dedicada a la venta de tráilers, principalmente para la actividad petrolera, pero las costumbres y valores del campo nunca la abandonaron.
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