Los 100 años de YPF, la empresa formadora de la historia petrolera en Argentina

La compañía de mayoría estatal YPF llegó al centenario de su creación, siendo la primera de su tipo en la región. Testigo de la historia en el país, hoy lidera el desarrollo en Vaca Muerta.




La historia de YPF se construyó en línea con la realidad política y económica que atravesó el país y, desde su creación en 1922, la petrolera vivió cada uno de los momentos que marcaron la historia. En la actualidad se ubica como la primera compañía en desarrollar Vaca Muerta y la principal responsable de posicionarla bajo la lupa del resto del mundo.

Para hacer una mirada sobre 100 años de historia, es necesario empezar por los primeros acercamientos a la actividad.

Según reconstruyó el economista Nicolás Gadano, el primer descubrimiento de petróleo lo realizó la Compañía Mendocina de Petróleo, fundada por el empresario Carlos Fader, en 1885. La misma, además de producir petróleo en Cacheuta, construyó instalaciones de refinación para vender subproductos, como querosene, en distintos puntos del país.

En 1907 una exploración a cargo de un equipo perforador del Ministerio de Agricultura de la Nación encontró petróleo en Comodoro Rivadavia. Este descubrimiento en manos estatales marca el inicio de la explotación «que con el tiempo pasaría a llamarse YPF», explicó Gadano en el sitio Seúl.

Con estos hechos inició una nueva era para el país. El 3 de junio de 1922, pocos meses antes de terminar la presidencia de Hipólito Yrigoyen, el Estado creó por decreto la Dirección General de Yacimientos Petrolíferos Fiscales.

De esta forma, vio la luz por primera vez YPF bajo la dirección de Enrique Mosconi y con gestiones hechas por Alvear, sucesor de Yrigoyen, que había aprobado una nueva regulación. Con una nueva Comisión Administrativa, se convirtió en pocos años en una pujante empresa petrolera integrada, que con el tiempo lideraría el mercado petrolero argentino, hecho que se replica hasta hoy.

El dato

1885
Fue el año en el que se fundó la primera empresa que inició la explotación comercial de petróleo

Mosconi fue un militar e ingeniero que había dado importantes pasos en la exploración y producción del crudo. A su vez, cumplió un rol fundamental en la creación de la compañía y permaneció ocho años en el cargo. La firma fue una de las primeras en abarcar casi la totalidad de los eslabones del circuito para producir petróleo: extracción, refinación y comercialización.

En 1925 la compañía comenzó a crecer con la construcción de la refinería de La Plata y así llegó a ser una de las más grandes del mundo en términos de capacidad. Llegados los años ’30 los productos comenzaron a competir con los importados en igualdad de condiciones, lo que generó confianza entre los consumidores locales e internacionales.

A través de los avances tecnológicos, YPF ingresó al mercado de los aceites lubricantes. Si bien Mosconi fue desplazado de la dirección de YPF, luego del golpe de estado de 1930 que derrocó al presidente Yrigoyen de su segunda gestión, no fueron eliminados los sectores vinculados al “nacionalismo petrolero”, tan estimulados por él

La segunda Guerra Mundial (1939 a 1945) afectó la expansión de la compañía estatal, que sufrió la escasez de equipos de perforación por restricciones del proveedor que era Estados Unidos. Sin embargo, el personal de los talleres de YPF en conjunto con talleres privados lograron que el paro de la perforación no fuera total durante el tiempo que duró el conflicto, a la vez que importaban crudo para las refinerías.

Esta situación continuó durante la primera gestión de Juan Domingo Perón, que asumió la presidencia en 1946 y que con él se acentuaron las políticas desarrollistas y nacionalistas en la firma. Durante ambos mandatos, YPF se posicionó como una de las empresas estatales que contribuyeron al nacimiento de muchas localidades, colaborando en la construcción de infraestructura, escuelas y hospitales y viviendas.

Con el desarrollo de nuevas urbes y las políticas de industrialización por sustitución de importaciones (ISI), la demanda de energía se incrementó. YPF no tenía las condiciones para abarcarla dadas las limitaciones para adquirir material de perforación y las que implicaban las nuevas disposiciones tributarias junto con las regalías a las provincias.

Esto no sólo provocó la descapitalización de la compañía, sino también el déficit fiscal, situación que llevó al gobierno incorporar capital privado a YPF. De esta forma, firmaron contratos con la California Argentina de Petróleo (Socal), subsidiaria de la Standard Oil en 1955. El convenio fue cuestionado por políticos del partido de gobierno y de la oposición.

La política petrolera peronista introdujo una nueva manera de participación del capital privado, que se consolidaría en el gobierno de Arturo Frondizi. En 1858 Frondizi inició un programa de inversiones privadas para extraer crudo y alcanzar el autoabastecimiento.

A fines dicho año se autorizó la nueva ley 14.773 de Hidrocarburos y se estableció el dominio nacional de estos combustibles: los nuevos precios del crudo en general y, por lo tanto, de las regalías, pasaron a ser fijados por el Estado nacional sin mediaciones. Así, las dos empresas estatales: YPF y Gas del Estado, nacida durante el peronismo, quedaron a cargo de la actividad.

De este modo, reasignó un papel protagónico a las empresas estatales, pero paradógicamente, firmó contratos con empresas privadas, de hasta 40 años de plazo, para alcanzar el autoabastecimiento. El Estado otorgó extensas áreas por amplios plazos, con ganancias libres de impuestos y no sujetos a límites de exportación. En 1962 Frondizi fue derrocado por un golpe de Estado militar que duró un año.

En 1963, ganó las elecciones Arturo Illia, quien anuló todos los contratos petroleros por considerarlos prejudiciales y por no estar aprobados en el Congreso de la Nación. De esta forma, mientras se los investigaba, YPF se hizo cargo de las propiedades de los contratistas, que fueron compensados con sumas millonarias.

A YPF, durante la Revolución Argentina (1966-73) pero muy especialmente en el denominado Proceso de Reorganización Nacional (1976-83), se la obligó a ceder a compañías privadas, gratuitamente, yacimientos con reservas descubiertas y con todo el aparato productivo instalado y en funcionamiento. De esta forma, se desarrollaron «privatizaciones periféricas».

De 1976 a 1983, los contratistas aumentaron sus niveles de explotación en un 45%. Este aumento no se relacionó con inversiones genuinas, si no con el traspaso de la contabilidad de la producción de la empresa estatal a manos privadas, según explicaron los autores Ignacio Sabbatella, Mariano Barrera y Esteban Serrani.

El gobierno democrático de Raúl Alfonsín, que se inició en 1983, recibió a la petrolera con un endeudamiento que alcanzó los 5.419 millones de dólares, siete veces mayor a la que tenía en 1975 (730 millones de dólares). Estos números fueron producto de haberla obligado a recurrir a préstamos internacionales y a cubrir el déficit originado en las bajas tarifas.

Sin embargo, durante tantos vaivenes políticos y económicos, YPF continuó la exploración. Uno de los hitos fundamentales de la empresa se dio en 1977, cuando descubrió el megayacimiento de gas Loma la Lata. Fue el bloque más grande de Argentina y el que cambió la matriz energética del país para que sea un territorio gasífero.


La privatización durante el menemismo


Con la llegada al gobierno de Carlos Menem en 1989 y la denominada Reforma del Estado, se solicitó a José Estenssoro que asumiera el control de YPF, quien fijó condiciones como la desregulación del sector, inmunidad de la interferencia política, nuevos convenios laborales y la privatización.

Entre 1991 y 1992, se despidieron 7 mil trabajadores y se vendieron activos (áreas marginales, centrales y las cuencas, destilerías, oleoductos, etc.) con lo que la empresa redujo su superficie de exploración en un 90% y sus reservas y producción en un 50%.

En 1993, y con más ventas de acciones al capital privado, el Estado se quedó tan solo con el 20% de las acciones y la acción de oro. Por su parte, los estados provinciales se quedaron con un 12%. En ese momento, el sector privado llegó a ser propietario del 46% compuesto por bancos y fondos de inversión de diversos países de Europa y de América Latina.

En una segunda etapa, para el año 1998, el sector privado contó con casi el 75% de las acciones, mientras que el Estado mantenía su acción de oro. Finalmente, este período culminó en 1999 con la privatización total, al venderse el último 24% de acciones estatales y provinciales a la española Repsol por un valor de 9 mil millones de dólares, pasando a denominarse la empresa como Repsol YPF.

Repsol compró en el mismo año otro 73% de acciones que pertenecían al sector privado. La firma empleó a unas cinco mil personas y llegó a tener 46% del mercado de combustibles. Existió hasta 2012, año en que el gobierno argentino expropió el 51% de las acciones.

Para 2007 el grupo argentino Petersen, dirigido por la familia Eskenazi, compró la cuarta parte del paquete accionario por iniciativa del presidente Néstor Kirchner. El mismo acordó con Repsol la financiación a través de créditos la compra sus acciones por parte de los Eskenazi, que irían pagando su deuda con la firma y los bancos a través de los dividendos que diese la compañía.

Repsol aportó unos 1.500 millones de euros, y la banca puso otros mil millones. Así, el Grupo Petersen quedó con el 25,46% de YPF, la compañía Repsol el 57,43%, el 17,09% restante estaba en manos de inversores privados, flotando en bolsa, y un 0,02% en poder del Estado argentino, que conservaba la acción de oro.


La expropiación de YPF, un camino que cumplió diez años


Estos números se sostuvieron hasta el 3 de mayo de 2012, hace unos diez años, cuando el Congreso Nacional aprobó la ley de expropiación de YPF con apoyó de la oposición, en aquel entonces, durante el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner.

De esta forma, el Estado argentino declaró el 51% del patrimonio de YPF de utilidad pública y sujeto a expropiación. De ese 51% expropiado, un 49% iría a las provincias y el 51% restante al Estado nacional. La caída de reservas de petróleo en la gestión de Repsol fue el principal motivo para expropiar. Desde la adquisición en 1998 hasta 2011, esa caída fue del 54% en petróleo y del 97% en gas.

Llegado febrero de 2014 se firmó el «Convenio de Solución Amigable y Avenimiento de Expropiación» entre Argentina y la empresa Repsol, ya con Axel Kicillof a cargo del ministerio de Economía. El Consejo de Administración de la firma aprobó el acuerdo con el Gobierno argentino por el que la petrolera española recibió una indemnización de 5.000 millones de dólares por la expropiación.

Por su parte, YPF detalló en ese entonces que entre 2011 y 2014, los primeros tres años después de ser expropiada, la producción de gas de la compañía se incrementó un 25% mientras que la producción de petróleo lo hizo en un 10% en el mismo periodo.

Vale señalar que, a pesar de que pasaron 10 años de la reestatización de la firma, actualmente hay un prejuicio en marcha contra el Estado -desde 2015- en la Corte del distrito sur de Nueva York, a cargo de la jueza Loretta Preska, por una suma millonaria cercana a los 20.000 millones de dólares, entre lo que se reclama y los intereses.

Así la historia de YPF se construyó en torno a la exploración y producción de gas y petróleo y la refinación y provisión de combustibles a lo largo y ancho del país. La empresa lideró el mercado y contribuyó con la creación de pueblos y comunidades. Con el tiempo, fue desarrollando otras áreas de negocio como química, aviación, transporte y agro.

A través de la Coordinadora de ex agentes de YPF se saludó hoy «a todos los que supieron hacerla, a los que continúan, a los jubilados, a los que ya no están. A todos los que supimos amasar sueños y defender sus colores sabiendo que hacíamos algo por el país».

Por otra parte, creó Y-TEC, una unión entre el sector productivo y científico de YPF junto al Conicet, destinado a «generar nuevas tecnologías y soluciones que agreguen valor en las diversas cadenas productivas de las que YPF participa«, señalaron desde la firma.

Y dentro de Vaca Muerta, la formación sedimentaria más importante de Argentina, YPF lidera la actividad hace más de diez años. Según aseguraron, con motivo de sus 100 años, se realizaron «relevantes eficiencias que le permitirán duplicar su producción en los próximos años, exportar crudo al mundo y gas a los mercados regionales». Así financiarán las acciones necesarias «para reconfigurar la matriz energética de nuestro país» y hacer los pasos necesarios hacia la tan buscada transición energética.


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