Entre Argentina y Francia le cantan a México
El cantante y compositor argentino Carlos "Caíto" Díaz y la tecladista francesa Jacqueline ofrecerán el "Concierto amor", hoy a las 22 en el auditorio municipal de Neuquén, a beneficio de la biblioteca del barrio San Lorenzo.
NEUQUEN (AN).- Si no fuera parte del arte de un hombre y una mujer ¿a quién podría importarle la intimidad? Pero Carlos «Caíto» Díaz y su esposa Jacqueline son músicos, son cantantes y se subirán al escenario para dar el «Concierto amor» hoy, a las 22, en el auditorio municipal de avenida Argentina y Roca. Lo harán a beneficio de la biblioteca del barrio San Lorenzo.
Como «arte y afectos» son aquí «todo uno» y se volcarán en canciones, la cosa pasó más por dentro que por la escena. Jacqueline, la francesa nacida a 200 kilómetros de París, en Le Havre allí «donde escurre el Sena», dijo ¿quieres que te cuente cómo nos conocimos? De más estar decir que poder ensamblar su vida con Caíto un compositor argentino, que hacia 1976 se fue a España y de allí con Alfredo Zitarrosa arribó a México y se quedó para siempre, fue tentador.
Ella se dejó ganar casi de chiquilina por los temas de Atahualpa Yupanqui, que deletreaba y buscaba el significado en el diccionario. Se fue a España hambrienta por perfeccionar el idioma y de lo mucho que aprendió (se especializó en literatura hispánica) encontró una frase para inquietarle, no tan temprano el corazón, pero sí la cabeza a Caíto. Había ido la francesa a escuchar al grupo Sanampay hacia fines de los setenta a México y se dio vuelta con un «chamarrito» (que no era tal), con una «vena así para cantar». Entonces se escabulló a los camarines, lo buscó y «en el mejor castizo que había aprendido, le dije: ¡cantas de puta madre!». Que para los de la madre patria no es desairar a la que le dio la vida (a Caíto) sino todo lo contrario. Y Jacqueline empezó la guerra de guerrilla, lo siguió por todo México, pero antes de la última canción desaparecía.
Intrigado el argentino, en una de esas la tomó del brazo, la invitó a litros de café y «nunca de los jamases», desde hace 25 años se separaron. Se miran, dicen que se aman, se miman.
Lo que México les regala.
Caíto parece crecer el doble cuando llena sus mofletes para contar la felicidad que tiene en México. Lleva, como quién no quiere la cosa, en su campera, dos banderitas pequeñas de ambos países: el de sus raíces y el que le abrió el alma treinta años atrás y por el que no tiene más que agradecimientos.
Tiene 23 discos, contando los de Sanampay, uno con Zitarrosa, varios solo, otro con Adriana Landeros y con Armando Arenas. Los dos últimos de este año son «Humor en serio» y «Guitarra». De todos, no hay uno sólo en la Argentina donde es un ilustre desconocido para las masas. Pero contó una novedad. En estos días, que llegó a Neuquén, fue invitado por el músico Naldo Labrín, con quién compartió el Sanampay de México, para dejar una numerosa temática grabada.
¿Entonces sacará el disco aquí? se le preguntó. «No lo sé por ahora. Le dejo todo grabado a Naldo, que es mi amigo y por el cual siento un profundo reconocimiento, veremos cuál podrá ser el futuro».
Esta noche, Caíto prometió un poco de toda su historia en canciones (regaló un disco en que canta todo de Zitarrosa) y Jacqueline también lo suyo: sonidos de su tierra natal y melodías de la infancia de su compacto «Souvenirs».
NEUQUEN (AN).- Si no fuera parte del arte de un hombre y una mujer ¿a quién podría importarle la intimidad? Pero Carlos "Caíto" Díaz y su esposa Jacqueline son músicos, son cantantes y se subirán al escenario para dar el "Concierto amor" hoy, a las 22, en el auditorio municipal de avenida Argentina y Roca. Lo harán a beneficio de la biblioteca del barrio San Lorenzo.
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