ENTREVISTA A DIANA CONTI, DIPUTADA NACIONAL: «Consumir drogas jamás puede ser delito»

La legisladora (Frente para la Victoria-PJ) y vicepresidenta del Consejo de la Magistratura se pronuncia en favor de la despenalización del consumo de drogas y, además, critica a la Justicia argentina.

Por Redacción

-En la cumbre de la ONU en Viena, Aníbal Fernández pidió revisar las leyes que penalizan el consumo de drogas. En el 2004 usted presentó un proyecto para despenalizar el consumo. ¿Por qué no se avanza en este tema?

-En primer lugar, creo que el tema drogas está muy asociado con criminalidad, delincuencia o inseguridad. Por lo tanto, es difícil para un político tomar la decisión de dar la cara y explicar esto que cuesta explicar. Las adicciones son un tema que debe ser abordado por políticas de salud, mientras que la delincuencia es otro tema muy diferente. Cuesta explicar esto en un país donde los medios son el cuarto poder, imponen y generan opinión pública, y los tiempos mediáticos son muy cortos. Y no todo el mundo está de acuerdo.

-¿Por eso se demora esta decisión?

-Tarda, además, porque hay que desandar una política de diez años que impusieron las Naciones Unidas al compás de Estados Unidos, donde el eje fueron la prohibición y la demonización de la droga. Darlo vuelta lleva sus tiempos, tanto en lo internacional como en lo regional y nacional. Es muy celebrable que el gobierno argentino haya tenido la valentía de llevar la posición que llevó el ministro (de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos) Aníbal Fernández a los foros internacionales. Eso va a derramar efectos positivos no sólo en el mundo sino también en la región y en nuestro país. Las cosas se van a ir sucediendo por esto que genera un cambio de posición política de la Argentina, que no es la que adoptó hace diez años.

-¿Cuáles son sus fundamentos para la despenalización?

-El hecho de consumir drogas, por sí solo, jamás puede ser un delito. Es más, el artículo 18 de la Constitución nacional habla de las acciones privadas de los hombres. El suicidio no es delito. Por lo tanto, intoxicarnos y dañarnos no es delito. Distinta es la situación del que delinque drogado o del que se droga para delinquir. La Justicia argentina, casi mayoritariamente, va declarando la inconstitucionalidad de penar la tenencia para consumo personal.

-Que no se avance en la despenalización, ¿no tiene que ver con la oposición de ciertos sectores como, por ejemplo, la Iglesia?

-Que el paco y la droga son un veneno nadie lo discute. La Iglesia salió, en este momento, a hablar de los nuevos pecados universales, entre los que menciona la droga, pero no sé si la Iglesia se opone… hay curas que no se oponen. Los curas consustanciados con la realidad social, los que ponen los pies en el barro y luchan por el pueblo argentino no se oponen.

-Me refería a la Iglesia como institución…

-Bueno, pero ésa es la jerarquía eclesiástica…

-¿Y no influye?

-En el tema de despenalización de la droga no es la Iglesia la que anima a los legisladores a no despenalizar. Creo que es la política de Estados Unidos, que pone el eje en la persecución del narcotráfico pero que convierte en rehenes a los consumidores.

-Últimamente se está hablando mucho sobre una posible despenalización, ¿qué es lo que se está haciendo?

-La Comisión de Adicciones está analizando los proyectos que se redimensionaron por la postura del ministro. Se van a hacer consultas permanentes entre la Comisión Técnica Asesora que creó el ministro, la Comisión de Salud y la Comisión de Adicciones. Se van a elaborar propuestas y, entre ellas, va a estar la despenalización del consumo de

drogas. Pero bueno, tampoco vamos a tener una ley mañana. Que quede claro que la acción política no se reduce sólo a la despenalización, va a tender también a leyes y políticas de Estado para dar cobertura en las áreas de salud y no a las represivas. Contra la droga y las adicciones hay que luchar. Creemos que despenalizando le sacamos un trabajo enorme a la Justicia Federal, que está llena de causas contra consumidores.

-El Poder Judicial informó que casi la mitad de las investigaciones penales que se abren al año es por tenencia de droga para consumo personal y que, en su mayoría, luego terminan en la nada.

-Sí; aunque el consumidor no termine preso genera mucho trabajo burocrático (N. de la R.: en el 2006 hubo 12.801 causas por tenencia de drogas para consumo personal, de un total de 27.186. Sólo 204 llegaron a juicio y en tres hubo condena). Si le despejamos ese rubro, cuando se despenalice, la Justicia podrá dedicar sus esfuerzos económicos y humanos en perseguir a comerciantes y traficantes de drogas.

-En ese sentido, ¿cómo ve a la Justicia argentina?

-Creo que la judicatura está en deuda con la sociedad argentina. Quiero jueces que dejen de estar en deuda, que trabajen y se pongan a la altura de cumplir la función que cumplen. A través del

Consejo de la Magistratura o con propuestas legales estoy presentando proyectos en ese sentido. Como dijo la presidenta, estamos en condiciones de exigirles a los jueces que hagan juicios no sólo por derecho a la verdad sino juicios penales contra los terroristas que violaron derechos humanos masivamente.

-Eso va lento.

-Sí. Por eso intento sacar del Código Procesal las normativas que atentan contra la falta de celeridad en estos temas.

-¿Piensa que se le cambió la cara a la Justicia durante el último gobierno?

-No. Creo que en el gobierno de Kirchner se recuperó la autoridad presidencial, que estaba destruida, y aún se está recuperando la autoridad institucional. Le dimos a la Justicia todas las herramientas para que el Poder Judicial recuperara su autoridad; sobre todo le dimos una Corte Suprema de excelencia. Juntamente con la Corte Suprema estamos trabajando para que todos los miembros del Poder Judicial hagan un esfuerzo para recuperar la autoridad que se merecen. Creo que la Justicia argentina está cuestionada.

-La gente tiene la sensación de que la Justicia no le resuelve sus problemas.

-Sí, es cierto. También hay buenos jueces, por supuesto. Creo que es uno de los poderes más deteriorados en la estima de la opinión pública; casi igual que en el peor momento de estima que tuvieron los legisladores con el «que se vayan todos».

-¿Y qué hace el Poder Judicial ante esta situación?

-Creo que recién está empezando a concientizar de que hay una absoluta necesidad de recuperar la autoridad. ¿Por qué no pagan Impuesto a las Ganancias? ¿Por qué no trabajan el doble? ¿Por qué achican sus vacaciones? Hay miles de cosas que uno sabe que tiene que hacer cuando quiere rehabilitar su autoridad y no te lo tiene que venir a decir nadie. El 80% del esfuerzo lo van a tener que hacer los propios agentes judiciales.

-Son muchos años en los que las cosas siempre estuvieron igual…

-Años que vienen de otra manera pero que nosotros, como poder político actual, no nos sentimos culpables pero sí estamos poniendo la luz para ayudar en este cambio. Son cuestiones que los propios jueces podrían modificar pero no lo hacen. La corporación judicial es la que se opone a los cambios y protege a sus pichones.

-¿Cómo se explica que grandes casos como el de Skanska, el «valija-gate» o el «baño-gate», por citar algunos, no tengan resolución?

-No puedo explicar lo que depende de un juez. No conozco los expedientes ni me meto en las causas judiciales. Pero yo no creo que a la gente le preocupe lo que vos estás preguntando; a Doña Rosa le preocupa que le usurpen la casa injustamente y no se la desalojen, que en un divorcio el hombre se lleve todo y la mujer se quede en la calle… a nuestra gente le preocupa eso. Y en eso tiene descrédito la Justicia. Lo que vos estás diciendo es cosa de los políticos, es distinto.

-Claro, es distinto… pero genera una sensación de que nunca pasa nada y de que la impunidad es enorme.

-La preocupación de la gente por la Justicia es por sus problemas cotidianos que muchas veces no se los pueden resolver. Lo otro son casos de corrupción, qué sé yo. Pero los jueces saben cómo trabajar y tienen todos los recursos para hacerlo. En todo caso, no habrá pruebas para poner a alguien preso. ¿No será que las cosas fueron contadas a la opinión pública de otra manera? Los jueces no son cuestionados por estos casos.

ENAMORADA DEL KIRCHNERISMO

En el 2003 la diputada nacional Diana Conti (Buenos Aires, 1956) se enfrentó duramente con la actual presidenta, Cristina Fernández de Kirchner. Cinco años después las diferencias quedaron muy atrás, a tal punto que Conti no sólo es vicepresidenta del Consejo de la Magistratura y presidenta de la Comisión de Selección de candidatos a jueces sino que le agradece al matrimonio Kirchner su actualidad en la política. Conti está contenta por su función y enseguida enumera algunas de las acciones durante su gestión: «El Consejo resolvió que los jueces tienen que hacer públicas sus declaraciones privadas de bienes. El plazo para presentar sus declaraciones juradas vence entre abril y mayo. Con eso se podrá seguir la evolución patrimonial de los jueces. Por otra parte, los jueces ya no pueden dar clases en horario judicial. Patalearon pero se puso la regla. Ahora se cuidan más y van más a trabajar».

Tras la frustración del Frepaso, Conti creía que su etapa en la política estaba terminada. «El Frepaso se equivocó en la Alianza y se fue todo al diablo. Ahí pensé que nunca me iba a volver a enamorar de la política ni de un proyecto político -recuerda-. ¿Y entonces? Pasó que me enamoré del kirchnerismo. Todas las banderas que levantábamos en el Frepaso o el «chachismo» original, Kirchner y Cristina no sólo las proclaman sino que las llevan a la realidad y no sesgan en sus convicciones», señala.

Juan Ignacio Pereyra


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