Es una “causa inflada”, criticaron los defensores

Terminaron ayer en Neuquén los alegatos en el juicio contra el clan de los Montecino. El abogado de Héctor y Ruth admitió que cometieron delitos vinculados con droga pero negó que fueran una “organización”. Denunció que Weretilneck impulsó una campaña para “demonizarlos”.

Por Redacción

Laura Frank

NEUQUÉN (ACE/AC).- Los defensores cuestionaron la investigación que llevó a juicio al clan Montecino. Hablaron de una “causa inflada”, de internas policiales y hasta de manejos políticos. “Presentaron a Montecino como el enemigo público del Alto Valle”, criticó uno de ellos en su alegato. (Ver aparte)

El abogado Juan Luis Vincenty admitió la comisión de delitos por parte de Héctor y su hermana Ruth, pero negó la existencia de una “organización” y solicitó 6 años de cárcel para el jefe del clan y 4 para la mujer.

Sobre Héctor dijo que tenía responsabilidad en relación a Fiofania Ruskoff (su expareja), a Irma Betanzo (su exesposa) y a Daniel Alberto Reyes, quien fue detenido en la Fiat Fiorino donde se cargaban los 172 kilos de marihuana. “Vemos relaciones individuales y directas que le responden a modo de satélite, no se puede aludir al agravante de la organización”, cuestionó.

Para Betanzo pidió 3 años en suspenso por “facilitar un lugar para depositar estupefacientes”. Le quitó responsabilidad a su hija, Romina Montecino (18), por “aplicación de las normas que rigen la patria potestad respecto de su padre y su madre” y solicitó su absolución. Además reclamó que absuelvan a Carina Domínguez, actual pareja de Héctor; a la hija mayor, Jessica Montecino, y a la madre, Yolanda Esparza Flores. Sobre las tres sostuvo que la Policía no encontró estupefacientes en sus casas y por eso resulta “ilógico” perseguirlas con la Ley de Drogas. “Las escuchas no son prueba directa”, alegó.

Vincenty también pidió la absolución de Luis Linares por lo que consideró un “allanamiento ilegal” (el hombre vivía en un departamento dentro del predio de la casa de Ruth) y 3 años en suspenso para Leopoldo Belmar Castro, el encargado de la chacra de la Mayorina donde se guardaban más de 15 kilos de cocaína.

El defensor público Pablo Matkovik, por su parte, alegó estar frente a “una causa inflada” donde la “vedette” son las “escuchas que no prueban nada en sí mismas sino que son un método de investigación”. “Se presentó esta causa como la madre de todas las batallas contra las drogas. Se utilizaron chivos expiatorios, personas vulnerables, lo sabemos todos. Los hilos se le notan a esta investigación”, lanzó. Tras criticar el accionar de Toxicomanía, desafió a los jueces: “Este tribunal ha sabido dar Justicia, ha soportado la presión. Espero que sean justos esta vez”.

Matkovik no escatimó críticas. “Los investigadores dicen que veían entrar y salir gente de la casa de mis defendidos. De mi casa también entra y sale gente y yo no vendo drogas”, ironizó. Luego reclamó la nulidad del procedimiento en la casa de Miguel Ángel Nacimiento y de su pareja Edith Montecino. Pidió la absolución de los dos o, subsidiariamente, una pena de 2 años en suspenso. Lo mismo argumentó para Daniela Vanesa Montecino, prima de Edith. Por la pareja de Hugo Villablanca y Leonor Castillo también pidió la nulidad del allanamiento y una pena de 2 años, que unificada con una anterior por drogas quedaría en 4 años de cárcel.

A Reyes, el conductor de la Fiorino, le atribuyó una “tentativa de transporte de estupefacientes”, solicitó la absolución o una pena condicional de 3 años condicional. Para Héctor Soto también reclamó la absolución o subsidiariamente una pena condicional, y para el hijo de éste, Fernando, requirió 3 años efectivos. Ellos guardaban droga en una casa de la toma Martín Fierro de Cipolletti.

Por Marcelo Seguel, el vínculo de Ruth, pidió 3 años de efectiva y por el hijo, Diego, la absolución por una “participación secundaria” o 2 años de ejecución condicional.

Para Olga Jorquera, vecina del clan, exigió la absolución o subsidiariamente 3 años en suspenso. Y por Fiofania Ruskoff reclamó 3 años de prisión efectiva y la inmediata libertad, por el tiempo que ya lleva presa.