“Esta tensa vigilia política preelectoral no es el mejor camino”
El período político-institucional preelectoral por el que transita la Argentina no es nada bueno ni alentador, y de poco sirve al país y a la gente. El oficialismo se muestra hiperactivo en superficie, con lluvia de proyectos y leyes por doquier. Algunos de estos elementos se contraponen con anteriores; otros serían de dudosa vigencia recién en fecha posterior a la transferencia de mando; en otros casos, acciones, dichos, son vuelo de un día, humo que atrapa por un momento y a poco se diluye, sin fuego ni llama que lo sustente, cuando no son sencillamente negados en horas como inexistentes o de no aplicación. Todos éstos son variaciones de un mismo tema: el relato… Otros, en cambio y siendo comerciales, son preocupantes: contienen cláusulas secretas… Quizás por falta de presupuesto, en los despachos de tales redactores quedaron todavía, como testigos, almanaques de años pretéritos, anteriores a los vigentes –con muchos defectos–, pero eleccionarios al fin… Secretismo de mandatarios para con su mandante. Curiosa variedad de democracia… ¿Será también para ufanarse y proponerla en altos foros? Por el lado de la oposición, en forma opuesta –no podía ser de otra manera–, reina la vigilia, la espera de los capítulos finales de la novela, la que se sigue pasivamente, sin interactuar como la práctica moderna impone. Aparece como estando delante de una pantalla multidimensional, pero inmóvil, absorta, quizás pochoclera en mano, y aguardando a que detrás de ese virtual escenario aparezca un duende que la invite a formar parte del repertorio, guión y eventual proscenio. A esto, a diferencia de lo anterior, bien le cabría el molde de sueños de primavera… ¿Mientras? Mientras la gente padece, hora tras hora, día tras día… En física primaria nos enseñaron que todo espacio vacío es ocupado por algún otro elemento. Que existiría lo que se llama horror al vacío. Interesante. Muchos de nuestros políticos, ¿habrán faltado esos días de clase ? Así parece… ¿Cuál es la deducción a la que puede arribarse? Están al aguardo del Fin, el End de la novela, la que miran asombrados, unos y otros, pasmados, con la vista en estrabismo. Pero no es así como debe actuarse en sociedad político-democrática. El período anterior a un cambio de autoridades constitucionales no puede ser un estado de vigilia, de ayuno, de abstinencia, menos de aislamiento. Reitero, menos de aislamiento, y tampoco de humareda. Por el contrario y obligatoriamente, debe estar pleno de actividades creativas, didácticas, propositivas; momento de mostrar y señalar la existencia de un nuevo escenario, con actores sabiamente elegidos por sus capacidades y cualidades morales, profesionales, de actuación probada y aprobada en su ámbito de acción; por la conformación de equipos sólidamente integrados, abiertos al diálogo y al intercambio de ideas, proyectos y realizaciones conjuntas. Es momento de encontrar equivalencias, igualdades básicas, elementales, pero tan importantes como las que señala la Constitución misma de la Nación. También de retraer experiencias y nombres que supieron mostrar cómo se afrontan dificultades para generar bien, pero atención: bien sólo y exclusivamente para el país y su gente… Y siempre, siempre, ¡con la verdad en la mano! La verdad es la que enseña. Y el pueblo argentino debe conocer, luego de tantas y tan diversas demagogias, la verdad. ¿Acaso no hay modelos ejemplares en la historia argentina y también en el mundo? ¡Sí que los hay! El pueblo está sediento de ver delante suyo un paisaje esperanzador, que lo saque de esta anomia paralizante. Que, de la agonía permanente, le muestre remedios para su cura y le señale quiénes, cómo, de qué manera otros han podido pasar de terapia intensiva a intermedia, a sala y de allí a la luz de un diáfano y venturoso día. ¿Se necesita esfuerzo por parte del paciente? Claro que sí. Lo importante en estos casos es un buen diagnóstico, un excelente equipo profesional, los remedios y la asistencia necesaria para que, mediante su voluntad, pueda dar el primer paso y los siguientes hacia la plena salud. La inmóvil vigilia no es el camino. El camino es el andar haciendo, con la mirada puesta en un punto fijo del horizonte, recordando siempre que la unión hace la fuerza, ¡y la meta es ir en pos del horizonte que la Argentina merece ! Sigfrido José Moroder, DNI 4.172.885 Buenos Aires
Sigfrido José Moroder, DNI 4.172.885 Buenos Aires
El período político-institucional preelectoral por el que transita la Argentina no es nada bueno ni alentador, y de poco sirve al país y a la gente. El oficialismo se muestra hiperactivo en superficie, con lluvia de proyectos y leyes por doquier. Algunos de estos elementos se contraponen con anteriores; otros serían de dudosa vigencia recién en fecha posterior a la transferencia de mando; en otros casos, acciones, dichos, son vuelo de un día, humo que atrapa por un momento y a poco se diluye, sin fuego ni llama que lo sustente, cuando no son sencillamente negados en horas como inexistentes o de no aplicación. Todos éstos son variaciones de un mismo tema: el relato... Otros, en cambio y siendo comerciales, son preocupantes: contienen cláusulas secretas... Quizás por falta de presupuesto, en los despachos de tales redactores quedaron todavía, como testigos, almanaques de años pretéritos, anteriores a los vigentes –con muchos defectos–, pero eleccionarios al fin... Secretismo de mandatarios para con su mandante. Curiosa variedad de democracia... ¿Será también para ufanarse y proponerla en altos foros? Por el lado de la oposición, en forma opuesta –no podía ser de otra manera–, reina la vigilia, la espera de los capítulos finales de la novela, la que se sigue pasivamente, sin interactuar como la práctica moderna impone. Aparece como estando delante de una pantalla multidimensional, pero inmóvil, absorta, quizás pochoclera en mano, y aguardando a que detrás de ese virtual escenario aparezca un duende que la invite a formar parte del repertorio, guión y eventual proscenio. A esto, a diferencia de lo anterior, bien le cabría el molde de sueños de primavera... ¿Mientras? Mientras la gente padece, hora tras hora, día tras día... En física primaria nos enseñaron que todo espacio vacío es ocupado por algún otro elemento. Que existiría lo que se llama horror al vacío. Interesante. Muchos de nuestros políticos, ¿habrán faltado esos días de clase ? Así parece... ¿Cuál es la deducción a la que puede arribarse? Están al aguardo del Fin, el End de la novela, la que miran asombrados, unos y otros, pasmados, con la vista en estrabismo. Pero no es así como debe actuarse en sociedad político-democrática. El período anterior a un cambio de autoridades constitucionales no puede ser un estado de vigilia, de ayuno, de abstinencia, menos de aislamiento. Reitero, menos de aislamiento, y tampoco de humareda. Por el contrario y obligatoriamente, debe estar pleno de actividades creativas, didácticas, propositivas; momento de mostrar y señalar la existencia de un nuevo escenario, con actores sabiamente elegidos por sus capacidades y cualidades morales, profesionales, de actuación probada y aprobada en su ámbito de acción; por la conformación de equipos sólidamente integrados, abiertos al diálogo y al intercambio de ideas, proyectos y realizaciones conjuntas. Es momento de encontrar equivalencias, igualdades básicas, elementales, pero tan importantes como las que señala la Constitución misma de la Nación. También de retraer experiencias y nombres que supieron mostrar cómo se afrontan dificultades para generar bien, pero atención: bien sólo y exclusivamente para el país y su gente... Y siempre, siempre, ¡con la verdad en la mano! La verdad es la que enseña. Y el pueblo argentino debe conocer, luego de tantas y tan diversas demagogias, la verdad. ¿Acaso no hay modelos ejemplares en la historia argentina y también en el mundo? ¡Sí que los hay! El pueblo está sediento de ver delante suyo un paisaje esperanzador, que lo saque de esta anomia paralizante. Que, de la agonía permanente, le muestre remedios para su cura y le señale quiénes, cómo, de qué manera otros han podido pasar de terapia intensiva a intermedia, a sala y de allí a la luz de un diáfano y venturoso día. ¿Se necesita esfuerzo por parte del paciente? Claro que sí. Lo importante en estos casos es un buen diagnóstico, un excelente equipo profesional, los remedios y la asistencia necesaria para que, mediante su voluntad, pueda dar el primer paso y los siguientes hacia la plena salud. La inmóvil vigilia no es el camino. El camino es el andar haciendo, con la mirada puesta en un punto fijo del horizonte, recordando siempre que la unión hace la fuerza, ¡y la meta es ir en pos del horizonte que la Argentina merece ! Sigfrido José Moroder, DNI 4.172.885 Buenos Aires
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