Esta vez, salvaron una cosecha de 2.000 kilos
En Corralito, a orillas del río Pichileufu, la verdura iba a correr el mismo destino que las frutillas de El Manso, que fueron alimento de chanchos, pero lograron colocarla en Bariloche.
Semanas atrás, productores de El Manso perdieron una cosecha de 500 kilos de frutillas al no poder comercializarlas debido a las restricciones por la pandemia del coronavirus. “Terminaron siendo alimentos para los chanchos”, reconocieron.
A fin de evitar el mismo destino, la Mesa de Asociativismo y Economía Social de Bariloche rescató 2.000 kilos de alimentos agroecológicos de Corralito, un paraje rural ubicado a 150 kilómetros de Bariloche.
La mercadería –zanahorias, remolacha, ajo y repollo- estimada en 100.000 pesos, explicaron, corría el riesgo de echarse a perder.
“Ubicar la mercadería fue un gol de arco a arco. De no haber sacado las verduras, se la come la helada y, el otro problema son los jabalíes que nos hacen desastres”, resumió Marina Vergara, pobladora de Corralito, que vive de la agricultura familiar.

La mujer se abocó a trabajar en la comercialización de su huerta 9 años atrás, junto con su familia, en medio de la erupción del volcán cordón Caulle Puyehue. En esa oportunidad, fueron invitados a participar de la Feria Franca en Bariloche por el Inta. “De primera, costó pero de a poco, fuimos agarrando viaje”, contó.
Ante el riesgo de perder los 2.000 kilos de verdura por la pandemia, Marina fue contactada por organizaciones de Bariloche.
De inmediato, Parques Nacionales puso a disposición un camión para trasladar la mercadería. Una vez en Bariloche, diversas organizaciones comenzaron con el armado de los bolsones para la venta, siguiendo un estricto protocolo, en el gimnasio del Soyem.
Los actores ligados a la economía social son los que pueden hacer diagnósticos certeros para promover soluciones asociativas”.
Fernando Tarzia, referente del Inaes en la zona Andina
Cada bolsa pesa 6 kilos y el valor es de 400 pesos. Los 10 productores de Corralito solicitaron una retribución de alimentos no perecederos “para pasar el invierno”. Desde la Mesa de Asociativismo, se acordó que con la recaudación, se entregaría un porcentaje en dinero y la otra, en alimentos no perecederos.
“Al tratarse de productos agroecológicos, tampoco resultan competitivos para el mercado”, resumió Fernando Tarzia, representante del Inaes en la Zona Andina, quien añadió: “Con esta movida solidaria se logró dar una respuesta asociativa para los productores de Corralito que pudieron vender su mercadería y a la vez, llegamos con alimentos de calidad a los barrios”.
Consideró la iniciativa como “un camino”. “Las organizaciones tienen contactos con los productores y esta fue la primera acción de varias. De hecho, la mesa de Bariloche fue la primera en hacer este tipo de acciones en el país que ya se está empezando a replicar en el resto del país”, afirmó.
Tarzia explicó también que hoy se trabaja con una cooperativa de software en el desarrollo de una plataforma para que los productores en general puedan vender sus productos.