Las 5 formas de cuidar la salud que solemos pasar por alto y pueden mejorar el bienestar

Dormir bien, tener tiempo propio, mantener vínculos y realizar controles preventivos también son claves para la salud. Los cinco cuidados cotidianos que muchas veces olvidamos.

Redacción

Por Redacción

Dormir bien, tener tiempo propio, mantener vínculos, prevenir y pedir ayuda también forman parte del cuidado de la salud. Especialistas explican por qué el bienestar va mucho más allá de comer sano y hacer ejercicio.

Cuando pensamos en cuidar nuestra salud, las primeras recomendaciones que suelen aparecer son conocidas: mantener una alimentación equilibrada, hacer actividad física y consultar al médico cuando surge algún síntoma. Sin embargo, hay otros aspectos de la vida cotidiana que también pueden tener un papel importante en nuestro bienestar y que muchas veces pasan inadvertidos.

Tener tiempo para descansar, contar con personas a quienes recurrir, sentirse parte de una comunidad, disponer de momentos propios y realizar controles médicos aun cuando no existe ningún malestar son algunos de ellos.

Según un informe difundido por Agencia Noticias Argentinas, estos factores permiten ampliar la idea tradicional de autocuidado y entender la salud desde una perspectiva más integral.

“Muchas veces asociamos el cuidado con acciones concretas que realizamos por nuestra salud. Sin embargo, existen dimensiones menos visibles que también la sostienen: cómo descansamos, cómo nos vinculamos, cuánto tiempo podemos dedicarnos o si contamos con una red de apoyo”, explicó Ailín Catalá, jefa de Comunicación Institucional de Ospedyc.

Dormir y tener tiempo propio también es cuidar la salud


El descanso es una de esas necesidades básicas que con frecuencia quedan relegadas por las obligaciones cotidianas.

Un relevamiento realizado en 2025 por el Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA), de la Facultad de Psicología de la UBA, indicó que el 60% de los argentinos tenía dificultades para dormir.

Pero el problema no se limita al sueño. El tiempo también es necesario para alimentarse, moverse, encontrarse con otras personas, realizar controles médicos o, simplemente, tener un momento sin obligaciones.

Las responsabilidades laborales, familiares y domésticas pueden hacer que esos espacios sean difíciles de encontrar. Por eso, los especialistas plantean que el autocuidado no debería quedar reservado únicamente para el tiempo que sobra.

“El tiempo destinado al cuidado no debería pensarse como tiempo perdido o como aquello que hacemos cuando terminamos con todas nuestras obligaciones”, sostuvo Catalá.

La prevención: cuidarse antes de que aparezca un problema


Otra de las formas de cuidado que puede pasar inadvertida es la prevención, justamente porque muchas veces sus resultados no son visibles.

Realizar los controles recomendados según la edad y los antecedentes personales y familiares, mantener actualizado el calendario de vacunación, atender la salud bucal y consultar ante cambios físicos o emocionales son herramientas que permiten detectar factores de riesgo y actuar de manera temprana.

La prevención propone así cambiar una conducta bastante extendida: esperar a que aparezca un dolor o un síntoma para ocuparse de la salud.

Los chequeos periódicos permiten conocer el propio estado de salud incluso cuando la persona se siente bien y consultar con un profesional sobre cuáles son los estudios adecuados para cada etapa de la vida.

Los vínculos también influyen en el bienestar


La salud integral incluye además un aspecto que durante años recibió menos atención: la calidad de nuestros vínculos sociales.

Tener alguien a quien llamar, poder conversar, sentirse escuchado o formar parte de una comunidad puede funcionar como una importante red de apoyo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que una de cada seis personas en el mundo experimenta soledad y advierte que el aislamiento y la desconexión social pueden afectar tanto la salud física como la mental.

El organismo calcula además que unas 871.000 muertes al año están asociadas con la soledad, lo que equivale a aproximadamente 100 fallecimientos por hora.

En este punto, no importa solamente la cantidad de personas que forman parte de nuestro entorno. La calidad de las relaciones y la posibilidad de sentirse acompañado, comprendido y parte de una comunidad son factores centrales.

Familiares, amigos, compañeros de trabajo o estudio, vecinos y espacios comunitarios pueden convertirse en redes capaces de acompañarnos en diferentes momentos de la vida.

Cinco cuidados cotidianos que también forman parte de la salud


Así, además de una buena alimentación y la actividad física, hay cinco aspectos que conviene incorporar a una mirada más amplia del bienestar:

  • Dormir y descansar lo suficiente.
  • Reservar tiempo para uno mismo.
  • Mantener vínculos significativos y una red de apoyo.
  • Realizar controles preventivos aunque no existan síntomas.
  • Pedir ayuda cuando sea necesario.

“Pensar el bienestar de manera integral también significa dejar de verlo como una responsabilidad exclusivamente individual. Nuestra salud está atravesada por los vínculos que construimos, los entornos que habitamos, el tiempo del que disponemos y las oportunidades que tenemos para cuidarnos”, concluyó Catalá.

Muchas de las acciones que sostienen nuestro bienestar pueden parecer pequeñas precisamente porque forman parte de la rutina. Dormir, encontrarnos con alguien, disponer de tiempo propio, realizar un chequeo antes de sentirnos mal o pedir ayuda son también formas concretas de cuidar la salud.


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Dormir bien, tener tiempo propio, mantener vínculos, prevenir y pedir ayuda también forman parte del cuidado de la salud. Especialistas explican por qué el bienestar va mucho más allá de comer sano y hacer ejercicio.

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