“Este empréstito es tan insólito…”

La historia de la deuda externa argentina, con su ominosa trama de negociados, latrocinios y despojos, acaba de incorporar un nuevo capítulo: el bono a cien años contraído por el gobierno nacional que se suma a la ya sideral deuda existente y generada, también, por la actual gestión del presidente Mauricio Macri. Aunque este préstamo no se distingue por un monto extraordinario, sí lo es por otras condiciones que lo colocan a la altura de otros tristemente célebres como los Baring Brothers, Plan Brady, Megacanje o Club de París, de nefastas consecuencias para nuestro país.

En primer lugar, el excepcional plazo del préstamo que compromete la gestión de 25 presidentes, si tomamos en cuenta que cada mandato dura cuatro años y recaerá inexorablemente sobre las próximas diez generaciones de argentinos.

Otro signo distintivo son los leoninos intereses convenidos del 7,12% anual –que en realidad son del 7,91%, en razón de que los intereses se cobran por adelantado–, por lo que el monto a percibir no sería de 2.750 millones de dólares sino de 2.475 millones, es decir 275 millones menos. De acuerdo a estas tasas en 13 años, es decir en el 2030, habríamos pagado el equivalente al préstamo y el país seguiría endeudado por 87 años más, hasta el año 2114, en el que habremos totalizado un pago de 19.600 millones de dólares por un préstamo de 2.475 millones. Una utilidad de 16.850 millones de dólares… un negocio brillante… para los acreedores.

Es cierto que Argentina no es el único país que tomó un préstamo a tan largo plazo, también lo hicieron otros países y ciertas empresas pero con tasas de intereses notoriamente diferentes. Es el caso de México, que las pactó al 5,75% anual, y Bélgica e Irlanda con el 2,35% en euros.

También con este préstamo una vez más nuestro país ha renunciado a su soberanía jurídica, ya que se pacta la jurisdicción de los tribunales de New York y otros de EE. UU., para entender en los futuros conflictos que pudieran originarse por default u otros reclamos.

Este empréstito es tan insólito que en una encuesta que el “Financial Time” de Londres realizó por Twitter acerca de cuál era la locura más grande en materia económica mundial, entre cuatro opciones, el bono del gobierno de Macri obtuvo el 70% de los votos encuestados.

El factótum de este empréstito realizado en secreto fue el ministro Luis Caputo, quien negoció las tasas y demás condiciones con cuatro bancos internacionales, reiterándose así la tradicional actitud negacionista por parte del Poder Ejecutivo –al igual que los anteriores– de negarles participación a otros poderes u organismos nacionales para que se expresaran sobre una decisión tan importante.

Y acá es donde vuelve a destacarse la ausencia y el desinterés del Parlamento, que en actitud claudicante renuncia a la competencia que le otorga la Constitución nacional en la materia. Esta facultad incontrastable resulta de lo establecido por el artículo 75º: “Corresponde al Congreso (…) 4. Contraer empréstitos sobre el crédito de la Nación (…) 7- Arreglar el pago de deuda interior y exterior de la Nación”.

La actitud complaciente de los diputados y senadores, tanto oficialistas como opositores, no puede considerarse suplida con alguna pregunta al jefe de Gabinete o con la denuncia judicial de algún diputado. Su responsabilidad como integrantes de un poder del Estado, ante un tema de tanta gravedad, exigía una actitud más digna y decidida que mostrara la voluntad de impedir este despropósito.

Carlos Segovia

DNI 7.304.065

“En 13 años, es decir en el 2030, habríamos pagado el equivalente al préstamo y el país seguiría endeudado por 87 años más, hasta el 2114, con un pago total de 19.600 millones de dólares”.

Carlos Segovia

DNI 7.304.065

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“En 13 años, es decir en el 2030, habríamos pagado el equivalente al préstamo y el país seguiría endeudado por 87 años más, hasta el 2114, con un pago total de 19.600 millones de dólares”.

La historia de la deuda externa argentina, con su ominosa trama de negociados, latrocinios y despojos, acaba de incorporar un nuevo capítulo: el bono a cien años contraído por el gobierno nacional que se suma a la ya sideral deuda existente y generada, también, por la actual gestión del presidente Mauricio Macri. Aunque este préstamo no se distingue por un monto extraordinario, sí lo es por otras condiciones que lo colocan a la altura de otros tristemente célebres como los Baring Brothers, Plan Brady, Megacanje o Club de París, de nefastas consecuencias para nuestro país.

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