La fiscalía pedirá que declaren culpable a Lucini por el femicidio de María Marta

En los alegatos hará hincapié en que actuó con premeditación y ocultó deliberadamente su participación en el hecho. La defensa sostiene la teoría de la emoción violenta para evitar una pena perpetua.

Por Laura Loncopan Berti

El fiscal Agustín García le pedirá hoy al jurado popular que declare culpable a Rodolfo Fabián Lucini por el femicidio de María Marta Toledo, ocurrido el 29 de julio de 2020 en Centenario. En su alegato de clausura hará hincapié en que el imputado actuó con premeditación y, luego de cometido el hecho, procuró ocultarlo. La defensa, ejercida por Roberto y Gastón Berenguer, sostendrá que se trata de un homicidio en estado de emoción violenta.

Ayer fue la última audiencia en la que declararon testigos (ver aparte). Luego de los alegatos de las partes, el jurado recibirá las instrucciones que le dará la jueza de Garantías, Estefanía Sauli, y pasará a deliberar. Para un veredicto de culpabilidad se necesitan ocho votos como mínimo de los doce integrantes.

Lucini tiene el derecho a hacer uso de la última palabra. En el trámite de la causa sólo habló cuando se le formularon cargos, el 3 de agosto pasado. Si se lo declara culpable de femicidio la única pena posible es la prisión perpetua. Por eso la defensa busca una calificación alternativa.

Hay puntos del caso que no fueron controvertidos, como el de la responsabilidad. Lucini pasó a buscarla ese miércoles, cuando aún había medidas de restricción a la circulación más estrictas por la pandemia, por su casa de Brown 745 de la capital y la llevó hasta una zona de chacras de Centenario. La mató con un matafuegos, que aplicó con tanta fuerza y velocidad en su rostro, que el material se deformó. La estranguló. Arrojó el cuerpo a un canal de riego que da al río Neuquén.

No sólo hay registros de las cámaras de seguridad que identifican a ambos en la camioneta, sino que la pericia de ADN determinó que la sangre de la funda del matafuegos era de la víctima.

García insistirá en que no fue un episodio de desborde, sino que hubo una planificación. También evidenciará que Lucini mintió todo el tiempo. Cuando le dijo a la hermana de la víctima, en plena búsqueda, que se había lastimado las costillas, lo que el forense que lo examinó descartó, que ese día había llevado a María Marta a pagar la boleta del gas, que se comprobó que ya estaba abonada, que le giró un cheque de una cuenta cerrada en 2012. Nunca respondió porqué volvió a las 15.07 al edificio, después de asesinarla, e intentó entrar al departamento.

Para la fiscalía hubo una agresión disciplinadora con un resultado femicida. Tanto Lucini como su esposa eran parte del círculo de confianza de la víctima. Se veían tan a menudo que la familia de Córdoba fue a los primeros que llamó cuando no podía localizarla. No se trata simplemente de una deuda que ella legítimamente le reclamaba, y que en el juicio se evidenció que el imputado nunca pudo explicar. La defensa afirmó que eran para un loteo, pero el acusado le contó al psicólogo forense que iban a comprar un “container de barbijos”.

La defensa ofreció a dos amigos del imputado como testigos.

El primero que declaró ayer dijo conocer a Lucini desde hacía 35 años e incluso vivieron juntos. Aseguró que hizo algunos negocios con él: “compraba cuatriciclos y yo se los armaba.” “Yo le daba las camionetas y él se las alquilaba al Estado”, agregó, durante el gobierno de Jorge Sapag. Recordó que a María Marta la vio una sola vez cuando él se la presentó por un posible negocio que nunca se concretó.

En cuanto a la relación de Lucini con sus parejas manifestó que era “normal”. Lo describió como una buena persona que siempre le había “dado una mano”. Sostuvo además que él colaboraba con el Centro de Atención a la Mujer Indigente de Centenario que había fundado su hermana, una dirigente emepenista ya fallecida.

Mencionó que el acusado estaba dedicado a un loteo en Fernández Oro. Cuando el fiscal le preguntó si sabía que una jueza civil de Cipolletti informó en 2013, en el Boletín Oficial, que Lucini no formaba parte del emprendimiento, respondió que no.

Tampoco estaba al tanto de que había tenido juicios por incumplimientos de pagos. Indicó que conocía a la expareja que declaró el martes en el juicio, pero no sabía que él la había golpeado.

El segundo testigo contó que tenían una relación desde 2004 aproximadamente. Señaló que nunca vio a María Marta y que Lucini se la nombró porque se juntaban a comer, ya que era amiga de su pareja. “Nunca lo vi agresivo, ni enojado siquiera”, afirmó. Lo visitó luego de que fue detenido. “Yo no lo puedo creer”, añadió.


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