Festejan los 70 años del puente ferrocarretero
Su inauguración se recuerda hoy en Viedma y Patagones.
acero que viene uniendo a la Patagonia con el resto del país en los últimos 70 años.
La celebración está inspirada en el paso del primer tren del entonces Ferrocarril del Sud -a las 17.25 del 17 de diciembre de 1931- y que se convirtió en la piedra fundamental para el fortalecimiento del desarrollo regional ya que en las primeras décadas del siglo pasado el río aparecía como un gran obstáculo.
Más allá de este derrotero, su magnitud apareció como factor de justificación para desplegar en su entorno un complejo recreativo y turístico (ver aparte), y de ahí que tanto viedmenses y maragatos decidan expresar sus más profundos y nobles sentimientos encariñados con este brazo de comunicación.
La expectativa en torno al futuro próximo comenzó unos cinco años atrás con la Comisión del Puente Ferrocarretero. El mayor estímulo es que luego de una inspección, una de las constructoras concluyó en que es posible recuperar la capacidad de elevación. Posee un sector basculante que permitía el paso de buques para operar en el puerto de Patagones. Si esta histórica maniobra puede restablecerse pasará a ser un atractivo turístico de relevancia aún no cuantificada.
Algunos nostalgiosos recuerdan aún a Don Rosario Dominicci, quien luego de que pasó el último barco en 1943 -al desactivarse el puerto maragato- siguió accionando el mecanismo levadizo hasta 1957 para evitar que se enmoheciera.
Miles de remaches
La empresa alemana Dyckerhoff y Widmann tuvo a su cargo la ejecución de los trabajos del basamento. Esta obra de ingeniería avanzada para la época -por facilitar el paso de trenes y vehículos- comenzó en 1924 y se extendió por casi siete años. La estructura es de acero y curiosamente sin soldaduras porque todo está unido con remaches. El puente tiene 268 metros de luz, con cuatro tramos asentados sobre pilares. Dos fijos de 85 metros cada uno, otro basculante de 52 metros y el restante de 46 metros.
El pilar del centro esconde una curiosidad. Tiene un espacio especial para dinamitarlo en caso de guerra o necesidad, pues su origen germano obligaban a tomar esas previsiones. Esta característica fue confirmada por dos buzos que inspeccionaron el pilar central en el año 1971.
Un técnico de la comisión, el arquitecto Raúl Cossani, se mostró partidario de que al viaducto debe efectuársele un estricto mantenimiento, pues ya no pasan trenes pero si 7.000 vehículos diarios. Aclaró que fue construido para 200 años y si bien «no existe riesgo inmediato» consideró necesario efectuar un diagnóstico para determinar el estado de los remaches para verificar «si están o no carcomidos por dentro» con el paso de los años.
La buena voluntad se chocó últimamente con un gran realidad. El diagnóstico cuesta 300.000 dólares y el mantenimiento un millón de pesos.
«Era pibe y vi cómo lo construían»
Francisco Ferría nació en 1914 y a poco de andar se hizo ferroviario como su padre, Domingo Ferría un mecánico que colaboraba con las cuadrillas de operarios y luego pasó a operar la parte levadiza del puente.
«Ví cómo se construía, se trabajaba día y noche» entre 1924 y 1931. Don Francisco contó a «Río Negro» que entre los obreros había polacos, ucranianos e italianos y «en lo posible analfabetos e indocumentados». Algunos desaparecieron bajo las aguas porque caían del obrador y «la fuerte correntada se los llevaba, todavía no estaba la represa del Chocón que aquietó las aguas». Esos accidentes eran tomados como algo común porque eran extranjeros y nadie los reclamaba, agregó.
De los alemanes señala que «a veces venían al taller donde trabajaba mi papá con paso firme y vestimenta al estilo prusiano, y exhibiendo en el brazo una cruz gamada». Alemania en ese entonces salía de la primer guerra mundial, casi en transición hacia la segunda con Hitler a la cabeza.
Destacó que «eran muy educados y hablaban poco castellano. Uno de ellos fue una vez acuchillado por un paisano que le pidió trabajo y éste se lo negó».
Ferría señaló que «un día mi padre vino con la novedad que habían enterrado un Ford T al lado del obrador, porque esos autos estaban dentro del presupuesto de la obra y no se podían vender». Ese lugar, estaría hoy ubicado en la margen Sur, cerca de la ex usina.
El hombre, que hoy es jubilado ferroviario, también fue encargado de las barreras que se bajaban para evitar el paso de autos cuando debía circular un tren. Tiene innumerables anécdotas como aquella en la que tuvieron que salvar al puente de un incendio.
«Al principio nadie entendía nada, porque el puente está construido en acero, pero lo que ocurrió es que se estaba quemando la parte levadiza de madera, por acción de una brasa que cayó de una locomotora. Para apagarlo tuvimos que subir pesadísimos matafuegos. Menos mal que pasó un «chatita» por allí y el conductor nos ayudó a subirlos tirando con un carro», concluyó.
En el futuro será un parque
VIEDMA (AV)- El área circundante al antiguo puente ferrocarretero será revitalizado a partir de la infraestructura ferroviaria existente con el propósito de conformar un parque recreativo ambiental, sobre la margen sur del río.
La ambiciosa iniciativa partió de la Comisión de Turismo del HCD que fijó como fecha de conclusión de la primer etapa con la habilitación del edificio para el museo.
El edificio sirvió para alojar maquinaria que ayudaba a levantar el tramo basculante para permitir el paso de barcos. El marco principal del museo lo pondrá un cuadro conteniendo todo el plano original de esa obra pública, que recientemente fue rescatado de Ferrocarriles Argentinos por el diputado nacional Jorge Pascual.
Tomando esos planos, se pretende construir una senda peatonal sobre el puente para facilitar las comunicaciones y completar un circuito turístico con Patagones, en cuyas inmediaciones está ubicado el Cerro de la Caballada, símbolo de la victoria criolla en 1827 contra el Imperio Brasileño.
A cargo del Ferroclub Patagónico, el museo estará en la vieja infraestructura ferroviaria que quedó en la margen Sur.
El titular de la comisión parlamentaria, Juan José Tealdi, encargó al arquitecto Cossani reflotar un proyecto que prevé recomendaciones como el hecho de recuperar la navegabilidad total del río.
La celebración de hoy
Los actos -que servirán también para inaugurar la temporada 2001/2002- se iniciarán en la estación ferroviaria de Patagones.
A las 16,30, se trasladarán en tren al puente ferrocarretero y se programó para las 17 horas el inicio del acto en el muelle, con cruce del río por parte del cuerpo de guardavidas. Se prevé la recepción del material rodante por parte de Sefepa. Luego, se presentará la primer etapa del Parque Ferroviario, con la habilitación del Museo.
17.30 a 21.00. En Estación de Carmen de Patagones, habrá espectáculos con grupos musicales, danzas, magia y paseo cultural.
22.00 horas. En el muelle Ferrocarretero. habrá una bajada náutica de antorchas, actuación de coros y bandas de rock.