¿Fin de la burbuja china?

La crisis bursátil en julio desató dudas sobre la economía del gigante asiático.

Por Redacción

PANORAMA NACIONAL

“El país está creciendo a tasas chinas…”. El dicho se hizo habitual entre los analistas por el sorprendente incremento del producto bruto interno (PBI) chino al inicio del siglo XXI, estableciendo un parámetro de comparación con el crecimiento en otros lugares del mundo.

En apenas treinta años, desde la entrada al sistema capitalista, China se convirtió en la primera economía mundial superando incluso a EE. UU. En el camino, el producto creció a tasas promedio del 10%, generando una drástica reducción de la pobreza y alcanzando un PBI de 10,3 billones de dólares en el 2014. Pero sabido es que la bonanza no dura para siempre. Muchos especialistas hace tiempo señalan sobre el riesgo de una desaceleración de la economía china. Varios son los aspectos que fundamentan la advertencia. Uno de ellos es el altísimo grado de intervención del estado en la performance de la economía de ese país. Algunas estimaciones indican que sin el maquillaje estatal, el crecimiento actual del PBI dista mucho del 7% informado y en realidad sería cercano al 4%.

Además, la deuda china alcanza el 250% del PBI. Y principalmente, el Estado chino ha fomentado que la población coloque sus ahorros en el mercado bursátil y en moneda local. Fabricó para ello sus propias calificadoras de riesgo (todos los papeles chinos cuentan con la calificación más alta, AA o AAA) e incluso redujo las tasas de interés, de manera que muchas empresas y particulares tomaron deuda para invertir en la bolsa. Allí radica la gravedad de la baja bursátil del último mes. Es que si la bolsa continúa en esa senda, muchos de esos préstamos se tornarían impagables y podría desatarse una crisis de cesación de pagos interna que afecte la relación de China con el resto del mundo.

El infograma refleja que el índice Shanghai tuvo un pico en septiembre del 2007. Luego cayó con fuerza y se “amesetó” desde el 2009 hasta el 2014, alcanzando un nuevo máximo en abril de este año. La presente baja podría ser la explosión de una nueva burbuja hasta alcanzar un precio estable. El gobierno chino actuó la última semana comprando en grande y evitando nuevas salidas privadas al mercado. Pero precisamente ésa es la burbuja más peligrosa. La que muestra una economía absolutamente dependiente de la intervención estatal.

Redacción Central