“Fue una de las mejores”
Así tituló este diario en su edición del 24 de junio en alusión a la que “será recordada como una de las mejores fiestas de la Nieve”. La crónica se completa con afirmaciones tales como que “la jornada fue idílica y gracias a ello se pudieron realizar todos los espectáculos programados y la concurrencia de público fue importante”. Sin dudas, un valioso progreso si se la compara con las desvaídas fiestas de los últimos años. Nada que objetar. En la página 9 del mismo ejemplar un suelto informa: “Ayuda social para Bariloche. El gobierno rionegrino comenzó a entregar 2.500 garrafas en la ciudad lacustre en el marco del Plan Calor que firmó provincia con la empresa estatal YPF-Gas”. Dos caras de una misma moneda: San Carlos de Bariloche. Sobre la primera nada puede añadirse; salvo destacar su carácter pasajero, todo estuvo a la vista y la nota fue un fiel reflejo de lo sucedido. Es la otra cara, la perdurable, la que merece una reflexión, la que sufren, de una u otra forma, todos los barilochenses: gobiernos municipales débiles que casi nunca han concluido sus mandatos, sin presupuestos adecuados, servicios mínimos de prestación irregular o inexistentes como barrido, limpieza y recolección de residuos, sin políticas culturales de alcance mayoritario, sin un hospital público acorde con las necesidades de una de las mayores ciudades de la provincia, sin planificación urbana, con barrios extendidos al compás de las tomas, con una violencia indiscriminada ejercida entre sus moradores, sin sitios aptos en los cuales los sectores populares encuentren cómo llenar su tiempo libre, sin plazas, sin posibilidad de acceso a las costas, la mayor parte de ellas ilegalmente ocupadas por construcciones de alto valor; con núcleos científicos que funcionan como verdaderos guetos, sin una terminal de ómnibus acorde con la promoción de la ciudad y su entorno como meca del turismo nacional e internacional, con un tránsito endemoniado, sin semáforos, calles con baches de todo tamaño y asfaltado errático, veredas sin enlozar, incluidas las del corralón municipal; autos abandonados, depósitos de residuos y campo libre para el retozo de canes de todo pelaje, etcétera. En síntesis, un cuadro en el que se destaca la situación de pobreza, de marginalidad, de falta de seguridad de las personas y de segregación. Pruebas del malestar social fueron los saqueos de diciembre pasado y la deposición del intendente por los mismos que un año antes lo habían votado. El impacto de lo ocurrido fue tal que los ciudadanos menos avisados creímos que los gobiernos nacional y provincial volcarían recursos suficientes para comenzar a corregir la situación y sacar a la ciudad del letargo socioeconómico que la caracteriza. Craso error. Por eso mismo Bariloche continuará apareciendo en este diario en el excelente suplemento de turismo de los viernes, en las páginas policiales y en aquellas en las que se explicitan los devaneos de los candidatos para cualquiera de las próximas elecciones. Carlos Calderón DNI 8.240.019 Bariloche
Carlos Calderón DNI 8.240.019 Bariloche
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