Funcionarios para la tribuna

Por Redacción

Es lamentable ver que pasan los años, se suceden los gobiernos, se repiten funcionarios en algunos cargos y se reciclan otros -sacándolos del ostracismo financiero- y la demagogia y la actuación para la tribuna, especialmente en épocas electorales, sigue en un primerísimo primer plano, Hasta el hartazgo hemos escuchado en nuestra provincia del Neuquén, desde el primer mandato de Jorge Sobisch en adelante, las cotidianas rencillas gobierno-gremios y viceversa, que siguen un derrotero calcado durante el último cuarto de siglo.

Para no ser extenso, en el último año y medio, los funcionarios designados por el Ejecutivo provincial para negociar con los mayorales del partido sindical encabezado por ATE-ATEN-SEJUN, han demostrado un singular parecido con sus pares de períodos anteriores. Cantan las hurras cuando llegan a un presunto acuerdo salarial (que a los sindicalistas es lo único que les importa y al gobierno también), y apenas transcurren escasas semanas, todo vuelve atrás con singular virulencia callejera.

Allí aparece el funcionariado espetando que no va a renegociar lo que ya se acordó, que se descontarán los días de paro, que los docentes deberán recuperar las clases perdidas y que se suspenderán las jornadas institucionales, etc., etc., etc., terminando todo en simples bravatas para la tribuna propia; porque a las horas terminan cediendo vergonzosamente y borrando con el codo lo redactado con la mano.

Por el otro lado están los otros tribuneros, los del partido sindical anti gobierno, respaldados por sus aliados de ocasión, que saben de las debilidades (conocidas y de las otras también) del funcionariado político-administrativo, y que derrochando profusamente el cotillón preelectoral buscan capitalizar votos contra el primero a favor de sus aliados políticos, cuya cortedad cuantitativa los tiene rasguñando urnas para meter, aunque más no sea, un concejal.

Lo peor de todo es que estos usos y costumbres se han convertido en un hábito que terminó naturalizando el juego perverso que en apariencia es una vulgar cinchada pero en el fondo es un manoseo repugnante de la ciudadanía que termina descreyendo y desconfiando de las propias instituciones porque ya le cuesta darse cuenta de la diferencia entre éstas y las personas que las representan.

Fernando Trebino

DNI 7826484

Cantan las hurras cuando llegan a un presunto acuerdo salarial y, tras escasas semanas, todo vuelve atrás con virulencia callejera.

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Cantan las hurras cuando llegan a un presunto acuerdo salarial y, tras escasas semanas, todo vuelve atrás con virulencia callejera.

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