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En las filas del sapagismo acarician la idea de un triunfo en las elecciones legislativas del año próximo.



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HÉCTOR MAURIÑO vasco@rionegro.com.ar

Desde el interior del gobierno han comenzado a pensar en que tal vez el 2013 no sea el mejor año para encarar la re-reelección del gobernador. La re- re de Cristina, cuya gravitación los estrategas del gobernador pensaban utilizar para apalancar el salto de su jefe, parece haber perdido fuerza objetiva y, en todo caso, ahora observan que para llegar al objetivo máximo de entronizar otra vez a su jefe está, primero en el orden de prioridades, la necesidad de ganar las elecciones legislativas del año próximo. Esto no significa que hayan abandonado la idea sino que la han postergado: piensan que aun en el caso de que la presidenta renuncie a una nueva postulación, las posibilidades para su jefe seguirían presentes, sólo que primero lo que es primero y luego todo lo demás. Así, en las filas del MPN ven muy probable un triunfo en las elecciones del año próximo que les permita alzarse con las dos bancas de senador que estarán en juego. Ello permitiría mejorar sensiblemente su capacidad de negociación frente a la Nación y fortalecer la fuerza propia hacia dentro de la provincia. Si eso resultara, se vería robustecida la posibilidad de doblar la apuesta convocando unos pocos meses después, por ejemplo en marzo o abril del 2014, a una convención constituyente. El kirchnerismo, en tanto, habría decidido ya postular para la reelección, como cabeza de la lista para senadores, a Marcelo Fuentes, actual presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales y hombre clave del gobierno. También, estaría acordado llevar a la actual senadora Nanci Parrilli, con intenso trabajo en la provincia, como primera en la lista de candidatos a diputados nacionales. Aunque se han barajado los nombres del senador Horacio Lores, del diputado José Brillo y del hermano del gobernador, Elías “Gringo” Sapag, en el sapagismo, en cambio, todavía no tienen –o no dicen– los nombres de los candidatos que encabezarán sus listas. Pero así y todo los hombres del gobernador ven que sus posibilidades en una elección legislativa, donde la presidenta no figura en ninguna de las listas, se acrecientan. Desde Roma en adelante, imperio británico incluido, el aprovechamiento de las contradicciones en el campo del adversario resulta clave para conseguir los mejores resultados. No es que el MPN tenga tanta gravitación, tiene cada vez menos, pero también cada vez más su ingeniería electoral pasa por tener presentes los aspectos que puedan limar las posibilidades del adversario principal. Así, se descuenta que desde el sapagismo se ve con buenos ojos la construcción de una alternativa “peronista” no kirchnerista, con candidatos propios para las legislativas. Digamos, Gallia, Romero, Baum. No ocurre lo mismo con el quiroguismo, que desde Nuevo Compromiso Neuquino ya ha lanzado la candidatura de Inaudi para senador, y que podría restarle espacio al MPN. Como consuelo, el oficialismo neuquino ve con buenos ojos al radicalismo no-quiroguista, por ahora al control de la UCR, y que acaba de lanzar la interna partidaria para diciembre. Es que mientras el quiroguismo busca controlar el partido para sumar a los radicales a su proyecto, tanto para el 2013 como, en mayor y principal medida para la gobernación, el MPN apuesta a lo contrario, a que Vidal y Benítez conserven el control de la Convención. De esta forma serían ellos quienes elijan a los candidatos del año próximo (iría Benítez en la lista de senadores) y también para el plato principal del 2015. Más allá de todo esto y aunque la re-re se vea postergada, ya nadie discute en el círculo áulico del sapagismo que el “operativo clamor” fue hasta acá exitoso, en la medida en que logró el objetivo accesorio pero no por ello menos importante de encolumnar y disciplinar a la fuerza propia. Al otro sector que Sapag busca disciplinar es al gremialismo. Es una apuesta difícil pero, si no lo lograra este año, no podría ni siquiera intentar la aventura política del próximo y, quién sabe, acaso se tendría que despedir definitivamente de la re-re. Una hipótesis francamente catastrófica porque, todo parece indicarlo, Sapag todavía no se ha detenido siquiera a contemplar la posibilidad de un plan “B” para enfrentar a Quiroga. En sus robustas razones, el oficialismo alega que no hay plata para aumentos porque se cayeron las regalías y el déficit trepó a 1.000 millones. Para el año próximo, en cambio, el propio Sapag acaba de admitir que en el presupuesto, que será de casi 12.000 millones, estará contemplada “la pauta salarial”. El gobernador apuesta, también lo dijo, a que de una buena vez el gobierno kirchnerista aumente el precio del gas. Mientras tanto, Sapag ha logrado su propósito de sacar a los muchachos de la ruta y sentarlos en la “mesa técnica”. En la primera reunión, por cierto, los representantes oficiales cayeron al encuentro con un regalo: el pase a planta de 190 empleados y, como para dejar sentado que en la ruta palos y en la mesa premios, agregaron que en total estudian la incorporación de casi mil empleados. No es poco. No falta en el gobierno quien dice que el regalito cuesta casi tanto como un aumento salarial del 5%. Pero, entonces, ¿cuál es el negocio? Los funcionarios explican dos cosas: la primera es que el gobierno da y no le quitan. La segunda es que se busca instalar un reflejo condicionado: por las malas, o mejor dicho por los cortes, no hay premio. El éxito de esta apuesta no está asegurado, pero se entiende el porqué. ¿Y para el 2013? Bueno, tras asegurarse que este año ha ganado tiempo, el gobierno quiere que los sindicalistas le pongan la firma a un acuerdo salarial para el año próximo. Digamos un 10-11% para febrero –las clases deben comenzar en tiempo y forma– y otro tanto para antes de las elecciones, no vaya a ser cosa... Veremos si da resultado.


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