«He sido discriminada»
Estoy en silla de ruedas, en rehabilitación.
Días atrás por la tarde, serían las 20 más o menos, tres inhumanos taxistas no me quisieron llevar.
Afortunadamente un tachero humano e inteligente, a sabiendas de que nadie está exento de tener por alguna eventualidad una dificultad motriz, me permitió subir al auto y colocar mi silla en el baúl. A el le agradezco muchísimo su gesto humanitario.
En cambio a esos tres tacheros que no quieren llevar sillas de ruedas, les cuento que fui una persona físicamente normal y lo sigo siendo, nada más que luego de una operación cerebral tengo que utilizar la silla ruedas para trasladarme y recordarles que los seres vivos pueden tener urgencias, dolores, dificultades y hasta operaciones. Y porque estoy viva y esperanzada, escribo esta carta para que no existan más estas actitudes de los hombres, que se sienten poderosos por decidir sobre la vida de los demás… tanto daño hacen a la gente y no cumplen con su función, al trabajar discriminando a otro ser humano.
Sirva de ejemplo de algo desagradable que nos sucede a los discapacitados el hacer público lo sucedido y el daño producido.
¡Ah, iba relejos! ¡Se perdieron flor de viaje los tres tacharos dañinos! Invito a otros perjudicados a hacer pública su denuncia.
Rita B. Druchas, DNI 6.647.796
Neuquén
(Este diario se reserva el número de los móviles mencionados en la carta y están disponibles para la institución que los requiera)