Hinricksen se defiende y anuncia que hará huelga de hambre

Dijo que son falsas las sospechas que surgieron en otra causa judicial

Por Redacción

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El empacador allense Nelson Hinricksen fue el protagonista de la audiencia de ayer en el juicio por “Manzanas Blancas”.

BUENOS AIRES (ABA).- El empacador allense detenido Nelson Hinricksen acusó a la fiscal de Roca Ana Benito de “ofrecerle la libertad anticipada a un detenido (M. A.)” si declaraba en contra suyo y del exfiscal de Allen, Ricardo Romero. Lo dijo ayer en el juicio oral y público por “Manzanas Blancas” cuando el juez Luis Losada indagó sobre los nombres que surgen de la investigación que lleva la agente fiscal en Río Negro, en la cual se habrían deslizado sospechas sobre él y Romero vinculadas a la causa. Cabe señalar que por ser imputado, Hinricksen no declara bajo juramento de decir la verdad. El allense sostuvo que a Romero sólo lo conoce de una declaración que le tomó por la pérdida de un teléfono celular, pero aclaró que nunca estuvo en su galpón. Y sobre el otro testigo que apuntó contra Hinricksen (E. S.), el detenido recordó que en su momento le dio trabajo en el empaque “porque nadie le ofrecía nada porque andaba robando, cortaba yuyos”. Dijo que el joven no sabe escribir y apenas distingue “los colores de los billetes”. “La suya es una declaración dictada”, lanzó Hinricksen. También se refirió a un par de policías aludidos en aquellos testimonios y dijo que iban a “pedirle cosas” a su negocio, y añadió no conocer a otros mencionados en la investigación de Benito. El allense detenido pidió que se cite a declarar a todos los involucrados en la causa que tramita en Roca, a la vez que el Tribunal envió un oficio a Benito para que haga saber el “objeto procesal” de esa causa. Desde el comienzo la audiencia de ayer se cargó de dramatismo cuando Hinricksen anunció que hará huelga de hambre por haber estado más de tres años en prisión sin condena. “Estoy detenido ilegalmente, hago responsable de lo que ocurra con mi salud al Tribunal”, dijo el imputado. La jueza Karina Pirilli citó un artículo para los casos de esa medida extrema y Losada lo llamó “a la reflexión”. En otro orden, declaró como testigo Rodolfo Braicovich, empresario frutícola de Centenario que vendía fruta de productores a varios empaques, entre otros a Hinricksen. Aseguró que nunca se cargó producción en el empaque, sino en el frigorífico. “¿Cómo reaccionaron los habitantes de Allen?”, le preguntó Losada. “Sorprendidos, anonadados, era un galpón sencillo sin ostentación; estas cosas se dan en las películas, en otros planetas. Allí, quien más quien menos, en el sector se conocen… En el Valle hay un antes y un después de “Manzanas Blancas”, se generó un shock, como si no se pudiera creer”, respondió el testigo. El fletero Juan Cárdenas, aunque menos elocuente, declaró en el mismo sentido: “Es imposible colocar eso (casi 3,5 toneladas de cocaína) en el Valle, pueblos chicos o grandes, la gente habla”. Por último declaró Jacques Joubert, quien en un escrito al Tribunal afirmó estar perjudicado por haber sido mencionado en este diario como “una persona que estafó o cobró un precio muy alto por la fruta” (expresiones que surgieron en el juicio oral). Sobre dos supuestas exportaciones en las que hay un remito de abril del 2010, Joubert aseguró que finalmente no se hicieron. Insistió en que las exportaciones pactadas con Frutol para Canadá no fueron pagadas por la baja calidad de la fruta, y –al igual que testigos anteriores–, dijo que nunca exportó a España.