Iguales, no tanto

Mar del Plata

Si se sabe que se trampea, ¿por qué no legalizar la trampa? Al parecer así lo comprendió la mayoría de los legisladores que hicieron ley la reforma que habilita el aporte de empresas en campañas electorales. Es sabido que a mayor recaudación de fondos un candidato amplía su difusión y capacidad de persuasión del electorado indeciso, a promesa de favores futuros para con la empresa patrocinante, algo como hipotecar el futuro mandato a cambio de la garantía de obtenerlo. ¿Tendremos los argentinos noción de a qué se le llama República?

Karina Zerillo Cazzaro

DNI 21.653.863


Exit mobile version