“Imperios”

Por Redacción

Esta carta está dirigida, con todo respeto, a la señora presidenta de todos los argentinos porque considero que el revés político sufrido en las PASO tiene una larga serie de connotaciones, producto de la incoherencia política y la poca autoridad moral que la han hecho caer en actos de corrupción que la ciudadanía toda, evidentemente, no soporta más. Situación ésta que se viene expresando hace ya varios años sin ser escuchada, razón por la cual eligió hacer uso del poder soberano que tiene, el voto. Usted habla permanentemente con un doble discurso cargado, en muchas oportunidades, de una prepotencia pocas veces observada en quien pretende ser una estadista. Habla permanentemente de democracia, de derechos humanos, del respeto hacia el adversario político, dice que gobierna para todos los argentinos, queriendo imponer un modelo que hoy pocos entienden y que decididamente excluye a quienes piensan distinto. Se molesta con los medios que denuncian los actos que rayan con la inmoralidad y, en todo caso, si lo que se dice no es cierto –por supuesto, exceptuando su agrupación política, La Cámpora, la gran mayoría de los ciudadanos cree lo contrario–, usted no debería molestarse por cuanto existen distintos estamentos para juzgarlos, entre ellos la Justicia. Claro que, en su vamos por todo, sería el último bastión a derrotar y someter al poder político de turno que, por lo que aparentan sus intenciones, sería “in eternum”. Durante su gobierno y el de su extinto esposo –el expresidente Néstor Kirchner–, no sólo dimos cabida a los llamados amigos del poder de turno sino que además, frente a los hechos de corrupción, los cobija y defiende con argumentos que pueden llegar a ser totalmente irracionales. Bastaría con citar algunos de los casos que obsesionan y que involucran por ejemplo a usted con el grupo Clarín y la Justicia, al vicepresidente Boudou con Ciccone, a Moreno con el Indec, a De Vido con las privatizaciones, a Kunkel con el control de precios, a Kicillof con el carnaval petrolero, a Lázaro Báez con la ruta del dinero K, a Jaime, a Shocklender, los Cirigliano, etc. Además, tergiversa, miente y niega tanto los hechos, que los propios funcionarios de primera y segunda línea política en la sucesión del poder opinan con comentarios que crispan, irritan, calan, lesionan y destruyen las estructuras más profundas que se construyen en toda sociedad sana. A esta altura, me pregunto qué sería de nosotros sin Clarín, La Nación, internet, redes sociales y un sensato y racional periodismo totalmente independiente. Decía en un párrafo anterior que sus desaciertos políticos, fundados en ese estilo prepotente y autista, dejan al descubierto en forma permanente las órdenes que imparte a sus funcionarios, que insisto, se contradicen con su discurso. Usted jamás escuchó a nadie, ni siquiera a los muy buenos intelectuales peronistas y, lamentablemente, poco a poco nos está llevando hacia una fisura que divide cada vez más a los argentinos. Le recuerdo, señora, que usted no es nuestra dueña, por lo tanto, no tiene derecho a defenestrar a toda una sociedad que disiente con usted, dando órdenes, como si fuera un patrón de estancia. Voy a hacer referencia a un solo hecho, no digo el último, pero sí tal vez a uno muy importante, a uno que tiene en contra todo el arco político opositor, los pueblos aborígenes y una gran parte de la ciudadanía: los criminales antecedentes de la empresa Chevron. Usted llevó adelante un convenio poco transparente y con cláusulas secretas que se celebró desoyendo la voz de nuestro pueblo y sin importarle absolutamente nada, al punto de dar –vergonzosamente– órdenes a la intendenta Liliana Alvarado, a través del senador Miguel Ángel Pichetto, para que vete la ordenanza Nº 1049 del 20/12 /2012 “Cinco Saltos libre de Fracking”, permitiendo a dicha empresa que capture en renta extraordinaria parte de nuestros activos más importantes, dejándonos, con el tiempo, la muerte en el agua, en el aire y en nuestro hábitat natural. Quiero concluir con mucho respeto lo que considero humildemente le dará sentido al título y espero la haga reflexionar. “Dios perdona siempre, el hombre a veces, la naturaleza nunca jamás. Todo lo que le hagas a ella, en su contra, te lo devolverá con la muerte”. “Los grandes imperios de Grecia y Roma y mucho antes Sodoma y Gomorra no sólo no fueron ciudades con estructuras políticas eternas sino que además cayeron por su propia degradación moral”. Silvano Giacolla Caruso DNI 8.119.343 Cinco Saltos

Silvano Giacolla Caruso DNI 8.119.343 Cinco Saltos