Inmobiliarias
• Distintas inmobiliarias de la región ya estiman que el precio de las viviendas sufrirá una baja. Esto motivará que al hacer la conversión a pesos, el valor se mantenga igual que en la actualidad o con un margen de suba muy acotado. No obstante, ven que desde la parte compradora como vendedora hay cierta reticencia a realizar negocios. Los propietarios, ante la incertidumbre que les genera la inmovilización de fondos en los bancos, prefieren quedarse con «los ladrillos». Por su parte sostienen que los compradores están desmotivados y no tienen interés en comprar porque de esa manera se descapitalizan. Si el tema se manejara desde la óptica del costo de la construcción, tampoco debería haber un incremento en los valores, debido a que este sector ha visto caer el precio de la mano de obra y de los insumos que se utilizan en forma muy pronunciada. Otro de los puntos que habrá que tener en cuenta es la gran oferta de viviendas para la venta que hoy se observa en la región, lo que también presionará para que haya una baja en los precios. Un ejemplo de un negocio que se hizo estos días en Roca: una casa que se estaba vendiendo a 100.000 dólares, hoy se negocia a 75.000 pesos. Tal vez haya sido un caso extremo, de urgencia del vendedor, considerando que la pérdida de capital fue del 50%. Pero lo concreto que esta es una mala época para el mercado inmobiliario. Diríamos que está paralizado. Alguien que tiene dinero en cajas de ahorro en dólares no puede destinarlos a la compra de vivienda, salvo que pase el monto total a pagar a pesos según la cotización oficial. Eso sí, quien tiene billetes dólar «cash» y encuentre un buen precio frente a la crisis tendrá su oportunidad.
• Una vez vencido el plazo de 180 días impuesto por el gobierno para mantener el precio de los alquileres, las inmobiliarias estiman que no se producirán incrementos en los mismos. En caso de que ello ocurra, no descartan que haya un fuerte flujo de inquilinos hacia lugares en los cuales les cobren menos. Este fenómeno ya estaría ocurriendo en la región y también se han dado casos en que los inquilinos dejan las propiedades para irse a vivir a la casa de los padres o de algún otro familiar. Es posible también que locador y locatario no se pongan de acuerdo y se genere un conflicto con carga de juicios o mediación. Para el caso de los alquileres, habrá que tener en cuenta que el ya de por sí bajo poder adquisitivo de los inquilinos se verá afectado aún más por los aumentos que están sufriendo los productos de la canasta familiar, una ecuación que también jugará su papel. No se descarta que de ocurrir un proceso inflacionario, deban regresar a viejas épocas: hacer contratos con indemnización. Un ejemplo de una inmobiliaria de Roca muestra una pauta de lo que puede ocurrir dentro de seis meses. Un alquiler de $ 500 que venció en estos días se volvió a pactar, pero esta vez por $ 300. El propietario de la casa, ante la posibilidad que la misma quedara sin alquilar por mucho tiempo decidió bajar el precio. De esta manera evitó tener que pagar los servicios de la misma (por un valor cercano a los $ 160) y se aseguró un ingreso de $ 140. Si no hubiera arreglado, tendría que haber encarado el pago de servicios por un lado, los riesgos de tener la propiedad deshabitada, por el otro. Además no le hubiera ingresado ni un peso por el alquiler. Una especie de «peor es nada».
• Distintas inmobiliarias de la región ya estiman que el precio de las viviendas sufrirá una baja. Esto motivará que al hacer la conversión a pesos, el valor se mantenga igual que en la actualidad o con un margen de suba muy acotado. No obstante, ven que desde la parte compradora como vendedora hay cierta reticencia a realizar negocios. Los propietarios, ante la incertidumbre que les genera la inmovilización de fondos en los bancos, prefieren quedarse con "los ladrillos". Por su parte sostienen que los compradores están desmotivados y no tienen interés en comprar porque de esa manera se descapitalizan. Si el tema se manejara desde la óptica del costo de la construcción, tampoco debería haber un incremento en los valores, debido a que este sector ha visto caer el precio de la mano de obra y de los insumos que se utilizan en forma muy pronunciada. Otro de los puntos que habrá que tener en cuenta es la gran oferta de viviendas para la venta que hoy se observa en la región, lo que también presionará para que haya una baja en los precios. Un ejemplo de un negocio que se hizo estos días en Roca: una casa que se estaba vendiendo a 100.000 dólares, hoy se negocia a 75.000 pesos. Tal vez haya sido un caso extremo, de urgencia del vendedor, considerando que la pérdida de capital fue del 50%. Pero lo concreto que esta es una mala época para el mercado inmobiliario. Diríamos que está paralizado. Alguien que tiene dinero en cajas de ahorro en dólares no puede destinarlos a la compra de vivienda, salvo que pase el monto total a pagar a pesos según la cotización oficial. Eso sí, quien tiene billetes dólar "cash" y encuentre un buen precio frente a la crisis tendrá su oportunidad.
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