Irán se aferra a su principal aliado regional
Contexto
NICOSIA (AFP).- Irán se aferra a su apoyo incondicional al régimen de Bashar al Assad en Siria por miedo de perder a uno de sus pocos aliados y, con él, su influencia en Oriente Medio, estiman los analistas. Unidos por su oposición a Israel, por sus intereses religiosos y estratégicos comunes y por su creciente aislamiento internacional, los regímenes de Damasco y Teherán se necesitan el uno al otro, según los expertos. Damasco necesita el apoyo económico y probablemente militar iraní, que va más allá de la ayuda “humanitaria” reconocida por Teherán para hacer frente a la rebelión y a las sanciones internacionales. El Irán chiita teme por su parte que una caída del régimen actual, dominado por la minoría chiita alauita siria, lleve al poder a un régimen religioso sunnita hostil, que cortaría el único acceso de Teherán a sus aliados del Hizbollah libanés y del Hamas palestino. “La Siria de Bashar al Assad es una vía abierta a la influencia iraní en el mundo árabe y en Oriente Próximo”, explica Alireza Nader, analista en Rand Corporation, y la caída de este régimen “sería un golpe enorme par los intereses iraníes en Medio Oriente”. Según Nader, esta circunstancia explica en parte la virulencia contra Damasco de algunos países árabes del Golfo Pérsico, como Arabia Saudita. Estos países rivales de Irán, que temen su hegemonía, “se dan cuenta de que Siria es ahora el punto débil de la esfera de influencia iraní y quieren sustituir a Al Assad por un régimen sunnita” que rompería los lazos privilegiados entre Damasco y Teherán, explica Nader.