Islote Lobos: la asombrosa fauna de la joya oculta del golfo San Matías

Al sur de Las Grutas y al norte de Playas Doradas, el maravilloso archipiélago del golfo San Matías, Área Natural Protegida desde 1977, será el segundo parque nacional de Río Negro.




Los primeros rayos del sol bañan la costa rocosa del islote “Pastoza”. Aquí descansan lobos marinos de un pelo (Otaria flavescens) junto a un grupo de gaviotas cocineras (Larus dominicanus) y algunas palomas antárticas (Chionis alba). Pastoza es el islote de mayor superficie y sitio donde se desarrolla una colonia de cría de lobo marino.

Los primeros rayos del sol bañan la costa rocosa del islote “Pastoza”. Aquí descansan lobos marinos de un pelo (Otaria flavescens) junto a un grupo de gaviotas cocineras (Larus dominicanus) y algunas palomas antárticas (Chionis alba). Pastoza es el islote de mayor superficie y sitio donde se desarrolla una colonia de cría de lobo marino.

El Golfo San Matías es un sitio único de biodiversidad y patrimonio natural de la Patagonia, además de fuente de recursos naturales y polo turístico de envergadura gracias a sus playas privilegiadas por sus aguas cálidas y limpias.

Tal vez la joya oculta del golfo fue siempre el complejo Islote Lobos, un gran humedal costero conformado por numerosos islotes.

El pingüino de magallanes (Spheniscus magellanicus) presenta 66 colonias de cría a lo largo de las costas patagónicas, con poco más de un millón de parejas reproductivas. Islote Lobos posee la colonia reproductiva que se encuentra más al norte y una de las más recientes, ya que las primeras parejas reproductivas arribaron en el año 1991, desde ese entonces la colonia ha incrementado su número hasta superar las 5000 parejas en los últimos censos. La colonia se halla distribuida en tres islotes, Pastoza, Redondo y De Los Pájaros. Foto: Hernán Povedano.

Debido a su riqueza faunística y su particular geografía fue declarado Área Natural Protegida en 1977.  Gracias a la protección que tuvo y a su difícil acceso, esta zona permaneció plena de fauna y sin alteraciones hasta la actualidad, lejos del impacto que causan los seres humanos.

Atardece en el Islote Pastoza, dos pingüinos regresan del mar para dirigirse a sus nidos bajo los jumes. La separación del continente protege a estas aves de la predación por perros, zorros y jabalíes. Foto: Hernán Povedano.

El complejo Islote Lobos constituye un paisaje de relevancia para la conservación, pero también para el turismo de naturaleza y brinda así una oportunidad de desarrollo para las ciudades y pueblos de la costa patagónica. 

El complejo de islas alberga una colonia importante de gaviota cocinera (Larus dominicanus) que supera las 4000 parejas, concentradas en Islote Redondo, Pastoza y De Los Pájaros. Esta colonia está en franco aumento, ya que en censos del año 2005 contaba con 2500 parejas. El incremento de este especie puede ser perjudicial paras otras que anidan en el área, como ostreros o gaviotines, disputando los sitios de cría o predando sobre huevos y pichones. Foto: Hernán Povedano.

Por esta razón, el anuncio del gobierno de la provincia de que el área será sede de un futuro parque nacional rionegrino marca un gran paso en la agenda ambiental de conservación marina del mar Patagónico, de cara a los desafíos del futuro: el manejo correcto de las áreas protegidas puede no solo conservar adecuadamente los ambientes y su fauna sino también generar empleo gracias al desarrollo del turismo ecológico.

A pesar de ser una especie bastante escasa en las costas rionegrinas, el ostrero negro (Haematopus ater) es abundante en el área, ya que prefiere los sitios protegidos que le brindan los islotes. Su plumaje es pardo oscuro, que a la distancia se ve negro. Islote Lobos es el único sitio donde la especie cría en la provincia. Foto: Hernán Povedano.

El futuro parque nacional, protege un archipiélago que contiene cinco islotes y otros sectores costeros aledaños, pertenecientes a la costa de Río Negro, ubicados unos 50 Km de la localidad de Sierra Grande, al norte del balneario Playas Doradas y al sur de Las Grutas.

A mediados de octubre, el gaviotín real (Sterna máxima) inicia la postura e incubación de sus huevos. En Islote Pastoza e Islote Redondo se han registrado colonias de pocas parejas (entre 20 y 40), sin embargo revisten particular importancia ya que son las únicas en la provincia de Río Negro. Ubican los nidos en playas de conchilla y rodados, entre la línea de marea y la vegetación arbustiva. El tamaño de puesta es de 1 o 2 huevos. Foto: Hernán Povedano.

Incluye los islotes Lobos, La Pastosa, Ortiz Norte, Redondo, Ortiz Sur e Isla de los Pájaros, además de la formación rocosa Punta Pozos.  Sus características geográficas le permiten alojar una gran diversidad de especies de aves y mamíferos, rodeados de un  ambiente marino donde abundan los peces y los invertebrados.

A fines de noviembre los pichones de gaviotín real han adquirido cierto tamaño pero aun no pueden volar y permanecen en las inmediaciones del nido,  son muy voraces y reclaman enérgicamente alimento a sus padres. Foto: Hernán Povedano.

Este sector es tan atractivo y especial en la costa de Río Negro por muchas razones: posee las mayores colonias reproductivas de aves de toda la costa, además hay colonias de lobo de un pelo y el único asentamiento del Golfo San Matías de lobo de dos pelos (asentamiento no reproductivo).

Las presas traídas por los adultos de gaviotín real a sus pichones son mayormente peces pequeños como anchoíta (Engraulis anchoita), cornalito (Sorgentinia incisa), pejerrey (Odonthestes spp.), sardina fueguina (Sprattus fuegensis) y papafigo (Stromateus brasiliensis). Foto: Hernán Povedano.

Cabe destacar que en los islotes existe la única colonia reproductiva del pingüino de Magallanes de la provincia de Río Negro, con miles de parejas que se juntan cada año para criar a sus pichones, es la colonia más septentrional del mundo.

Dos machos se disputan una rocas para descansar en islote Pastoza. Estos ejemplares no tienen hembras y pasan la mayor parte del tiempo durmiendo, en ocasiones pueden “robar” alguna hembra del harén de un macho “sultán”. En el islote Pastoza y en el islote Lobos se asientan las colonias de cría de lobo de un pelo (Mirounga leonina), estas son una de las cinco colonias reproductivas presentes en la provincia. Foto: Hernán Povedano.

Además, acompañan a los pingüinos sendas colonias de gaviotas, la única colonia de Río Negro de gaviotín real y en el islote de los pájaros está la mayor colonia de garzas y cormoranes negros que se encuentra en la costa de la provincia.

Dos pichones de garza bruja (Nicticorax nicticorax) esperan que sus padres les traigan una ración de alimento. Es fines de diciembre en el islote De Los Pájaros y estos juveniles ya están completamente emplumados y próximos a volar, aunque aun dependen de sus padres que los seguirán alimentando por unos días. Esta especie es principalmente nocturna y crepuscular, se alimenta sobre todo de peces, moluscos y crustáceos. El islote de los Pájaros alberga cada año entre los jumes decenas de nidos de esta especie, que se mezclan con los de otras garzas. Foto: Hernán Povedano.

Muchas otras aves aprovechan la seguridad de los islotes para anidar lejos de los depredadores terrestres como zorros o gatos monteses y protegidas de ocasionales caminantes. Hay ostreros negros, gaviotines de corona blanca, patos crestones, chorlitos de collar, entre otras. En invierno es un sitio de alimentación muy importante para los flamencos, los patos vapor y otras aves que se refugian allí.  

La garza mora (Ardea cocoi) anida en el islote De Los Pájaros, junto a otras garzas y biguás. Es la mayor de las garzas de Argentina e Islote Lobos es el único sitio de cría de esta especie en la costa marina. El adulto reproductor presenta penachos nucales bien notorios. En la página opuesta se observan dos juveniles fotografiados en el área a mediados de diciembre, aun permanecen cerca de su nido entre los jumes, en pocos días podrán independizarse de sus padres. Foto: Hernán Povedano.

En sus aguas pueden encontrarse variedad de cetáceos como el delfín nariz de botella, delfín común, delfín oscuro y la ballena franca austral. Las restingas y aguas costeras en torno a los islotes, son hábitat de caballitos de mar y varios tiburones y rayas que se acercan a desovar.

El gaviotín sudamericano (Sterna hirundinacea) ha nidificado en Punta Pozos formando colonias de hasta 3000 parejas aproximadamente, acompañadas de unas pocas parejas de gaviotín real (Sterna maxima) y gaviotín de pico amarillo (Thalasseus eurygnatha). Estos eventos de cría demuestran la importancia del sitio y la necesidad de fortalecer su protección. En la imagen se muestra una parte de la colonia de cría en diciembre de 2012, esta colonia que contaba con mas de 2500 parejas fue totalmente abandonada a fin de ese año debido a mareas extraordinarias que inundaron la mitad de los nidos. Foto: Hernán Povedano.

Sus diversas playas son relevantes como sitio de descanso y alimentación de chorlos y playeras, como así también refugio del pulpito Octopus tehuelchus, en el que se centra la actividad tradicional de los pulperos.

Al sur de los islotes y siguiendo la costa por unos 15 kilómetros se encuentra una formación rocosa en forma de espigón. Este sitio es conocido como Punta Pozos. Lo acompaña una laguna circular que renueva el agua solo en las mareas mas altas. Es un área importante para la vida salvaje ya que suele ser asiento de colonias de cría de tres especies de gaviotines y asentamiento de lobos marinos y pingüinos. La laguna es frecuentada por aves acuáticas como biguás, flamencos y patos crestones. Foto: Jonatan Ferrada

Gracias a un particular ensamble y sus características naturales, el complejo Islote Lobos constituye un paisaje de gran relevancia para la conservación, pero también para el turismo de naturaleza. 

El entorno marino de Islote Lobos es visitado entre los meses de agosto y octubre por la ballena franca austral, principalmente individuos solitarios y grupos de cópula. Foto Hernán Povedano.

Frente a la necesidad de sumar proyectos que prioricen las actividades productivas que atraviesen el tejido social, el turismo de naturaleza -cuyo enfoque privilegia la preservación para la posible apreciación e interacción con el ambiente natural- se posiciona como un pilar para el desarrollo económico local.

El entorno submarino del área protegida presenta innumerables pasajes rocosos con abundancia des cuevas y grietas donde se pueden apreciar pequeños cardúmeness de peces, como estos meros. Foto: Jonatan Ferrada.

Si bien hasta ahora el área fue una reserva faunística estricta, la intención es que a futuro puede desarrollarse allí un turismo ecológico respetuoso con la naturaleza.


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