Juntan orina en la región para tratamientos de fertilidad

En Roca, Cipolletti y Allen un laboratorio de Buenos Aires recolecta las donaciones. Extraen una hormona con la cual producen inyectables para familias que no pueden tener hijos.





Cada mañana, apenas sale el sol, algunas vecinas de Roca dejan unos bidones con su propia orina en la vereda que luego son recolectados y enviados a un laboratorio en Buenos Aires. La escena llama un poco la atención en Río Negro.
El objetivo es procesar el líquido para extraer una hormona con la cual se producen medicamentos para tratamientos de fertilidad.

La entrega de la orina es a voluntad y las donadoras reciben algún obsequio por la molestia como una jarra de vidrio, una hielera, una frutera, recipientes plásticos, repasadores o una bandeja de madera para pintar.
Se necesitan entre 300 mil y 400 mil litros de orina para extraer pocos miligramos de un ingrediente activo llamado hMG, señalaron desde la compañía.
Este ingrediente se comercializa con otros laboratorios que producen inyectables para medicamentos indicados en tratamientos contra la infertilidad femenina y masculina.

En la provincia de Río Negro la recolección se hace en Roca, Cipolletti y Allen y en otras 15 provincias, explicaron a este medio.
El método de extraer este ingrediente activo a través de la donación de orina en América solo se aplica en Argentina mientras que en Europa en muy pocos lugares. Otros laboratorios lo hacen en forma sintética.

Desde la firma explicaron que “se busca mujeres menopáusicas porque es en esa etapa de la vida en que la mujer elimina esta hormona en mayor cantidad. Es una hormona que interviene en la menstruación y cuando la mujer ya no tiene más óvulos la sigue produciendo y se empieza a eliminar en mayor cantidad en la orina”.
Esta hormona se convierte en menotropina, una droga que estimula la fabricación de óvulos y en el hombre se emplea para mejorar la cantidad y calidad de los espermatozoides.

Cómo es la recolección

Un grupo de visitadoras domiciliarias llegan a los barrios preguntado si hay en la vivienda alguna mujer de más de 48 años dispuesta a donar su orina para ayudar a alguna pareja que no puede tener hijos.
La orina tal cual como se recolecta de la donante va a parar a la planta de Buenos Aires.

Por la pandemia se han agregado protocolos vinculados al coronavirus porque muchas personas que donan integran grupos de riesgo, pero no es una actividad riesgosa. “La entrevista de la visitadora se realiza al aire libre y nunca ingresa a la casa de la donante”, señalaron.

El recolector le deja un bidón cada dos días. Lo vecina no tiene que estar en la casa cuando deja el bidón, simplemente lo puede dejar a la noche o en la mañana.
El recolector pasa y le deja otro vacío para que continúe con la donación. No se necesita ningún contacto personal.

La logística se hace en camiones refrigerados porque “hay que trasladar la orina a cierta temperatura para que la hormona no se eche a perder”, detallaron.
Desde la compañía informaron que hay 400 mil donantes en todo el país en 16 provincias.

¿Quién autoriza?

“La actividad no está prohibida en ningún lugar el país, hemos hecho presentaciones y la provincia no ha tenido ninguna objeción. Nos remarcaron solicitar autorización en los municipios en donde se realice la convocatoria de donantes y recolección de bidones”, explicaron desde el laboratorio.
La actividad está regulada y está avalada por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) y el Ministerio de Salud.
“Es raro que te hablen de donar orina, pero no hay nada raro en todo esto. El procedimiento se inventó hace cuatro décadas en Italia”, expresaron desde la empresa.

“Si es por el bien de otra persona, con gusto dono mi orina”

Cada vez son más las mujeres de más de 48 años que eligen donar su orina para este laboratorio que lo procesa y comercializa.
Río Negro dialogó con vecinas de la ciudad que explicaron cómo fueron contactadas y porque aceptaron donar.
Este medio no da nombres para preservar la identidad de las mujeres.
“Si es por el bien de otra persona yo con gusto dono mi orina”, expresó segura una vecina de la zona norte de la ciudad.

La donante que tiene más de 50 años contó que hace unas semanas una chica pasó por su casa preguntado si estaba dispuesta a donar.
“Me dijo que la orina de una mujer menopáusica servía para las personas estériles y que ellos la llevaban a analizar a un laboratorio”, recordó.

La visitadora le pidió datos personales como nombre, DNI y teléfono. Esto empezó a mediados de julio. “Me dijo que iba a pasar un chico entregando bidones para que pudieron juntar allí la orina”, detalló.
Los martes y viernes los recolectores pasan, se llevan el bidón con el líquido y lo reponen por otro.

“Hace unas semanas me trajeron de regalo dos frascos para la yerba y el azúcar. Los recibí con mucho gusto, somos varias vecinas del barrio que donamos”, señaló.
Desde el municipio de Roca indicaron que el laboratorio no necesita habilitación local para pedir y recolectar estas donaciones porque “no es una cuestión comercial”. En Allen también fueron contactados por la empresa.


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