Causa hotesur: el juicio contra Cristina y Máximo Kirchner se extenderá durante todo el año electoral 2027

Redacción

Por Redacción

El juicio oral que enfrenta a Cristina y Máximo Kirchner por las causas Hotesur y Los Sauces no tendrá un cierre exprés: el proceso se extenderá por más de un año y su etapa de definiciones impactará de lleno en el último trimestre de 2027, cruzando todo el calendario de las elecciones presidenciales y legislativas.

El debate en los tribunales se convertirá en un factor ineludible para el rearmado del peronismo. Mientras el líder de La Cámpora suena como posible candidato en los escenarios que baraja la oposición, su madre activa frentes internacionales buscando que la ONU dictamine contra su inhabilitación política para ejercer cargos públicos.

En paralelo a la rosca electoral, en la sala de audiencias avanza la lectura de una acusación contundente. Para el fiscal Diego Velasco, el caso expone un «manual de lavado de dinero» donde la obra pública y los beneficios fiscales regresaban a los bolsillos de la familia Kirchner, indica La Nación.


El rol de Máximo y la maquinaria de Los Sauces


El jugador clave para operar este sistema fue Máximo Kirchner. Desde mayo de 2003, con solo un poder general firmado por sus padres a los pocos días de llegar a la Casa Rosada, el diputado administró, compró, vendió y alquiló propiedades durante más de una década.

Según el requerimiento de los fiscales Gerardo Pollicita e Ignacio Mahiques, las maniobras para blanquear los fondos se ejecutaron a través de operaciones que desafiaban la lógica del mercado:

  • El negocio simulado: austral Construcciones (de Lázaro Báez) financió un edificio de $710.000 en terrenos de Néstor Kirchner en Río Gallegos. Al terminar, le vendió su parte de los departamentos a Kirchner a mitad de precio, operando a pérdida.
  • Inquilino de sus propias obras: Báez le pagó casi $4 millones a la empresa familiar Los Sauces para alquilar departamentos que su propia constructora aún no había terminado de levantar. Cuando esos mismos lugares se alquilaron a particulares años después, el valor bajó un 41%.
  • Precios inflados en Puerto Madero: Máximo Kirchner le alquiló a una empresa de Cristóbal López un dúplex en el exclusivo complejo Madero Center pagando el doble de su valor de mercado.
  • Dependencia absoluta: entre 2009 y 2016, 9 de cada 10 pesos que facturó Los Sauces provinieron de empresas de Báez y López. La firma, que nació con $100.000, llegó a valer más de $12 millones.

Operaciones relámpago y la ruta de los hoteles


El expediente Hotesur, que se juzga en el mismo proceso, pone la lupa sobre los fondos utilizados para comprar tres complejos turísticos en El Calafate y El Chaltén entre 2008 y 2009. La fiscalía sostiene que buena parte del dinero lo inyectó Lázaro Báez mediante la compra exprés de propiedades de los Kirchner.

El caso más llamativo detallado por la acusación involucra un terreno fiscal en El Calafate. El municipio se lo vendió a Néstor Kirchner a $7,50 el metro cuadrado. El expresidente pagó $135.000 en total y, apenas un mes después, lo revendió por 2 millones de dólares, multiplicando su inversión 45 veces.

A estas maniobras se sumaron financiamientos de extrema confianza, como un préstamo de $10 millones del Banco Santa Cruz (familia Eskenazi). La entidad entregó el dinero a una tasa casi nula, sin ganancia para el banco, días antes de que los Kirchner adquirieran el hotel Alto Calafate.


El juicio oral que enfrenta a Cristina y Máximo Kirchner por las causas Hotesur y Los Sauces no tendrá un cierre exprés: el proceso se extenderá por más de un año y su etapa de definiciones impactará de lleno en el último trimestre de 2027, cruzando todo el calendario de las elecciones presidenciales y legislativas.

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