Trasladan a Cipolletti al único preso de la región que logró fugarse a Europa
Había cometido varios robos en Neuquén y Cipolletti. El avance tecnológico del Poder Judicial de Río Negro facilitó los trámites de extradición. Esta semana estará en la región.
La extradición a Cipolletti se concretara esta semana.
Jimi Castro Riquelme enfrentará nuevamente las caras de la justicia rionegrina después de un cálido verano europeo. Su historia es muy particular, ya que se trata del único preso de la región que logró fugarse más allá de las fronteras limítrofes.
El avance tecnológico del Poder Judicial de Río Negro facilitó los trámites de extradición. Riquelme, de unos veintipocos años, se hace llamar Jimi Hendrix, en alusión al guitarrista, cantante y compositor estadounidense.
Nació en Chile y quienes reconstruyeron su historia aseguran que se inició en el mundo del hampa de la mano de su mamá. En Neuquén lo señalan por varios robos cometidos en edificios, entre ellos inmobiliarias, financieras y lujosos estudios contables.
Al igual que el mítico cantante, sus hazañas siempre fueron de «alto vuelo». A juzgar por la única foto que circula de él, en nada se parece a los infortunados delincuentes de la zona. Se le ve fornido, con el cuerpo trabajado, barba recortada en barbería, usa lentes y gorra a tono. No tiene aires de rockero; su estilo guarda más relación con los exitosos cantantes latinos del momento.
Su última proeza criminal tuvo lugar en el codiciado barrio El Manzanar de Cipolletti, en 2021, cuando manejaba un lujoso automóvil. En la persecución, chocó contra un patrullero y terminó en un canal de riego.
La fiscalía cipoleña no contaba con sus antecedentes en la audiencia de formulación de cargos. Entonces lo liberó con algunas medidas de presentación. Hendrix aprovechó el descuido de la fiscalía y la tomó como si fuera una señal.
Le habían dado una oportunidad perfecta para abandonar el país. Volvió a su Chile natal y sacó pasajes para volar directo a Europa. Madrid es como un crisol urbano donde las épocas y las influencias se funden.
Jimi aprovechó esa especie de renacimiento que dejó la pandemia y concretó varios proyectos delictivos. Pero cayó en manos de la policía española. Estuvieron a punto de liberarlo, hasta que buscaron en Google una nota de Diario Río Negro que daba cuenta de sus andanzas.
Del otro lado del mundo, la fiscalía, rápida de reflejos, ya había descubierto la ausencia de Jimi y estaba allanando varios domicilios en Río Negro y Neuquén. Cuando las autoridades españolas informaron a Cancillería, una jueza de garantías de Cipolletti dictó la captura internacional con la alerta roja.
Sí, de esas que se usan para los terroristas internacionales. Jimi había llegado demasiado lejos. En ese momento comenzó el papeleo con Interpol y la Cancillería. Esto ocurrió en octubre del año pasado. No hay antecedentes en la región de este tipo de extradiciones, aunque el avance tecnológico del Poder Judicial de Río Negro permitió, mediante firma digital, acelerar mucho las gestiones.
Primero hubo una etapa de extradición administrativa y luego la judicial. Jimi fue sometido en España a un juicio de extradición. Se trata de un proceso legal en el cual un país solicita la entrega de una persona acusada o condenada por un delito cometido en ese país y que se encuentra en otro país.
Sirve para garantizar que los individuos acusados de cometer crímenes no queden impunes debido a su ubicación en otro territorio, y para facilitar la cooperación internacional en materia de justicia y aplicación de la ley.
Durante el trámite, el país solicitante presenta pruebas y argumentos para demostrar que existe una base legítima para la extradición según el tratado de extradición existente entre los dos países o conforme a las leyes internacionales.
El país requerido (donde se encuentra la persona) revisa la solicitud y las pruebas presentadas para determinar si cumple con los requisitos legales y si es apropiado extraditar a la persona en cuestión.
El mes pasado, mientras el Poder Judicial rionegrino se encontraba en receso invernal, Jimi esperaba la notificación en una celda calurosa, asediada por el verano europeo. El momento de la deportación había llegado.
Nadie sabe si Castro Riquelme cantó «Purple Haze», el himno al rock de Jimi Hendrix, o más bien el «Te dejo Madrid» de la artista colombiana que también abandonó Europa tras su ruptura matrimonial y los problemas con la justicia española. Lo cierto es que este martes, con un pronóstico de frío y mucha lluvia, el acusado se enfrentará a las autoridades rionegrinas después de un cálido verano español.