Kielmasz fue trasladado a un penal de Río Gallegos

La decisión se tomó para acatar la orden de un juez.

Por Redacción

El único condenado por el triple crimen padece un “trastorno antisocial de personalidad”, con una chance de recuperación del 5%.

Archivo

El único condenado por el triple crimen de Cipolletti de 1997, Claudio Kielmasz, ya no está en la región. Fue trasladado a la cárcel federal de mediana seguridad de Río Gallegos en un discreto operativo concretado hace unos 15 días. El fallo que a fines de noviembre había dictado el juez de Ejecución Penal Juan Pablo Chirinos ordenaba su exclusión de la U9 de Neuquén, considerada “de máxima seguridad”, donde Kielmasz cumplió los primeros 13 años de la pena de prisión perpetua que pesa en su contra. Ulises González, el padre de María Emilia y Paula, dos de las víctimas, manifestó sus satisfacción con la decisión y aseguró que “lo enviaron a un lugar más lejos” de lo que esperaban. Dijo que el traslado había sido un pedido de los familiares de las jóvenes asesinadas porque en la cárcel de Neuquén “gozaba de una convivencia cómoda” y que “en esta ocasión la justicia cumplió”. Sólo se mostró preocupado por las medidas de seguridad que se deberán adoptar para “que a Kielmasz no le pase nada allá”, dudó. Fueron las autoridades del Servicio Penitenciario Federal las que decidieron el nuevo lugar de alojamiento, ubicado a casi 2.000 kilómetros de Zapala, donde sus familiares más cercanos. Pese a la distancia, sus allegados manifestaron objeciones formales ante la Justicia, según informó ayer el juez Chirinos, aunque Kielmasz solicitó que se le respete el derecho de gozar de un traslado por “acercamiento familiar” cada seis meses. El traslado se definió en un fallo que por un lado le denegó a Kielmasz el beneficio de las salidas transitorias y por el otro contempló su pedido de terminar de cursar sus estudios secundarios en la U9 antes de ser derivado. Los penales federales de Roca, Esquel, Viedma y Santa Rosa sonaron como primeras opciones, pero finalmente se eligió Santa Cruz, aparentemente por no existir vacantes aptas en los anteriores. El equipo de profesionales del Servicio Criminológico de la cárcel de Río Gallegos tiene ahora una misión especial dispuesta por el juez: evaluar la “autodisciplina” de Kielmasz y realizar “una actualización de los objetivos del período de prueba”, que deberán remitir al tribunal de Ejecución Penal. Esos objetivos, según ordenó Chirinos, “deberán incluir un adecuado tratamiento para el padecimiento mental de Kielmasz”, que de acuerdo con las pericias realizadas puede encuadrarse como un “trastorno antisocial de personalidad sobre la base de una estructuración esquizoide” o como una “psicopatía”. Según concluyeron los peritos de la causa, el mejor de los tratamientos posibles sólo podría dar una chance de recuperación del 5% al cuadro psicopático de Kielmasz. (AR/AC)


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