A pesar de la curva y la nueva cepa, en Río Negro la balanza se inclina hacia la economía

Carreras llamó a extremar la precaución, pero se mostró lejos de las restricciones rígidas ante una eventual segunda ola de covid-19.

“Extrema precaución, pero sin cerrar la economía”. Esa fue la definición de la gobernadora, Arabela Carreras, sobre el camino que transitará Río Negro en este fin de año, cuando la curva de casos de covid-19 está nuevamente en alza y el escenario mundial tiene como protagonista a una nueva cepa de coronavirus.

La mandataria fijó esa postura el martes en Roca, ante una consulta de RÍO NEGRO, ratificando una decisión tomada hace ya varias semanas: el gobierno provincial intenta hacer equilibrio, pero en la balanza hoy pesa más la economía que la situación sanitaria.

“Tenemos el otro factor sumamente preocupante, que es la pobreza. El crecimiento se ve muy claramente reflejado en las mediciones”, argumentó Carreras en la misma rueda de prensa.

En Río Negro el último reporte oficial del Indec mostró que un 43,5% de las personas se encuentran en esa condición, con un salto de 10,1 puntos con respecto a la medición anterior, del segundo semestre del 2019.

La gobernadora prometió “ir acompañando las estrategias nacionales” relacionadas con la prevención de la segunda ola y de la nueva cepa. Ayer el gobierno central evaluaba la posibilidad de suspender los vuelos desde países limítrofes.

En ese contexto, Carreras recordó que por el momento los límites interprovinciales no han sido cerrados y que, por el contrario, todo el país se encuentra en la etapa de Distanciamiento Social (DISPO).

Ese cambio en el estatus repercutió principalmente en Bariloche, que hasta el fin de semana pasado permanecía en ASPO y desde esta semana cuenta con nuevos horarios y más actividades permitidas para sus vecinos.

Lo contradictorio es que las cifras de casos activos de covid-19 en la provincia tienen su punto más alto en Bariloche, que ronda el millar desde hace varias semanas. Y sumado a eso, el segundo lugar con más vecinos contagiados en este momento es San Antonio y Las Grutas, con unos 280 activos. Esa cifra es casi un 60% más que los enfermos en este momento en Roca y tres veces más que en Cipolletti, ciudades que tienen más de cuatro veces la población de la localidad de la zona atlántica. 

“Vamos cuidándonos, aprendiendo a convivir con este virus y manteniendo en la medida de lo posible la actividad económica”, insistió Carreras en sus definiciones de esta semana.

“La dignidad del trabajo”

El intendente de Bariloche, Gustavo Gennuso, compartió la postura de la gobernadora y dijo que lo llamativo no debe ser que la ciudad haya pasado de ASPO a DISPO ahora, sino que la hubiesen dejado en ASPO en la etapa anterior.

“Entiendo que Bariloche siempre es mirada mucho más que otras localidades y seguramente por eso estábamos en esa situación”, evaluó en diálogo con periodistas de este diario.

Para el jefe comunal, la situación sanitaria requiere atención, pero no alarma, porque “no hay una curva con crecimiento exponencial y además el sistema sanitario, a pesar del estrés que ha sufrido, siempre dio respuesta y no ha colapsado”.

Gennuso defendió las decisiones que marcaron una apertura de la economía y desligó al turismo del aumento de casos activos. “La meseta alta es anterior al turismo, la teníamos por nuestra propia gente y no por el turismo”, aseguró.

El intendente reconoció que de la misma forma que en toda la provincia y el país, “nosotros tuvimos que trabajar con un equilibrio muy difícil entre la dignidad del trabajo y el cuidado de la salud”.

“No se contraponen, pero hay que mirarlos de distinta manera. Y en una ciudad como la nuestra, ese tema de buscar la dignidad del trabajo hizo que seamos proclives a que se abran negocios y comercios, con un agravante importante, porque si no hay turismo, es muy difícil que la actividad económica funcione”, justificó.

“Tenemos el otro factor sumamente preocupante, que es la pobreza. El crecimiento se ve muy claramente reflejado en las mediciones”.

Arabela Carreras, gobernadora


Cómo impacta en Bariloche la ausencia de turismo extranjero


El turismo extranjero representa entre un 15 y un 20% de los visitantes que llegan en verano a Bariloche y la ausencia de este sector, que mayoritariamente tiene un nivel de gasto mayor que el público nacional, generará un impacto importante en la ya diezmada economía local.

Según registros oficiales del movimiento turístico de Bariloche, entre enero y marzo de este año, con el abrupto corte por el inicio de la cuarentena por la pandemia, del total de 230.000 visitantes, un 15% era de procedencia extranjera, distribuidos casi en iguales proporciones entre los viajeros de países limítrofes y del resto del mundo.

El perfil del turismo extranjero en Bariloche es variado. En enero son frecuentes los jóvenes israelíes que realizan viajes gasoleros y se alojan en hostels. En febrero se colma de chilenos que se mueven en grupos familiares y en ambos meses circulan también los europeos y norteamericanos motivados por el andinismo y la pesca deportiva, con un alto poder adquisitivo y con un 36% que se aloja en hoteles 5 estrellas y un 38% en establecimientos de 4 y 3 estrellas. El promedio de estadía va entre 3 y 4 noches.

Hoy la llegada de extranjeros a Bariloche no está permitida. Si bien los turistas de otros países pueden ingresar a la Argentina a través del área metropolitana, no tienen permitido desplazarse al interior del país, a excepción del reducido grupo de 180 personas que días atrás arribó a la cordillera para ver el eclipse solar.

La habilitación del turismo extranjero solo para Buenos Aires genera malestar en los operadores locales. La gobernadora Arabela Carreras recogió esta molestia y meses atrás pidió a Nación que habilite el ingreso de foráneos a través de los pasos fronterizos con Chile, Cardenal Samoré y Vicente Pérez Rosales, además de habilitar la ruta aérea para retomar los vuelos directos con Brasil que fueron un éxito en 2019 cuando por primera vez se mantuvieron estos servicios todo el año y no solo limitados a la temporada de invierno.

Sin embargo, no hubo respuesta favorable a esta petición y hoy se contabiliza que los últimos extranjeros en vacacionar en la región estuvieron en marzo, antes de la pandemia.

Todos los servicios turísticos acusan un perjuicio por la falta de extranjeros, aunque apuestan a recuperar su actividad con el público nacional en el verano.

Primer trimestre

34.500
turistas extranjeros ingresaron a Bariloche entre enero y marzo de este año. Muchos quedaron varados por semanas y meses ante el inicio de la cuarentena.

En Las Grutas ajustan medidas pero apuestan a la temporada


“Siempre en un marco de respeto sanitario y ajustando controles, seguimos apostando a que podamos tener una temporada turística” aseguró Joaquín Landívar, el secretario de Gobierno municipal de San Antonio Oeste.

“Se puede recuperar económicamente la actividad cuidando la salud”, consideró el funcionario local.

Landívar adelantó que en estos días se reunirán con los concesionarios de los paradores, para evitar que se vuelvan a registrar aglomeraciones o bailes como se vieron en la quinta bajada durante el fin de semana previo al eclipse.

“Esos comercios funcionarán, en el caso de la noche, habilitados sólo para gastronomía. Podrán vender tragos, pero a los que estén sentados en las mesas dentro del local. No podrán tener barra (o usarla para permitir que la gente se siente y beba allí) y tampoco expender a los que ingresen y no permanezcan consumiendo en el lugar”, aseguró Landívar.

Además, se reforzará la instrumentación de la aplicación Cuidarnos, que es la que deben utilizar los comercios para escanear los DNI de los que quieran ingresar, para garantizar que no figuran en los listados de personas que deban cumplir aislamiento por ser positivos o contactos estrechos de una persona con covid, y realizar el seguimiento en el caso de que, a futuro, surja algún contagio.

“Habrá un sistema de sanciones, los que incumplan la primera vez deberán pagar alrededor de $5000, de $10.000 la segunda vez que se detecte falta y, la tercera, $20.000 y una clausura de dos o tres días” detalló el funcionario. “La idea es trabajar de la mejor manera, con respeto por lo sanitario, y, además, apelando a la consciencia de cada vecino y persona que nos visite”, finalizó.


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