La educación virtual de cuarentena complica a las personas con discapacidad

Los docentes encuentran dificultades para mantener el vínculo con los alumnos. Desde Bariloche, dos instituciones y la supervisión de Educación Especial, relatan dificultades de todo tipo.





Hay 80 edificios escolares en Bariloche a los que se les garantiza el mantenimiento. Archivo

Hay 80 edificios escolares en Bariloche a los que se les garantiza el mantenimiento. Archivo

Las particularidades de la pedagogía virtual, que se convirtió en la opción excluyente para mantener en movimiento al sistema educativo, plantea desafíos de muy compleja resolución en el caso de la enseñanza especial, al punto de que los docentes encuentran dificultades de todo tipo para mantener el vínculo con los alumnos y mucho más para garantizar una progresión del conocimiento.

La supervisora de Educación Especial en la zona Andina, Silvina González, dijo que hay “mucha creatividad y un esfuerzo enorme” por parte de los docentes en la búsqueda de los contactos, pero los resultados están lejos de equiparar la relación personal que sólo se da en el aula y que se interrumpió hace ya dos meses, con el inicio de la cuarentena.

Dijo que los alumnos con discapacidad tienen necesidad del contacto directo y no todos responden a las propuestas y actividades que reciben de manera virtual.

Lo mismo señaló Luis Suero, director de Crearte, un centro educativo de Bariloche que trabaja con jóvenes y adultos desde una orientación artística. “Las personas con discapacidad intelectual viven esta situación con mucha ansiedad, les cuesta el aislamiento -explicó-. Las rutinas se han roto y es muy complicado, porque las necesitan”.

Desde Crearte mantienen contacto, y entre otras actividades realizan “salidas en vivo” por whatsapp y facebook. Pero las dificultades son muchas.

Suero reconoció que de los 70 alumnos de Crearte sólo la mitad mantiene un vínculo fluido con los docentes durante la cuarentena. Dijo que “no todos tienen la conectividad y otros no saben usarla”. También están los que “no quieren interactuar en esta modalidad”.

Dijo que algunas de las estrategias pedagógicas que funcionan bien en una escuela común son inaplicables en las personas con discapacidad. Según Suero, los alumnos “necesitan encontrarse con el otro desde el vínculo físico, hay en éso una construcción de identidad. Y no es algo que se subsana con las herramientas virtuales”.

El Centro de Rehabilitación Integral Patagónico (CRIP) se dedica a la contención de personas ciegas y disminuidas visuales y también encuentra grandes limitaciones para mantener su plan de actividades sin vínculo presencial. Su presidente, María Inés Ardaist, dijo que trabajan con 58 alumnos y la gran mayoría tiene teléfonos especiales para personas no videntes. Los profesores se empeñan en mantener el contacto, dijo, “pero las personas mayores no se interesan mucho”. Aseguró que son muchos los que “están ansiosos por volver a salir”.

Según Ardaist la calidad de la enseñanza “se deterioró mucho” y el aislamiento obligatorio “complicó totalmente” el trabajo que desarrolla el CRIP. Puso como ejemplo la gimnasia correctiva y la educación de la marcha, que es vital para las personas ciegas.

Buenos resultados

Silvina González, de Educación, realizó un relevamiento para conocer el impacto de la nueva modalidad educativa a distancia entre los cientos de alumnos que concurren a las escuelas de su supervisión.

Refirió por ejemplo que la escuela especial 6 (discapacidad intelectual y motriz) tiene 398 alumnos, de los cuales 305 están integrados en escuelas comunes. Según la encuesta, los docentes lograron entregar propuestas pedagógicas la gran mayoría de los alumnos. En la escuela especial 19 (sensoriales) la llegada fue similar.

González refirió que resolver la emergencia es complejo porque no hay casos previos para tomar como referencia. El escaso tiempo de clases normales que tuvieron en marzo (apenas nueve días) complicó más las cosas. Dijo que en principio creyeron que la modalidad a distancia se extendería no más de dos semanas, pero cuando vieron que era “eterna”, hubo que replantear todo.

Dijo que de acuerdo a la devolución de cada familia “se fue buscando la manera de espaciar las actividades, dar actividades más diversas y atender a las particularidades del aprendizaje que tienen que ver con la enfermedad en sí”.

Según González, entre las cosas que quedaron en evidencia está la realidad “muy desigual” que atraviesan las distintas familias en materia socioeconómica y por consiguiente en las posibilidades de conectividad. Dijo que sólo algunos conservan las computadoras del programa Conectar Igualdad y son los que mejor se han podido adaptar. Otros deben manejarse con un teléfono celular, compartido con sus hermanos, “y los datos se agotan rápido”.

Explicó además que un porcentaje alto de familias atraviesan problemas graves porque “dependen de la economía informal, necesitan módulos alimentarios” y mantener en ese contexto el proceso de educación se hace muy complejo.

También Suero dijo que desde Crearte en algunos casos eligieron priorizar lo social y se ocuparon de distribuir bolsas de alimentos entre los alumnos y sus familias, porque no tienen otro sustento.

A unos y otros les preocupa también el momento de la vuelta a clases, aunque hoy parezca lejano. González dijo que “hay total incertidumbre” sobre esa cuestión y le resulta difícil imaginarse cómo se resolverán no sólo la cuestión pedagógica sino otros aspectos prácticos como los comedores y el transporte. “El ministerio lo va a tener que organizar y va a ser importante que tome en cuenta nuestras opiniones -afirmó-. Pero hoy es algo en lo que no veo ninguna claridad”.

Suero dijo que con las personas con discapacidad intelectual la incógnita es mayor porque están acostumbrados a relacionarse mucho desde lo corporal. Es natural que toquen y abracen con frecuencia a los docentes y también a sus pares, lo cual no será fácil de resolver.

Dijo que en lo inmediato, las actividades que proponen desde Crearte apuntan a “mantener la capacidad creadora y a que puedan poner en palabras lo que les sucede”, con la posibilidad de organizarlo en una muestra cuando todo pase.


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