La Estafa Dub se pone de acuerdo de 16 formas
El flamante segundo disco de la banda neuquina tiene una producción “Fabulosa”.
paula gingins
pgingins@rionegro.com.ar
Cuando Héctor “Chacal” Navarro y Mariano González se acuerdan en la charla con “Río Negro” de los inicios de La Estafa Dub (LED, en adelante) se ríen y deslizan que “el nombre surgió medio en broma” y que al principio costaba salir a tocar: “Zapábamos dub y reggae, nos iban a ver tocar en bares y en joda le pusimos el nombre. Sin mucha técnica, quisimos armar una miniorquesta de reggae y dejarlo ahí: estábamos probando, no juntábamos ni para el sonido”.
Entre 2008 y 2009 aparecieron las primeras fechas: haber tocado entonces con Nonpalidece significó para LED tocar luego “en todos lados”; armar aquel show en la Conrado y filmarlo y que el público local lo recuerde todavía los conmueve ahora porque, además, significó también el primer disco. “La banda se afianzó con nueve o diez integrantes y decidimos sostener esa formación. Nos gustó cómo estábamos sonando y al toque nos invitaron a tocar con los Wailers, tuvimos críticas re zarpadas, que hicieron que la banda tuviera una continuidad de laburo, difícil para una banda de tantos integrantes y más en la zona. Eso nos dio la noción –reconocen– de que era posible mantener el movimiento”.
Para ellos, la evolución en estos cinco años fue “lógica”. Después de haber hecho covers, empezaron a componer como una tarea colectiva donde cada integrante hace su aporte; se definieron la personalidad y la identidad sonora del grupo y pudieron sonar como querían (o acercarse bastante).
“Si bien Mario Siperman (ver aparte) participó de los dos discos, en el primero realizó la masterización, el colorcito final, y en este estuvo presente en todas las etapas: grabación, mezcla, producción, masterización y grabación –explican–. Nunca habíamos laburado con un productor artístico, con alguien que desde afuera opine sobre tu laburo. Así se sumaron otros instrumentos en el estudio, texturas, samplers, ruiditos, algo bien armado –podrá notarlo quien escuche el material, que resulta impecable–. Le llevamos unos 16 temas y desde ahí, arrancamos. Aportamos arreglos, toques, cada uno sumó desde su lugar, porque el de composición es un laburo conjunto y variado”, expresan los músicos.
No sólo a dub suena La Estafa. ¿A qué suena entonces? “Nos parece que suena a LED: el disco es contemporáneo al sonido de la banda. Venimos del punk, hardcore, reggae, música electrónica, rock, folclore (en el primer disco había más tango), y el dub es la forma de improvisar, de jugar con los cortes y los silencios”.
Y en la medida en que se encontraron con músicos que admiran, LED abrió el juego en “16 formas de ponerse de acuerdo”, con aportes para cada canción del disco. “Les damos libertad total y vamos acomodando la propuesta en función de los músicos que invitamos, porque somos colegas y amigos. Les pedimos que escuchen y aporten lo que les parezca”. Simple. ¿Simple?
(Sigue en pág. 40 )
(Viene de pág. 39)
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