“La obra pública se usa políticamente para ganar campañas”

Por Redacción

Cuando uno se pregunta a dónde van a parar nuestros impuestos enseguida aparecen en nuestra mente las necesidades que todos los días vemos reflejadas a nuestro paso, y esto en gran parte pertenece a la obra pública. Calles, veredas, rutas, iluminación, escuelas, hospitales, salas de primeros auxilios, plantas de tratamiento de agua y plantas de energía; todo esto, y mucho más, conforma la famosa obra pública. ¿ Y cómo funciona? Esto no es difícil de entender, el Estado o sus componentes (nosotros mismos) hacen el reclamo sobre nuestras necesidades, lo cual es tomado en cuenta por las autoridades de turno, y allí comienza una intrincada ruta de papeles por la cual debe transitar la obra pública solicitada. La obra pública se usa políticamente para ganar campañas, o sea que a través de nuestras necesidades insatisfechas los políticos nos prometen que si los votamos ellos comenzarán o culminarán lo que el otro no ha hecho. Esta metodología podemos decir que es usada por todos casi sin excepción, y de acuerdo a la credibilidad que pueda tener el candidato (mucha de ella lograda a través de campañas multimillonarias de imagen) es que entonces puede ganar una elección. La obra pública luego es usada para mantener las estructuras de los partidos, ya que el excedente de precio puede pasar a manos de los “recaudadores”, los cuales alimentan a sus bases, punteros, etc. Finalmente, estando tan cerca de estos gigantescos movimientos de dinero, la obra pública también puede ser usada para hacer millonarios a nuestros funcionarios, empresas privadas y todo aquél que participa en la misma. Paradójicamente si el candidato o ganador de una elección es una persona honesta tendrá más problemas para desarrollar la obra pública que si es corrupto. El porqué de este contradictorio resultado se debe a que la estructura burocrática que maneja la obra pública está desde hace muchos años altamente contaminada por la corrupción imperante. Cuando la estructura sabe que de este candidato no va a haber un “derrame” o ganancia extra que caiga en pequeños o grandes escritorios entonces todo se demora, todo se hace muy tedioso, las carpetas van y vuelven y el funcionario termina en muchos casos bajando su popularidad, ya que el pueblo, que no entiende cómo funciona todo esto, lo puede acusar de negligente cuando en realidad su propia honestidad lo condena. La obra pública se hace rápido si “los engranajes están aceitados”, y hasta se puede demorar, porque conviene hacerla en muchos años para que las dádivas sigan fluyendo y manteniendo por mucho más tiempo a los que están y los que vendrán. En democracia, en dictadura, con Reyes, ponga usted la forma de gobierno que quiera. Desde épocas inmemorables la obra pública ha sido un gran bastión de la corrupción del ser humano, por ello si alguna vez tenemos funcionarios honestos en el poder debemos de apoyarlos, porque sus demoras a nuestras necesidades seguramente están íntimamente ligadas a una lucha interna que estos funcionarios deben hacer todos los días, para mover la montaña de papeles y trabas que un sistema corrupto le pone por delante. Cambiar estas formas no es imposible, pero va a llevar un tiempo. Jorge L. Fernández Avello DNI 12.862.056 Bariloche

Jorge L. Fernández Avello DNI 12.862.056 Bariloche


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