La palabra del año



Juan Martín Brussino Kain *


La Fundación del Español Urgente (Fundeu BBVA), como lo hace cada año, a mediados de diciembre de 2019, dio a conocer el listado de palabras que marcaron el año, y que eran las candidatas a convertirse en la palabra del 2019. Esta es una práctica que se realiza desde el año 2013. Esta vez las seleccionadas fueron 12, electromovilidad, desglobalización, neonegacionismo, exhumación, DANA, huachicolero, seriéfilo, influente, emoji, albañila, cúbit, superdesempate.

El criterio de selección de la entidad es que sean términos que hayan estado, en mayor o menor medida, presentes en el debate social y en los medios de comunicación.

El 29 de Diciembre del año pasado, se dio a conocer la elegida como “la palabra del año 2019”, resultando ser “emoji”. Por los hechos vividos , debió haber sido "protesta".

Por otro lado, que por su formación, significado o dudas de uso, ofrezcan interés desde el punto de vista lingüístico y hayan sido, por tanto, objeto de alguna de las recomendaciones que ha publicado diariamente la Fundéu BBVA durante el año, y que en el año 2019 fueron unas 250 recomendaciones.

Al momento de la elección, dentro de las preseleccionadas, se elige la que mayor interés lingüístico tuvo.

La primera de ellas fue, en el 2013, escrache, a la que siguieron selfi (2014), refugiado (2015), populismo (2016), aporofobia (2017) y microplástico (2018). Finalmente el 29 de Diciembre del año pasado, se dio a conocer cual había sido elegida como “la palabra del año 2019”, resultando ser “emoji”.

Ahora bien, teniendo en cuenta los sucesos ocurridos a lo largo y ancho del planeta, se puede afirmar que el año fue signado por una forma de reclamo social que se volvió una tendencia, un fenómeno verdaderamente significativo.

Miles de personas inconformes se volcaron a las calles en busca de justicia social, equidad, sustentabilidad climática, secesión, etc, y en muchos casos logrando cambios profundos en las políticas de algunos países.

Las protestas se sucedieron en América latina como fenómeno extraordinario, en cinco países, Venezuela, Chile, Bolivia, Ecuador, Colombia, y los motivos son ampliamente conocidos por todos.

Pero también ocurrieron en Francia (tras el aumento de combustibles), en Cataluña (luego de que el Tribunal español declarara culpables a 12 líderes del movimiento separatista), en Irak (con motivo de la remoción del jefe de las fuerzas antiterroristas, y por el alto nivel de corrupción y desempleo), en el Líbano (luego que el gobierno de gravar las llamadas por internet, servicios de Facebook y WhatsApp), y en Hong Kong (contra el proyecto de ley que permitía a China extraditar a fugitivos de la ciudad), solo por referirnos a los principales. Datos: en el marco de esas las protestas se produjeron más de 14.000 detenciones y más de 4.500 muertes, y varios miles de heridos.

Las cifran dan cuenta de la magnitud de los acontecimientos, de la modalidad de los mismos -en su mayoría con jornadas de violencia extrema-, y consecuentemente de la trascendencia internacional que los mismos tuvieron.

De modo que la palabra ausente, si bien no por su estricto interés lingüístico, toda vez que no se trata de un neologismo ni de una palabra o voz novedosa, sino por su marcada y constata presencia en los medios (nacionales e internacionales) durante el año y que sin dudas debió formar parte, al menos de las seleccionadas, es “Protesta”.

En mucho mayor medida incluso que la palabra exhumación, la cual sí se incluyó entre las seleccionables a instancias de la exhumación del cadáver del General Franco en España.

Se podría concluir que el 2019 no fue un año fácil, y la elección de la palabra del año así lo demuestra, y tanto es así que su principal crítica, ha sido que en realidad no se trata de una palabra.

Finalmente podríamos vaticinar, con tristeza, que una de las candidatas para obtener esa mención este 2020 será la palabra “coronavirus”.

* Profesor de Derecho Internacional Público, Universidad de Río Negro (UNRN)


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