La protesta de Salud en Neuquén y los componentes extrasalariales

El conflicto por las mejoras de haberes para los hospitalarios contiene otros debates de fondo sobre las condiciones de trabajo y disputas entre actores gremiales. El último aumento se negoció exclusivamente con dos organizaciones.

Después de varias jornadas, la protesta del personal neuquino de Salud sigue adelante. Foto: archivo Florencia Salto.

Después de varias jornadas, la protesta del personal neuquino de Salud sigue adelante. Foto: archivo Florencia Salto.

La pandemia del coronavirus profundizó la histórica crisis de los sistemas sanitarios en el país y la situación hospitalaria tuvo sus efectos en la región. El emergente en Neuquén está en el descontento del personal por la pérdida de su poder adquisitivo y, en Río Negro, aflora una crítica similar a la política salarial de su propio gobierno.

Cada uno contiene particularidades, más allá del arrastre compartido del déficit del sistema aunque, aunque también ambas protestas evidencian similitudes en sus marchas desvertebradas de organizaciones gremiales.

Los conflictos en el sistema público de salud de Neuquén parecieran ser cíclicos, aunque el actual resulta inédito por la dimensión que adquirió, los actores involucrados y por un contexto de pandemia donde los trabajadores del escalafón resultaron más que esenciales.

En la superficie siempre está lo salarial, pero contiene detrás un debate de fondo sobre los equipos, las condiciones de trabajo y los roles de cada actor como no suele ocurrir en otros sectores del Estado. Esa complejidad es también la que decanta en la puja por la representatividad, clave hoy en el conflicto que mantiene bloqueadas las principales rutas de la provincia.

En el 2011, la aprobación en la Legislatura de la ley 2783 de remuneraciones enfrentó al gobierno con ATE, en desacuerdo con el esquema que proponía, y lo sentó junto a los profesionales de Siprosapune. Una extendida huelga que vació los hospitales en 2013, también por el descontento tras un acuerdo firmado por los gremios mayoritarios, terminó con el entonces ministro de Economía, Omar Gutiérrez, estrechando la mano del sindicato de profesionales con un acuerdo del 35% de aumento.

Apenas cuatro años después, el Ejecutivo volvió a invertir los tantos y retomó relaciones con sus viejos aliados.

El convenio colectivo de trabajo del escalafón se negoció con ATE y UPCN en forma exclusiva, bajo el argumento de que solo sindicatos con personería gremial podían integrar la mesa paritaria. Esa es la clave por la que el gobierno negoció el aumento salarial del 2021 con estos dos gremios, dejando afuera al de profesionales y al de enfermería.

El incremento fue del 15% sobre los sueldos básicos y de un 25% sobre los ítems de guardias, derivaciones y recargos extraordinarios. El resto, una asignación mensual fija de 3.500 pesos y un bono en dos cuotas consecutivas de 7.500, correspondieron a sumas en negro.

Así, el salario de un médico con dedicación exclusiva por 40 horas, sin recargos adicionales, quedó en 93.000 pesos en blanco y solo crece a 104.700 si se le agregan las sumas de bolsillo que se añadirán al salario este y el próximo mes.

“Siempre hacemos hincapié en la actividad ordinaria que es la que garantiza también la calidad de atención y que un profesional no tenga que estar haciendo seis, siete u ocho guardias para hacer la diferencia”, afirmó César Dell’Ali, secretario general del Siprosapune.

Para un licenciado en enfermería, el sueldo con aumento quedó en poco más de 79.000 pesos, aunque con las sumas de bolsillo sube a 90.398. Un enfermero con título terciario o auxiliar no llega a los 75.000 pesos aún con las asignaciones en negro.

Según planteó Dell’Ali, “está claramente desfasado del sector privado”. “Si queremos trabajadores que apuesten al sistema público porque entienden que la salud no debe ser un bien mercantilizable, que ponderen el trabajo en equipo, una carrera, tienen que estar reconocidos”, afirmó.

El gremio presentó hace dos años en la Legislatura un proyecto para establecer una carrera profesional que los saque del convenio colectivo, pues consideran que “desvirtuaron condiciones que son esenciales”. Entre ellas, la dedicación exclusiva y la tarea ordinaria, mientras que dio un mayor peso sobre las guardias.

El conflicto actual, sin embargo, no solo tiene a médicos y enfermeros reclamando, sino a sectores técnicos y operativos de salud tan esenciales como estos. Según los salarios testigos elaborados por Economía, un técnico radiólogo llegará a ganar este mes 69.753 con las sumas no remunerativas, mientras que un operativo rondará los 61.300 pesos.

En números

10.500
son los trabajadores de salud que integran el sistema público en Neuquén.
$93.000
es el salario en blanco de un médico recién ingresado con dedicación exclusiva.

SUSCRIBITE A NOTICIAS DIARIAS
Todos los días un correo con las noticias más importantes del día.

Comentarios


La protesta de Salud en Neuquén y los componentes extrasalariales