La “troika del sur” Rajoy-Monti-Hollande logra suavizar a Merkel



¿Quién gana y quién pierde en una cumbre europea? Es la pregunta recurrente siempre que se produce una cita de líderes de la Unión Europea (UE) como la de este jueves y hoy en Bruselas etiquetada, a justo título, de “histórica”, por los resultados obtenidos tras una agotadora noche de ásperas negociaciones.

A tenor de los primeros resultados dados a conocer la pasada noche, el nuevo “eje” o amalgama circunstancial formado por Italia y España, con el apoyo trascendental de Francia, para algunos un país a medio camino entre el norte germánico y el sur latino, consiguió un primer resultado: la recapitalización directa de la banca en problemas, especialmente la española, con el caso emblemático de Bankia, aunque con condiciones.

Como suele ser habitual al término de los Consejos europeos, es hora de balances. Aunque la cumbre de Bruselas termina esta tarde, tras un debate sobre el futuro modelo de la Unión Europea (UE), el verdadero frente de batalla se dio este jueves y tuvo como protagonistas al presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, al primer ministro italiano, Mario Monti, y al presidente galo, Francois Hollande, sin cuyo concurso la canciller alemana, Angela Merkel, no habría suavizado sus tesis.

Los dos socios del sur, en las últimas semanas acosados por las presiones insostenibles de los mercados, formaban una alianza temporal que logró sus principales objetivos. Pero más transcendente aún, París abandonaba a su aliado tradicional, Berlín, el otro elemento fundamental de la construcción europea desde los años 50, y se escoraba hacia el sur.

La posición de Hollande fue fundamental. Ya en las reuniones de la noche el presidente galo dejaba clara su “solidaridad” con los países más atacados por los mercados. “Comprendo sus problemas”, comentaba el socialista. “Debe ser posible para Italia y para España obtener tipos más bajos. Eso aliviaría también a la eurozona en su conjunto”, añadió.

No obstante, dependiendo desde dónde se haga la lectura de los resultados, podrían ser un gol de Rajoy y Monti o, en un símil ajedrecístico, “tablas” (empate) desde la óptica alemana.

La Europa del sur sí logró arrancarle concesiones a Alemania, pero Berlín logró poner sus condiciones, entre ellas una estricta supervision del sector bancario para dejar claro, en un probable mensaje subliminal de Merkel a sus electores, que la principal potencia del euro no extiende ningún cheque en blanco.

“Nos hemos mantenido fieles a nuestra filosofía de que no hay una prestación sin una contraprestación”, dijo Merkel al llegar a la sede de la reunión de jefes de Estado y de gobierno, antes del comienzo de una nueva ronda negociadora. “Seguimos por completo nuestro esquema: Prestación, contraprestación, condicionalidad y control”, añadió la líder democristiana.

Desde las primeras horas de la noche de este jueves, Roma y Madrid habían batallado en conjunto para que Merkel cediera en sus posturas instransigentes respecto a la posibilidad de inyectar las ayudas europeas directamente a los bancos en problemas, una de las principales reinvidaciones de Rajoy, para que así la ayuda del rescate que recibirán los bancos del país, por hasta un máximo de 100.000 millones de euros, no compute como deuda. Merkel, bajo el foco de todos en el primer día de la cita de Bruselas, da un respiro a España e Italia, acosadas por los mercados y con cada vez mayores problemas de financiación.

“Estamos financiándonos a unos precios demasiado elevados y hay muchas instituciones públicas españolas que ni siquiera pueden financiarse. Esto es el tema capital”, comentaba este jueves Rajoy, en un mensaje en tono casi dramático de petición de ayuda a Europa.

Merkel destacó entre otros puntos el plan para la creación de una autoridad de supervisión única para los bancos europeos, si bien precisó que para ello se necesita todavía un acuerdo unánime del Consejo Europeo.

Los jefes de Estado y de gobierno de los 17 países del euro acordaron durante la noche la creacción de un supervisor bancario común con participación del Banco Central Europeo (BCE). (DPA)


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