«La universidad de Del Bello»
Se están discutiendo sedes para la nueva Universidad de Río Negro. Lo que parece mentira es que se diga que es de Río Negro, porque según parece debería decirse la universidad de un tal Del Bello, que es el que niega sedes o las promete y todo lo demás que implica una universidad lo calla.
La Universidad de Río Negro debería ser discutida y planificada por el conjunto de las fuerzas vivas de la provincia.
Se debería definir si se quiere instalar un instituto formador de expertos o si se quiere instalar una universidad cuya diferencia con la anterior es que posea investigación para el desarrollo de la región y de la Nación.
Eso hay que discutirlo antes, para orientar la disposición y equipamiento de su infraestructura, la calidad de sus profesionales, la programación de sus materias, su dictado cuatrimestral o anual, para dejar tiempo libre para la investigación y desarrollo, la distribución presupuestaria, etc.
Lo de las sedes es secundario, lo que no es secundario es tener medios para la excelencia universitaria, hay que proyectar entre otras cosas que la universidad genere fondos y gerencie costos, siendo uno de los requisitos básicos de esto último, la máxima utilización de infraestructuras, equipamientos y recursos humanos.
Cosa que se da de bruces con andar regando sedes en toda la provincia que más parecen surgidas de entuertos políticos que de la racionalidad que indica que la sede sea única.
Podrán decir que sede única crearía la iniquidad, ya que los habitantes de la única sede tendrían más oportunidades que los del resto de la provincia, cosa que se subsanaría construyendo unidades habitacionales y comedor universitario, ambos subsidiados, proyectando además una política de becas para que todos los habitantes de esta provincia tengan la oportunidad de estudiar, vivan dónde vivan y tengan la realidad económica que tengan.
Regar sedes produce muchas cosas indeseables, mayores costos, tentación de los que manejen la universidad en utilizarlas como sedes políticas para sus mezquinos intereses, forzamiento de vocaciones de jóvenes que terminan estudiando lo que hay, no lo que sienten, como pasó con la docencia, la cual bajó en calidad y a la vista están los resultados de sus productos.
Por esto y por mucho más, opino que se debería abrir el tema de la universidad a la discusión, en audiencias públicas, máxime que habría que escuchar al elegido para diagramarla, porque es difícil comprender como la misma persona sirva para ser arquitecto de una educación rentada, liberal, salvaje y antinacional, y también sirva para pergeñar la cuna del conocimiento nacional que a no dudarlo es la universidad pública, gratuita y nacional.
Dr. Antonio Tourville, DNI 7.817.849
Las Grutas