Las AFAP uruguayas tuvieron un buen año

Por Redacción

Gustavo Chopitea (*)

Mientras que en la Argentina el oficialismo de pronto se apoderó, brutalmente y sin mayores protestas, de los ahorros de la gente que se habían canalizado a través de las AFJP, en el Uruguay las cosas son bien distintas. Hablamos de un país mucho más respetuoso del Estado de derecho, de la propiedad y de la santidad de los contratos, lo que ha permitido que las Administradoras de Fondos de Ahorro Previsional –AFAP– orientales sigan creciendo sanamente, como veremos enseguida, con bastante buenos resultados para sus afiliados. Por esto, quienes –desde que el sistema naciera, en 1996– siguen aportando a esas entidades (hoy, aproximadamente unos 1,1 millones de trabajadores orientales) pueden ver que sus ahorros existen, están individualizados, crecen y están confiados en que, en el futuro, al tiempo de jubilarse, estarán a su disposición, ayudándolos en esa etapa de la vida como se previera en su momento. Uruguay, recordemos, tiene ya más de 10.000 millones de dólares en el sistema provisional privado. En el 2012, esa cifra se incrementó un 6,43% respecto del stock del 2011, lo que supone haber agregado unos 70.000 nuevos afiliados al sistema, los cuales se incorporaron en el 2012. De ese stock, el 56,6% pertenece a República AFAP (que, por lo demás, tiene el 38,1% de los afiliados del sistema), el 18,1% corresponde a Sura AFAP, el 16,4% a Unión Capital y el 8,9% a Integración AFAP. La última, no obstante, es la que más incrementó el número de sus afiliados en el 2012. Las AFAP tienen en 89,18% de sus inversiones realizadas en moneda uruguaya. De ese porcentual, el 54,15% está en valores que ajustan por inflación. Recordemos asimismo que en el país la inflación en los últimos tiempos no había sido un problema. Pese a ello, recientemente ha estado creciendo y ya alcanza el 7,5% anual. Lo que es ciertamente una preocupación. Los títulos expresados en moneda extranjera que están en poder de las AFAP uruguayas conforman el 10,82% de las respectivas carteras, en promedio. Las inversiones que se realizan son todavía predominantemente en títulos públicos (77,85%). No obstante, esta tendencia es declinante. La renta promedio obtenida por el régimen durante el año pasado fue del 4,84%. Interesante en un mundo de tasas negativas. Las comisiones del sistema, finalmente, varían entre el 1% de República AFAP y el 2,15% de Integración AFAP. El sistema uruguayo, cabe destacar, no compara nada mal con el del “campeón” de la región: el chileno. En efecto, según el nivel de riesgo que cada inversor quiso –individual y voluntariamente– asumir durante el año pasado, en Chile los fondos rindieron en el 2012 entre un 6,8% (real) para el caso de mayor riesgo y un 4,9% para el mediano riesgo, así como un 3,1% para las carteras más conservadoras. Durante el 2012 los afiliados chilenos, atentos a la volatilidad de los mercados, prefirieron refugiarse en los fondos con inversiones más conservadoras. Y tuvieron éxito. Pese a que la suba del mercado inmobiliario chileno en el 2012 fue de un 7,5% (puesto que Santiago ha sido –excepcionalmente– una de las cinco ciudades del mundo en las que los precios de la propiedad urbana más subieron durante el año), la mayor liquidez de las inversiones en títulos, bonos y papeles es siempre un importante atractivo. Entonces, esto de “malditas AFJP”, según nos enseña claramente la experiencia de dos de nuestros vecinos, que hemos descrito, no tiene el menor sentido. Tan sólo esconde lo que ha sido, en realidad, una confiscación –mal disimulada– de los ahorros de millones de argentinos y la destrucción grotesca del mecanismo a través del cual los argentinos teníamos ahorro de largo plazo, esto es la contrapartida del crédito a largo plazo. (*) Analista del Grupo Agenda Internacional