Las ballenas y un fin de semana únicoen Las Grutas
Más de 15 ballenas brindaron un espectáculo inolvidable en la villa. "Escucharon el motor del gomón y rápidamente se acercaron", contó uno de los buzos, que pudo observarlas de cerca.
LAS GRUTAS (ASA)- Todos los elementos coincidieron para que en la villa se viviera un fin de semana inolvidable. Las protagonistas excluyentes de estos días fueron sin dudas las más de quince ballenas que se mostraron a pocos metros de la costa con la mansedumbre de siempre y esa curiosidad que las acerca a las embarcaciones que suelen recorrer el litoral grutense.
En las últimas jornadas el amplio grupo fue visto en algunos momentos cerca de la península Villarino. El sábado por la mañana se paseaba frente al acantilado del balneario, desde la Rinconada hasta las Piedras Coloradas y allí se quedaron todo el día. Los contingentes de buzos que llegaron al lugar para realizar excursiones con los prestadores de servicios locales se las encontraron en el agua y se quedaron maravillados ante la aparición. «Escucharon el motor del gomón y rápidamente se acercaron. Cuando lo apagábamos se alejaban y ni bien lo encendíamos volvían a venir», decían algunos de los tripulantes de la embarcación tras la inolvidable vivencia.
Laura, instructora de la empresa de buceo de la Tercera Bajada se sumergió y aguardó unos minutos hasta que algunos de los enormes cetáceos se le arrimaron. Sin equipo autónomo de respiración y solamente con su traje de neoprene la buzo profesional disfrutó el momento y compartió esos instantes de inmersión con los animales que la observaron con curiosidad.
La ley que instrumenta esta posibilidad de realizar inmersiones junto a las ballenas ya fue aprobada en la provincia de Río Negro, pero aún resta su reglamentación. Mientras el tema burocrático se resuelve en otros ámbitos, en Las Grutas, las propias ballenas generaron que el texto de la ley tuviera contenido y vigencia. Porque provocaron el encuentro con los buzos que estaban concentrados en su propia tarea de submarinismo en los arrecifes naturales del lugar. Y ante la ocasión imperdible estos respetaron el espíritu de la norma evitando molestar a los animales y observándolos desde el agua o desde la embarcación.
Testigos de la presencia de los mamíferos dijeron que no se evidenciaron signos de que el grupo estuviera en tareas de apareamiento como suele ocurrir en esta época del año.
Desde la costa, los visitantes que eligieron el balneario para disfrutar el fin de semana pudieron observar las ballenas a lo lejos. Con el atardecer la imagen era increíble. Los gomones ya descansaban fuera del agua y los cetáceos se movían con suavidad. El vapor que estos animales lanzan como un chorro por su orificio superior creaba varios arco iris entrecruzados que llamaban la atención de los admirados espectadores.
El sábado, cuando se vio la mayor cantidad de animales y a menor distancia, fue un día estupendo. La temperatura que rondó los 20 grados, el sol intenso y el cielo totalmente despejado se complementaban con el mar calmo como un lago.
Todos esos elementos provocaban que la presencia de las ballenas pudiera observarse sin demasiados inconvenientes y que la jornada se transformara en una experiencia inolvidable para quienes ese día optaron por pasear en la playa grutense y participaron de un acontecimiento perfecto que la naturaleza regala en algunas ocasiones, solamente a pocos afortunados.
El avistaje de ballenas empieza a convertirse en un recurso turístico que puede permitir la extensión de la temporada y romper la estacionalidad en este balneario. La poca previsibilidad acerca de la llegada a la costa de los animales que desde agosto a diciembre visitan el golfo San Matías es un obstáculo para su explotación como principal atractivo a diferencia de lo que ocurre en Puerto Pirámides.