“Las campanas doblan por ti”

Por Redacción

Dicen los ecuatorianos que es la sentencia más esperada de los últimos 17 años: un juez de la corte de Nueva Loja reconoció que la compañía petrolera Chevron Texaco es culpable de la contaminación que dejó en la Amazonia ecuatoriana durante sus 26 años de operación. Es el daño más grande de la historia relacionado a la contaminación petrolera, el cual no ha sido superado siquiera por el producido en el Golfo de México. El juez argentino Adrián Elcuj Miranda dictó un embargo sobre acciones, dividendos y el 40 % de las ventas de crudo de la filial argentina de la compañía estadounidense en cumplimiento del fallo ecuatoriano por daño ambiental. En respuesta a esto, y con la queja de la mala atención del juez, el gobernador de la provincia alega que pedirá al Congreso de la Nación una “cuestión de privilegio” y solicitará a la Justicia Federal que acepte a la provincia como parte en la causa por el embargo a los activos de la empresa Chevron Argentina. Y más aún: amenaza con ir la Corte Suprema de Justicia. El gobernador, contando a los medios su conversación con el juez, expresa haberlo llamado en defensa de la provincia, de las fuentes de trabajo, de los trabajadores, de la salud, la educación, la seguridad y la justicia”, “que el sudor de los neuquinos no va a pagar los problemas que puede haber en otras latitudes”. La información que circula es que la demanda ya tuvo su derrotero en los Estados Unidos, donde Chevron intentó frenar el posible embargo de bienes, causa que llegó a la Corte Suprema y fue rechazada. Pero desde el gobierno neuquino se pretende frenar. Es posible decir a los habitantes de un país hermano que no importa el daño ambiental producido, que las muertes y el deterioro al agua, de la Tierra y de los sueños no valen nada. Que desde la Patagonia argentina, desde una provincia petrolera, vamos a defender la irresponsabilidad, la ineptitud, la indecencia de los hechos ocurridos. Algunos artículos no dudan en describir los hechos como el genocidio ambiental más importante que se conozca. ¿No sería conveniente condenar lo hecho y resguardar nuestro ambiente, a nuestros habitantes y, en consecuencia, actuar en base a principios de cuidado y prevención? El representante de los pueblos afectados explicó que el dinero que se obtenga del resarcimiento económico será destinado a la “reparación ambiental de tierras y ríos, para sistemas de salud, de agua y la reparación cultural de las comunidades”. Agregó, además, que “no hay dinero en el mundo que alcance para pagar tanto daño, tanta muerte”. La publicaciones hablan de más de 500.000 hectáreas de selva virgen destruidas, 60.000 millones de litros de agua contaminada, 650.000 barriles de petróleo vertidos en la tierra, casos de cáncer, enfermedades congénitas, malformaciones, más de 2.000 personas muertas, dos comunidades indígenas extinguidas y 30.000 afectados. ¿Serán éstas razones válidas para defender a la multinacional Chevron? Los gobiernos deberían referenciarse en lo dicho por John Donne “Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo de continente, una parte de la tierra; si el mar se lleva una porción de tierra, todo queda disminuido como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia, la muerte de cada hombre me disminuye, porque estoy ligado a la humanidad y, por consiguiente , nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas; doblan por ti”. Beatriz Kreitman Diputada Provincial CC ARI – Neuquén

Beatriz Kreitman Diputada Provincial CC ARI – Neuquén