Las próximas

El tenor de la pulseada que se libra en el MPN se deduce de la implacable actitud con los funcionarios pereyristas.

Por Redacción

héctor mauriño vasco@rionegro.com.ar

Para cualquier político de raza, las elecciones más importantes son siempre las próximas, las que no se han ganado ni perdido todavía. Las del domingo pasado eran acaso las menos cruciales de las que tendrán lugar este año, teniendo en cuenta que el plato fuerte son las PASO y las legislativas de octubre, pero no por ello dejaban de ser en cierto modo decisivas. Todas las pruebas electorales acumulan de cara a la gran pulseada que son los comicios para gobernador del 2015 y en este contexto puede decirse que Sapag, al ganar la primera mano, aunque más no haya sido por estrechísimo margen, entró con el pie derecho a la pelea de fondo. Quiroga, en cambio, había sobreestimado sus posibilidades y sufrió algún desgaste en su ansiada búsqueda de la gobernación. Aunque ciertamente el pequeño margen que arrojaron los cómputos puede ser tenido por un “empate técnico”, como alegó el intendente, las elecciones se ganan o se pierden por un voto y el vencedor del domingo fue el gobernador. Un radical cercano a “Pechi”, que no ha perdido el sentido crítico, rumió el desaliento del quiroguismo al señalar que Sapag “gana hasta con un trompetista”. Y puso en duda el acierto de Quiroga al elegir como candidato al evangélico David Schleret: “Debe ser pastor del centro, porque en los barrios no lo votaron”, deslizó con acidez. De lo que no hay duda es de que Quiroga sufrió un disgusto: por lo pronto no llamó a Sapag para felicitarlo y en lugar de disimular el mal trago se mostró ofuscado frente a la prensa. Ante la imposibilidad de festejar, la Municipalidad apagó todas las luces a las 10:30 de la noche del domingo. El radical cercano a Quiroga atribuyó el revés a un “comando de la derrota”, en el que abrevan algunos exponentes del “sobischismo residual” que se acercaron al intendente porque le ven uña de guitarrero para el 2015. “Ese sector –desgranó– sabe más de negocios que de política”. Otro de los ganadores del domingo fue Libres del Sur, que dobló o más la cantidad de votos de la anterior elección, convirtiéndose inesperadamente en la segunda fuerza. Tan bueno fue el resultado para este grupo que su cabeza de lista, la concejal Mercedes Lamarca, se sintió autorizada a presentarse como candidata natural a la intendencia para el próximo período. En realidad, este crecimiento espectacular se explica mejor como resultado de una coyuntura fortuita. Todo indica que la boleta de Libres fue el expediente que tuvieron a mano algunos sectores para diferenciarse. Entre ellos los radicales que critican el personalismo y el poco apego a la UCR de Quiroga; los pereyristas devenidos de golpe y porrazo antisapagistas (el gobernador los acusó de haberse borrado) y los justicialistas que se hacen gárgaras con la imagen de la presidenta. También, en fin, los que quedaron en la vereda de enfrente de Mansilla, después del big bang de Une. Entre los derrotados hay que anotar al Frente para la Victoria, que en una increíble performance fue incapaz de retener un concejal en Neuquén a pesar de contar con todo el poder a nivel nacional. ¿Qué pasó? Pero ahora más que la elección municipal lo que importa son las PASO y allí el centro de atención estará puesto principalmente en el duelo entre Sapag y Pereyra y, en menor medida, en la pelea entre Nuevo Compromiso y el Ari. El petrolero ha recorrido todos los colores del espectro emepenista e invariablemente a último momento se ha dado vuelta. Lo que ocurre hoy no es la excepción, pero en esta oportunidad el hombre se juega una carta fuerte porque no apoya a ninguna figura en particular (Felipe, Sobisch, Sapag), sino a sí mismo. Este esforzado trabajador del oro negro ya lo tiene todo, salvo la senaduría y la gobernación. Va por eso. Desde luego esto es un gran dolor de cabeza para Sapag, que debe torcerle el brazo sí o sí para materializar la tercera fase de su proyecto: la re-reelección en el 2015 o, al menos, dejar una figura incondicional para que le administre el negocio hasta que pueda volver en el 2019. El dramatismo de la pulseada que se ha comenzado a librar en el MPN se deduce de la implacable actitud del gobierno con los funcionarios que adhieren, aunque sea tibiamente, al petrolero. “No habrá piedad”, sintetizó un hombre del gobernador al referirse a una figura de tercer rango eyectada esta semana del gabinete por su adscripción al “Caballo”. En el gobierno se hacen los rulos pensando que “una cosa es representatividad gremial y otra representatividad política” y que Pereyra sufrirá una cruel desilusión cuando se dé cuenta de que no es lo mismo ser un líder gremial que político. Pero el petrolero es cualquier cosa menos ingenuo y no ha llegado hasta acá en soledad. Al igual que su socio, Moyano, acentúa por estos días el mensaje anti-K, en la esperanza de captar la adhesión de quienes se oponen al gobierno nacional. Eso sí: los que acceden a encuestas dicen que con Pechen de candidata en octubre las posibilidades para el MPN son mayores que con Pereyra. Consecuentemente, las chances para el candidato del Frente para la Victoria, Marcelo Fuentes, crecen si el sindicalista encabeza la lista del partido provincial. Si Sapag no lograra imponer su candidata, debería poco menos que preparar las valijas. En ese supuesto le sería difícil gobernar los dos años que le quedan e imponer un candidato en el 2015. Pero aun si su principal alfil lograra ganar, restaría la duda sobre quién será su pollo en las elecciones a gobernador: Pechen o él mismo si, enancado en el triunfo de las legislativas, logra imponer una reforma de la Constitución para alcanzar su sueño mayor. Por ahora, cuando se les pregunta sobre el tema a los operadores del gobernador responden que “no está cerrada ninguna posibilidad” y enseguida aclaran que “la elección más importante es la próxima, porque irá definiendo esquemas y visiones de cara al 2015”.