Las razones del reclamo escocés

Redacción

Por Redacción

LONDRES (DPA).- Escocia vio despejarse el lunes el camino hacia la celebración de un referéndum sobre su independencia de Reino Unido luego de que se firmara un acuerdo entre el primer ministro británico, David Cameron, y el principal ministro escocés, Alex Salmond. El texto establece las principales condiciones de la consulta popular, que se realizará en octubre del 2014 y que podría poner fin a una unión política sellada entre Escocia e Inglaterra en 1707. Salmond invocó a la actual crisis económica como una de su argumentaciones para la independencia. Interviniendo en Chicago ante los líderes del sector de negocios, dijo que ahora los pequeños Estados independientes se aprovechan de sus ventajas económicas naturales, como la flexibilidad, la rapidez a la hora de tomar decisiones y la capacidad de determinar claramente los intereses y las estrategias nacionales. De este modo podrían, según esta visión, tener mejores alternativas para lidiar con crisis como la que sufre actualmente todo el continente europeo. La agrupación de Salmond, que ocupa la mayoría en el Parlamento de Escocia, el Partido Nacional Escocés, respalda la postura de dejar de ser parte del Reino Unido con otros argumentos históricos, sociales y de tipo cultural. En busca de un camino independiente • Economía. Ante las costas de Escocia yace la mayor parte de reservas de petróleo británico en el mar del Norte. La explotación y elaboración del crudo genera ingresos multimillonarios a nivel impositivo que en este momento corren a las arcas londinenses. Sólo un ingreso parcial retorna a la administración escocesa. La región ya fue testigo, en la década del 70, de una campaña bajo el lema “It’s Scotlands Oil” (es el petróleo de Escocia). • Prestaciones sociales. Los escoceses conceden muchas más prestaciones sociales a su población que los ingleses. Por ejemplo, las cargas adicionales son menores en materia de salud y los ciudadanos locales no deben pagar aranceles educativos. Esta política también es lo que hace que la región esté en la mira de las críticas del resto del Reino Unido. • Defensa. Los escoceses se sienten injustamente tratados por los ingleses en materia de defensa. Los submarinos británicos que cargan armas nucleares y, en consecuencia, cuentan con poca popularidad por parte de la población están estacionados en Escocia. Muchos escoceses consideran estar expuestos a un riesgo innecesario. Además, la mayor parte de ellos rechaza la participación británica en las guerras de Irak y Afganistán. • Orgullo nacional. Muchos de los cinco millones de escoceses no se sienten británicos. Cuentan con sus propios equipos locales, como sucede por ejemplo con el fútbol y el rugby, tienen su propia bandera y consideran “Scotland the Brave” (Escocia la valiente) o “Flower of Scotland” (flor de Escocia) sus himnos nacionales. • Política internacional. El partido escocés de mayoría, el SNP por sus siglas en inglés, no concuerda con la postura británica hacia la Unión Europea. “Nosotros seríamos un socio constructivo para Europa”, aseguró el principal ministro escocés Alex Salmond hace algunas semanas, cuando el gobierno central de Westminster salió al choque de las políticas del bloque europeo.


LONDRES (DPA).- Escocia vio despejarse el lunes el camino hacia la celebración de un referéndum sobre su independencia de Reino Unido luego de que se firmara un acuerdo entre el primer ministro británico, David Cameron, y el principal ministro escocés, Alex Salmond. El texto establece las principales condiciones de la consulta popular, que se realizará en octubre del 2014 y que podría poner fin a una unión política sellada entre Escocia e Inglaterra en 1707. Salmond invocó a la actual crisis económica como una de su argumentaciones para la independencia. Interviniendo en Chicago ante los líderes del sector de negocios, dijo que ahora los pequeños Estados independientes se aprovechan de sus ventajas económicas naturales, como la flexibilidad, la rapidez a la hora de tomar decisiones y la capacidad de determinar claramente los intereses y las estrategias nacionales. De este modo podrían, según esta visión, tener mejores alternativas para lidiar con crisis como la que sufre actualmente todo el continente europeo. La agrupación de Salmond, que ocupa la mayoría en el Parlamento de Escocia, el Partido Nacional Escocés, respalda la postura de dejar de ser parte del Reino Unido con otros argumentos históricos, sociales y de tipo cultural. En busca de un camino independiente • Economía. Ante las costas de Escocia yace la mayor parte de reservas de petróleo británico en el mar del Norte. La explotación y elaboración del crudo genera ingresos multimillonarios a nivel impositivo que en este momento corren a las arcas londinenses. Sólo un ingreso parcial retorna a la administración escocesa. La región ya fue testigo, en la década del 70, de una campaña bajo el lema “It’s Scotlands Oil” (es el petróleo de Escocia). • Prestaciones sociales. Los escoceses conceden muchas más prestaciones sociales a su población que los ingleses. Por ejemplo, las cargas adicionales son menores en materia de salud y los ciudadanos locales no deben pagar aranceles educativos. Esta política también es lo que hace que la región esté en la mira de las críticas del resto del Reino Unido. • Defensa. Los escoceses se sienten injustamente tratados por los ingleses en materia de defensa. Los submarinos británicos que cargan armas nucleares y, en consecuencia, cuentan con poca popularidad por parte de la población están estacionados en Escocia. Muchos escoceses consideran estar expuestos a un riesgo innecesario. Además, la mayor parte de ellos rechaza la participación británica en las guerras de Irak y Afganistán. • Orgullo nacional. Muchos de los cinco millones de escoceses no se sienten británicos. Cuentan con sus propios equipos locales, como sucede por ejemplo con el fútbol y el rugby, tienen su propia bandera y consideran “Scotland the Brave” (Escocia la valiente) o “Flower of Scotland” (flor de Escocia) sus himnos nacionales. • Política internacional. El partido escocés de mayoría, el SNP por sus siglas en inglés, no concuerda con la postura británica hacia la Unión Europea. “Nosotros seríamos un socio constructivo para Europa”, aseguró el principal ministro escocés Alex Salmond hace algunas semanas, cuando el gobierno central de Westminster salió al choque de las políticas del bloque europeo.

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